Barden y Penélope han tenido su primer hijo en Estados Unidos. No sé qué pensará la tropa de seguidores, y sobre todo la abuela del niño, Pilar Barden, la más progre entre las progres, ante el proceso de americanización cursi de sus retoños. A mi me está resultando hasta divertido ver como esta pareja de pancarta y puño en alto se americaniza a una velocidad inimaginable. Tampoco sé si en los campamentos del Frente Polisario lo han festejado.
Debo reconocer que nunca me ha gustado Penélope Cruz como actriz, y ahora me gusta menos como personaje público, que junto a Barden, ha encarnado los valores de la izquierda española más progre. La españolísima pareja decidió tener su hijo en Estados Unidos, el país odiado por excelencia y contra el que se han manifestado en varias ocasiones.
El pequeño Barden vino al mundo en una de las mejores y más caras clínicas de California, la Cedars Sinai, que ha costado la friolera de 3.500 dólares por día y que cuenta con mansiones interiores con todo tipo de lujos. Cedars Sinai debe representar para Barden y Pe el ideal de comuna. No es un centro médico para ricos, es un modelo de futuro para los pobres, es la maternidad de la nueva humanidad a la que aspiran.
Y lo más escandaloso: los celosos padres de la intimidad han dado la exclusiva del nacimiento a Hola!, la revista que mejor paga los chismes de la biutiful people de todo el mundo. No me queda nada por ver.
Pero no queda ahí la cosa. Los que aquí toman la pancarta para defender los derechos de los pobres, a mediados de este mes, organizaron otra 'americanada' digna de su condición de estrellas del firmamento yanqui: la baby shower, un fiestorro previo al nacimiento del niño en la que los amigos guapos le llevaron regalos, supongo que muy caros y muy cursis, como se hacen las cosas en EE UU.

Este post da un tufo insuperable. Lo siento por el señor periodista.
Resulta lamentable que se juzgue a los artistas españoles bajo el siempre deformado prisma de los prejuicios ideológicos.
A la coherencia le llaman "tufo".
Sr. Mederos, yo pensé lo mismo. Todos estos son solidarios de boquilla, como tantos del mundillo que no entienden lo de predicar con el ejemplo. ¡Era de esperar!