los blogs de Canarias7

Archivos Julio 2010

Nunca me han gustado los toros, pero menos me gustan las restricciones de la libertad y en eso coincido plenamente con Rajoy y con los que piensan como él. No entiendo una democracia sin resistencia a la falta de libertad. La pasión de los rebeldes en democracia es consolidar las libertades, no restringirlas. Por eso nunca entenderé a los que, en nombre de la democracia y de la libertad, aprueban leyes que tratan de prohibir más y más cosas a la sociedad. La libertad política es ausencia de impedimentos externos (Hobbes). La libertad política es una libertad defensiva, "libertad de" que consolida la "libertad para", dice Sartori. La ley debe tutelar la libertad, no restringirla, y algunas de las leyes que aprueban nuestros gobernantes, en Cataluña, en Canarias o en Madrid, restringen gravemente la libertad.

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Para mi, que el fútbol dejó de gustarme con la militancia de juventud, -y debo confesar que hasta algún escrúpulo ideológicos tenía- , este Mundial está siendo el de la reconciliación con las viejas ideas de juventud, con las aficiones perdidas y con las ilusiones de la tribu. No hay nada más reconfortante que sumergirte en la masa y dejarte llevar por la ilusión de ganar algo, por el brillo de los colores de la bandera y los sonidos de las vuvuzelas. Es como en la Rama de Agaete. Basta dejarse llevar por un tribal ritmo de las simples melodías de la Banda de Agaete y por la masa que te empuja y te arropa para sentirse «uno en el todo».
Antropología al margen, este mundial me ha permitido volver sobre mis pasos para reflexionar sobre alguno de los ideales y de los hombres que movieron el mundo. Me ha permitido repasar de nuevo un país convulso como Sudáfrica y a sus líderes negros, auténticos iconos de la lucha por la libertad y la igualdad. Este Mundial es un homenaje a Mandela y a quienes murieron por acabar con la segregación racial.
Coincidiendo con el Mundial se cumplieron los quince años de aquella mítica final del Mundial de Rugby de Sudáfrica 95 que ganó el también símbolo nacional de la Sudáfrica blanca, los Sprinsboks en un partido contra Nueva Zelanda. Se cumplen quince años de la mítica foto en la que Nelson Mandela, presidente de Sudáfrica, vistiendo la camiseta verde de la selección de rugby, entregaba el trofeo al capitán del equipo, François Peinaar. Aquella foto supuso el triunfo de Mandela, el final real del apartheid y la reconciliación nacional entre blancos y negros.
Quince años después, Sudáfrica sigue padeciendo problemas económico graves, de convivencia social y de seguridad, pero está muy lejos de aquel fatídico sistema de segregación racial fabricado por los colonos europeos.
Quince años después de esa foto, Sudáfrica se presenta al mundo como una nación reconciliada, moderna y desarrollada, que quiere ser punta de lanza del continente africano, como modelo de la superación de las diferencias y el fútbol está sirviendo para que el resto del mundo sepa de ese país que quiere superar su propia historia sin rencores

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Sería absurdo que un partido político nacionalista renunciara a una seña de identidad propia, como puede ser la policía Canaria. Con este cuerpo pasará lo mismo que con la Televisión Canaria. Tiene detractores, pero por los contenidos que ofrece, el dinero que cuesta o las aspiraciones de algunos. Nadie duda ya de que es imprescindible como servicio público para los canarios y que se ha convertido en uno de los pocos elementos vertebradores que tiene esta región.

De hecho, la oposición socialista a la Policía canaria es de boquilla. Es un derecho estatutario y legítimo y sólo ha sido cuestión de voluntad política ponerla en marcha. Estaba en el pacto CC-PP y así se ha hecho, pero, además, el Ministerio del Interior ha cedido a todas las pretensiones y el decreto de creación, que nadie ha recurrido en ninguna instancia, amplía mucho más allá de lo que el Estatuto permite las competencias del nuevo cuerpo de seguridad. Veámos algunas sobrepasadas del citado decreto son estas: "Velar por el cumplimiento de las leyes, garantizar el funcionamiento de los servicios públicos, vigilar los espacios públicos, proteger las manifestaciones, y mantener el orden en grandes concentraciones humanas, función que corresponderá con carácter prioritario al CGPC. A requerimiento de las FCSE se colaborará en la vigilancia del litoral, el control de explosivos y de material pirotécnico, el control de la inmigración irregular, la verificación del resguardo fiscal y la vigilancia, verificación y control de las empresas de seguridad privada radicadas en Canarias y funciones de Policía Judicial". Una calculada ambigüedad que permitirá su implantación en materia de seguridad ciudadana y otras.

La Junta de Seguridad es una de las piezas fundamentales para el Gobierno de Canarias, pero no la de la fiestas de La Bajada, en La Palma, sino la que queda por constituir al más alto nivel para la coordinación de cuerpos y el traspaso de información. Esa es posible que la presida Paulino Rivero y Rubalcaba, si Zapatero sigue necesitando apoyos en Madrid. Se trata de un instrumento de primer orden para una comunidad colocada en tierra de nadie en la que la seguridad, en el amplio sentido de la palabra, debe ser tarea de todos, del Estado, y no sólo del Gobierno de la Nación.

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