El 'caso Aitana', la niña fallecida en Tenerife el pasado jueves, acumula una cadena de errores dolorosos, inconmensurables y, posiblemente, importantes negligencias médicas y policiales que deben ser investigadas y castigadas. El viernes en todas las tertulias de radio, los periodistas, con los datos que facilitaba la Guardia Civil, pedíamos que cayese todo el peso de la ley sobre Diego Pastrana, un joven de 25 años de edad al que se acusaba de violar, quemar y maltratar a la hija de su novia, una niña de tres años, llamada Aitana. La menor falleció la noche del jueves y la conmoción nos puso a todos un nudo en la garganta y agarrotó la objetividad. La indignación creció a niveles insospechados y nos dispusimos a matar al monstruo capaz de violar y golpear hasta la muerte a una indefensa niña.
La indignación de hoy es de otro signo, pero no menos intensa. Todos hemos cometido errores en este asunto, quizás impulsados por el deseo de hacer justicia, pero también por el espectáculo en el que hemos convertido nuestra vida cotidiana, contada al mínimo detalle en los medios de comunicación. Una auténtica pecera de pirañas a la que les gusta la carne fresca, la sangre y el chisme.
La mesura la puso, en este caso, como en otros muchos, la Justicia. Desconfiada de los resultados preliminares de la autopsia y de los informes médicos extendidos desde el centro de salud El Mojón y La Candelaria, el juez Nelson Díaz Frías, pidió una ampliación cuyos resultados son igualmente atronadores: Aitana, como titula hoy nuestro periódico, ni fue violada, ni fue quemada ni fue maltratada. Murió a consecuencia de las heridas que sufrió en la caída de un columpio días atrás y, posiblemente, como consecuencia de diversas negligencias médicas.
Si es verdad lo que cuenta su familia, la niña fue llevada al centro de salud y allí le recetaron un analgésico y el pronóstico de una pronta recuperación. «Los niños son de goma», dijo algún facultativo o personal sanitario. Un día después, su estado se agrava y es ingresada en el Hospital Nuestra Señora de Candelaria, del que parten informes médicos confirmando haber recibido malos tratos. Una lectura atenta del auto que decreta la libertad sin cargos y sin fianza de Pastrana, pone en evidencia la posible existencia de una serie de fallos médicos en torno a la valoración y diagnostico de la dolencia de la menor, sobre todo cuando su madre había explicado que días antes había sufrido una caída. Es de este primer informe médico del que parte la detención del joven como presunto autor de violación y los malos tratos. Después sería acusado de homicidio y su imagen lapidada por los medios de comunicación.
Así las cosas, el caso tiene la fuerza suficiente para llegar a las primeras páginas de los periódicos, a los informativos de televisión y a las tertulias, una bola alimentada por constantes filtraciones y notas oficiales de la Guardia Civil y de algún órgano del Gobierno central en las Islas. En esta última etapa, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han jugado al espectáculo mediático, quizás contagiadas por la estrategia del gobierno que las dirige o por el realiaty que favorece la propaganda sobre su trabajo. Esta es una de esas oportunidades para captar la atención de los focos y las cámaras.
El caso encontró un juez prudente, porque cuando coinciden en el afán de notoriedad la policía y la justicia, el espectáculo es más cruento y sus consecuencias incalculables.
Lo que pasó en Tenerife, debe cuestionarnos también a los periodistas. Creo que hemos sido estrictamente profesionales al informar. Hemos actuado según los criterios que establece una información seria y contrastada. Las fuentes proporcionaron el material que todos publicamos y sobre el que opinamos, pero en nuestra conciencia queda un pozo de pesar por haber colaborado en el error y por dejarnos llevar por la inmediatez y las exigencias de un mercado copado por la sangre y el dolor. Un error en la discreción de la investigación se subsana, pero con la publicidad dada, es muy difícil que el Estado repare el daño a la imagen de un joven que, desde el principio dijo que no había tocado a la niña y que lo único que había hecho es llevarla al centro de salud para que la atendieran.

EL MEA CULPA ENTONADO POR ESTE PERIODISTA LE HONRA COMO
PROFESIONAL Y SER HUMANO . HABER SI ESTE LAMENTABLE ASUNTO
SIRVE , AL MENOS , PARA LIMPIAR LA PROFESION DE VIVIDORES
DEL CHISME , LA CUTREZ Y LA DESGRACIA AJENA CON LOS QUE SE
ESTÁN LIERALMENTE FORRANDO EMPRESAS , PATROCINADORES , PRENSA
AMARILLA Y TELEVISIONES CARROÑA .
NUEVAMENTE MI RECONOCIMIENTO
La única culpa de todo esto es del 4º poder, que además presume de ello, son los medios de comunicación, porque como siempre son los que juzgan y condenan sin tener en cuenta la presunción de inocencia, solo quieren vender y captar la atención de todos, aunque sea falso, aunque perjudique, todo vale, el perfil del periodismo en España es el de la tele basura. Ahora intentaran escurrir el bulto diciendo que es interés del Gobierno o de la Guardia Civil. Ni el Juzgado ni la Guardia Civil ha filtrado nada, son esos periodistas sin escrúpulos los culpables del desagradable circo mediático. Y ahora no serán capaces de decir ni una palabra porque el retractarse no vende. ¡QUE VERGÜENZA!
