Loreto Gutiérrez.
Escaso entusiasmo se respiró ayer en el Auditorio. Al menos de ese entusiasmo que resulta creíble y no de cartón piedra. Cero emoción. Pepiño -así lo presentó Saavedra, con el apelativo por el que lo llaman amigos y enemigos apenas logró enardecer a los convencidos, porque a pesar de que cuando quiere comunica bien y domina la escena, ayer se limitó a hacer una faena de aliño. Parecía el número dos del PSOE tener la cabeza en otra parte.
Por L. del Rosario




