EFE
Cannes
Nanni Moretti y Aki Kaurismaki hicieron bueno ayer en la Sección Oficial de Cannes el dicho de que unos cargan la fama, como hizo el director italiano, mientras otros cardan la lana, de lo que se encargó su colega finlandés.
La película del primero, Il caimano llegaba precedida por la fama de ser un alegato contra el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, mientras que Laitakaupungin valot desembarcó con la sola certez: conociendo a su autor, valía la pena verla.
Ambas películas respondieron a las expectativas, por desgracia para Moretti, que difícilmente entrará este año al selecto club de los poseedores de dos Palmas de Oro, trofeo que ya ganó hace un lustro con La habitación del hijo.
dos en uno. El cineasta italiano optó en Il caimano por una forzada trama en la que se entremezclan un imaginario productor de cine en crisis y Berlusconi por triplicado: el real en imágenes de archivo, el encarnado por el actor Elio de Capitani y el interpretado por el propio Moretti.
Il caimano es «en realidad dos películas que no tienen mucho que ver una con otra», reconoció De Capitani en la presentación de la película.
Por su parte, Kaurismaki presentó Laitakaupungin valot, cinta con la que cierra la Trilogía de los perdedores. Se trata, en líneas generales, de la historia de soledad de un hombre de lealtad inquebrantable, y con ella el cineasta quería demostrar que «Finlandia es el país más rico y feliz de la Tierra».
Una cinta en la que, una vez más, la música es esencial, y que esta vez se abre con Volver a cargo de Carlos Gardel, quien cierra también con El día que me quieras, el emotivo final, recibido con un gran aplauso en el pase de prensa. «El tango fue llevado por marineros finlandeses a Argentina», explicó el cineasta imperturbable en la rueda de prensa, mientras los periodistas se carcajeaba.