He estado leyendo comentarios en varios medios y la indignación de los lectores con éstos es prácticamente unánime. No fue solo Canarias7, claro. La portada del diario ABC de ayer sábado era una fotografía con el titular «La cara del asesino de una niña de tres años». Glorioso.
Lo que me lleva a escribir este comentario es que no se trata de un hecho aislado. Hace poco se montó un circo mediático en todo el mundo con el globo en el que supuestamente viajaba un niño. Sin saltar el charco, la cobertura del "presunto violador de la furgoneta" que hizo el C7 fue igualmente sensacionalista (y no olvidemos que el acusado se suicidó en prisión antes de la celebración del juicio). La sección de sucesos está acaparando la portada repetidamente. Desde luego, no es una tendencia exclusiva del C7 sino de muchos otros medios.
Por tanto, lo que está en cuestión no es ya una cabecera en particular, sino toda una profesión. Parece que en las redacciones ya no se digiere de forma sensata la información, no hay tiempo para meditar, para reflexionar, para poner en cuestión si los datos tienen o no sentido, para ser cautos y responsables. ¿Rigor? ¿Objetividad? ¿Independencia? ¿Dónde quedaron los principios del buen periodismo? El emperador está desnudo.
Decías: «Creo que hemos sido estrictamente profesionales al informar. Hemos actuado según los criterios que establece una información seria y contrastada. Las fuentes proporcionaron el material que todos publicamos y sobre el que opinamos».
Recuerdo la portada del Canarias7 el sábado: «Una brutal paliza mató a Aitana». ¿El viernes por la noche ya se había celebrado el juicio? ¿Con sentencia? Si esto es información con los mejores criterios que establece la profesión, por favor, den muerte al periodismo tal y como está planteado porque ya no es útil a la sociedad. Lo que el resto de la sociedad entiende por información rigurosa es mucho más que las declaraciones de «fuentes bien informadas». Las declaraciones son *declaraciones*, y los informes son solo informes, sujetos a posterior contraste. Hay que dejar trabajar a la justicia y ya llegará el tiempo de crucificar a los culpables.
Creo que el asunto da para mucho, mucho más. Como lector, me gustaría que entraran en el fondo del asunto -incluyendo al resto de protagonistas de este espectáculo mediático lamentable- y no lo despacharan a la ligera.
Dos enlaces para reflexionar. En Guerra Eterna, Cuando la prensa se erige en juez, fiscal y verdugo. En un blog del Grupo El Correo, Debemos pedir perdón.
Creo que se quedan cortos al responsabilizarse sólo mínimamente del desaguisado a ustedes mismos. Quedaría mejor pedir disculpas, porque varios medios han publicado noticias llamándolo "asesino" sin incluir siquiera el "presunto", y se han cebado con él.
El tratamiento que ha dado concretamente su periódico a la noticia no sólo no es ejemplar, sino que es un ejemplo precisamente de todos los males que usted critica en los demás.
Sin duda esto afectará a la credibilidad de su periódico.
NO es justo que se acuse a la Autoridad Judicial, ni tampoco a la Policia Local que realizó la primera intervencion, ni tampoco a la Guardia Civil por continuar con ella , tal y como tienen obligacion de hacer, segun Ley de Enjuiciamiento Criminal, y el propio protocolo de MALOS TRATO o del AGRESION SEXUAL. Todos actuarón de forma correcta aplicando al pie de la letra lo que esta estipulado en las normas y legislacion vigente. El error unico y verdadero proviene de los medicos que asistieron inicialmente a la pequeña, que afirmarón que habia muerte por un golpe que recibio intencionadamente, por haber sufrido previamente quemaduras en su piel, y como no: AGRESION SEXUAL CON PENETRACION VAGINAL Y ANAL, es INCREIBLE E IMPESABLE esto ultim, que en este país ocurra algo similar en un Centro Hospitalario, puesto que no estamos en un país tercermundista.-
Debe de juzgarse al medico/s que confeccionaron esos informes , y que avisarón a las fuerzas policiales, y les participaron con todo lujo de detalles y con esa documentacion en la mano lo que habia ocurrido.La actuacion policial y judicial """REPITO"""" es CORRECTA, y otra prueba de ello, es la llevada a cabo por el propio LETRADO que asistió al detenido en las dependencias policiales y luego en los juzgados, NO encontró nada que indicará al propio abogado defensor que la detencion era ilegal, o que no existian motivos para ello. La legislacion vigente contempla la aplicacion del HABEAS CORPUS, cuando existen indicios de una detencion ilegal o de aquella que no se ajusta a la legtalidad, y no se solicitó por que todos los informes medicos (que posteriormente fueron anulados por la autopsia)exigian la detencion y puesta a disposicion judicial del detenido.La detencion no supera las 72 horas, puesto que es el tiempo estipulado por Ley para la investigacion y esclarecimiento de los hechos. ¿A alguíen se le ha olvidado que la autopsia forma parte de esa investigacion? y que el resultado se entrego en ese plazo, con esas ocasiones. En cuanto el Juez la tuvo en la mano procedio a poner en libertad al detenido y punto. Esto ultimo ocurre muchas veces, no hay que olvidar que esa detencion y puesto a disposicion judicial, es en verdad una RETENCION hasta que se aclaren las cosas y se le acuse FORMALMENTE o NO, tal y como ha ocurrido en este caso y en miles y miles de otros.
yep
wrong buddy