Hoy se cumplen quince años de aquella mítica final del Mundial de Rugby de Sudáfrica 95 que ganó el también símbolo nacional de la Sudáfrica blanca, los 'Sprinsboks' en un partido contra Nueva Zelanda. Se cumplen quince años de la mítica foto en la que Nelson Mandela, presidente de Sudáfrica, vistiendo la camiseta verde de la selección de rugby, entregaba el trofeo al capitán del equipo, François Peinaar. Aquella foto supuso el triunfo de Mandela, el final real del 'apartheid' y la reconciliación nacional entre blancos y negros.
Quince años después, Sudáfrica sigue padeciendo problemas graves económico y de convivencia social, pero está muy lejos de aquel fatídico sistema de segragación racial fabricado por los colonos europeos.
Quince años después de esa foto, Sudáfrica se presenta al mundo como una nación reconciliada, moderna y desarrollada, que quiere ser punta de lanza del continente africano.
El fútbol está sirviendo para que el resto del mundo sepa de ese país que quiere superar su propia historia sin rencores. Es posible que también este mundial, privado de la figura de Mandela por su debilidad, sea la despedida del mítico luchador.

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