R.R.
Santa Cruz de Tenerife
El yate que apareció en las Islas Barbados con 11 inmigrantes momificados a bordo el último sábado de abril no iba a Brasil, sino que tenía como destino Canarias. El hermano de uno de los senegaleses que supuestamente embarcó en el yate a finales de diciembre relataba ayer la odisea de Malag Sano.
El día que Malag tenía previsto partir hacia las Islas llamó a su hermano para decirle: «Esta noche me voy a Canarias». Cecilia no recuerda que en ningún momento dijera que fuera a ir a Brasil, como sospechó la policía de Barbados cuando encontró el barco. Luego les telefoneó un amigo de Malag y les contó todos los detalles del viaje, cómo se había organizado y cuánto había pagado para llegar hasta las costas canarias.
Elghadji y Cecilia sabían perfectamente las características del barco en el que se embarcó Malag, por eso cuando vieron las imágenes de Barbados lo reconocieron. El barco con el que Malag y otros 47 inmigrantes senegaleses y malineses intentaron llegar a Canarias era un yate turístico de madera de unos ocho metros de eslora y lo compraron entre todos a un español, «probablemente un canario», que lo utilizaba para llevar turistas ha hacer inmersiones en Cabo Verde.
El organizador del viaje, según el relato de Elghadji y Cecilia, era un caboverdiano, que fue corriendo la voz por Praia (capital de Cabo Verde) de que el yate de vendía, «luego el grupo se fue organizando hasta que el 28 de diciembre según iban subiendo al barco pagaban al dueño, un español, 1.200 euros cada uno». En el grupo de 48 hombres iban también dos caboverdianos, el hijo del organizador del viaje y un hermano. «Ninguno sabía tripular un barco de aquellas características, pero el timón lo llevaba un senegalés», dice Elghadji.
Malag ocultó a su familia que iba a emigrar. Un día de diciembre cerró el locutorio que Elghadji le había montado en Dakar y con el dinero de la caja subió a un avión rumbo a Cabo Verde. Le perdieron la pista el día que se embarcó.
El titular del juzgado de instrucción número dos de Las Palmas de Gran Canaria decretó ayer el ingreso en prisión provisional y sin fianza para los tripulantes del pesquero Mapopeche II, en el que se encontraban 18 inmigrantes ocultos en el doble fondo de cajón de redes. Los tripulantes fueron detenidos el pasado sábado después de que el pesquero llegara al puerto de la ciudad
Así lo anunció José Miguel Pérez, el abogado defensor del patrón del buque, Daniel Pereira, de nacionalidad portuguesa, después de que los trece tripulantes prestaran declaración ante el juez como presuntos responsables de un delito contra los ciudadanos extranjeros.
Pérez indicó que el juez ha citado para hoy a las 10.00 horas a los tripulantes del pesquero, quienes, dijo, comparecerán en un careo con los 18 inmigrantes que viajaron en el barco, lo que permitirá «mejorar la instrucción».
Tras ese careo, el abogado estimó que al menos dos tripulantes, un cocinero y un marinero, ambos de nacionalidad brasileña, quedarán en libertad, ya que ayer declararon que no recibieron dinero alguno por el traslado de los inmigrantes.
El Mapopeche II, de bandera mauritana y 40 metros de eslora, llegó el pasado sábado al Puerto de La Luz de la capital grancanaria, donde fueron detenidos sus ocupantes, 15 inmigrantes de Guinea Bissau y tres de Mauritania, y los trece miembros de su tripulación, de nacionalidad portuguesa, Guinea Bissau, Angola y Brasil.
>> El buque llevaba 18 inmigrantes escondidos en un doble flondo
EFE / Las Palmas de Gran Canaria