G.Florido
Las Palmas de Gran Canaria
El ojo científico de los expertos lo confirma. El Roque de El Fraile está «muy fracturado e inestable». Así lo asegura Álex Hansen, uno de los mayores especialistas en vulcanismo canario, quien al tiempo evita crear alarma y relativiza su posible caída.
Hansen explicó que con El Fraile puede suceder lo que pasó con el Dedo de Dios, que perdió la parte superior de su estructura tras el paso de la tormenta Delta por Canarias. «Se trata de formas geomorfológicas contra natura, modeladas durante cientos de años por la erosión, y que retan a la gravedad continuamente, por lo que tarde o temprano caerán, y más si se tiene en cuenta la naturaleza de la roca volcánica».
Fue precisamente la reciente caída del Dedo de Dios la que llevó al grupo ecologista Turcón, y a su portavoz, Álvaro Monzón, a lanzar una advertencia pública de los riesgos de desprendimiento que también acechan a ese monumento pétreo con forma de monje que acompaña al Roque Nublo desde hace muchos años. No en vano, a simple vista se le observan profundas grietas que cuartean toda la estructura.
Hansen citó al agua, la humedad, el viento y la gravedad como los agentes que más incidencia tienen en el deterioro del Roque, formado por lo que se conoce como brecha volcánica, que está compuesto de una matriz muy fina hecha de cenizas apelmazadas y bloques de roca volcánica de diferente naturaleza a su alrededor. «El agua se mete en la estructura y va agrietándola poco a poco». En todo caso, desdramatiza la situación. «La naturaleza nos está esculpiendo miles de roques en el tiempo, ella los crea y ella misma los destruye».