Hace algún tiempo expresé mi decepción por la imputación de Marta Domínguez en la 'Operación Galgo' y mi extrañeza por lo que parecía otra de esas operaciones descabelladas y descarnadas con más ruido que pruebas contra alguno de los imputados. Ayer, tras escuchar a Marta Domínguez en sus primeras declaraciones públicas a Veo7 y hoy en El Mundo, me ratifico en lo que dije.
Las pruebas contra la atleta son muy débiles: escuchas que dicen muy poco, una anotación en la agenda del intrépido doctor Eufemiano Fuentes con la palabra URCO, la misma que aparece en una bolsa de sangre de la 'Operación Puerto'.. nada más. Marta insistió en que no hay pruebas y las desmontó una a una, pero lo que más me llamó la atención fue su lamento: se ha sentido utilizada para que la operación policial tuviese éxito mediático. Habló también de su adscripción política.
Yo no sabía que Marta Domínguez era una mujer cercana al PP; ahora lo dice ella y cree que su militancia política la perjudicó porque la han utilizado, lo que no me extraña dada la dinámica mediática y policial en este país; pero lo que más me duele es que jueguen hasta con los iconos deportivos que nos quedan.

A mi me dió la misma impresión. ¡Que verguenza que utilicen a deportistas por sus creencias políticas!