Maria Teresa Fernández de La Vega dijo el pasado sábado que el Gobierno llamaría al PP el lunes, y el miércoles presentaría en el Congreso los Presupuestos. El gesto de llamar al PP en el último minuto pone en evidencia que el Gobierno no piensa en unos Presupuestos consensuados con la oposición para salir de la crisis. Piensa en la refriega política, que es el estado en el que ha decidido Zapatero sobrevivir hasta el final de la legislatura a pesar de la gravedad de la situación. Para esta estrategia se elaboran unos Presupuestos que será aprobados a base de precio, uno político y otro económico. Un precio que pondrán algunos partidos nacionalistas, entre ellos Coalición Canaria y que pagaremos todos.
A Coalición Canaria le costará explicar su voto a favor de estos Presupuestos de Zapatero, los más agresivos e impopulares de la historia de la democracia. Le costará explicar por qué votará a favor de la subida de impuestos. Le costará explicar por qué vota a unas cuentas de doctrina radicalmente opuesta a la aplicada en el Gobierno de Canarias para afrontar la crisis económica. En Canarias se restringe el gasto público y no se suben los impuestos, fórmula que predica la derecha para salir de la crisis, mientras que las cuentas de Zapatero suben los impuestos y no contiene el gasto; todo lo contrario, lo eleva.
La única razón que puede esgrimir es que a los canarios no les afecta el IVA, lo que no es una contradicción, pero de difícil explicación. Rivero apuesta, una vez más por el pragmatismo político, aunque genere contradicciones gordas como las descritas en el seno de su Gobierno y en el pacto con el PP. No en vano ayer su vicepresidente compareció para poner a parir lo que CC defenderá en Madrid.

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