Ana Oramas se mostraba escéptica días atrás sobre el contenido que para Canarias puedan recoger los Presupuestos Generales del Estado ysobre lo que pueda traer el Consejo de Ministros que Zapatero preside el próximo día 9 en Las Palmas de Gran Canaria. Ambas cuestiones serán objeto de amplio debate, y las cifras se ordenarán según el color político de quien haga las cuestas, pero la percepción de quién ha estado al pie del cañón negociando, es importante.
Tampoco tiene muchas esperanzas el Gobierno de Canarias con el contenido bruto de lo que el Consejo de Ministros deje en las Islas. Hay mucho recelo político, y es el natural. Paulino Rivero sabe que por unos días pierde la iniciativa política a favor de Zapatero, pero aún así no ha dudado en colaborar activamente en la elaboración de los contenidos para ese Consejo. Ha tenido varias reuniones, unas públicas y otras secretas, con diversos ministros para alcanzar acuerdos precisos y aportar ideas al Plan Canarias.
Las consultas del vicepresidente Chaves a empresarios y sindicatos, la reunión de la Comisión Mixta mañana en Tenerife y la reunión con Rivero en Gran Canaria son buenos signos para que algo salga de esa reunión de máximo nivel. Ha venido funcionando sin crispación el trabajo común de equipos de ambos gobiernos. La delegada del Gobierno, Carolina Darias, ha mostrado sensatez y cernía en el proceso y la comisión interministerial ha trabajado a destajo. Son detalles del buen quehacer y la buena sintonía institucional en la que se vienetrabajando para este Consejo. Una sintonía que, curiosamente, no se ha dado con la cúpula socialista en las Islas, apartada, por inanición, de los trabajos previos. López Aguilar no ha sido capaz de lideraruna iniciativa, hasta ahora conocida, y plantar algunas medidas en Moncloa que sirvan a los canarios para percibir que está presente en su realidad y en sus problemas.
Coalición Canaria ha hecho lo propio, en Madrid, y aún en contra de sus propios criterios y acuerdos, ha votado en varias ocasiones con elPSOE y ha colaborado para salvar al Gobierno de derrotas seguras. Aún así, Ana Oramas no se fía ni un pelo de lo que puedan hacer los socialistas. Las peticiones de CC han sido escuchadas, comprendidas y asumidas, pero no llevadas al Boletín Oficial del Estado. CC y Rivero han desplegado todas sus armas para aprovechar la debilidad de Zapatero, les han salvado de la soledad, pero dos votos no le resuelven la papeleta al Gobierno en el Congreso. La debilidad de los nacionalistas canarios en Madrid se hace sentir claramente cuando los socialistas escuchan, pero hacen, finalmente, poco o nada para salir de las palabras y de las buenas intenciones.
En todo caso el compromiso de Zapatero con Canarias tiene un inmenso valor en esta coyuntura. Sólo los gestos del presidente tienen valor político para los canarios. En ese nivel Zapatero ha cumplido con las Islas de forma sobrada. La celebración del Consejo de Ministros, por mucho que moleste a algunos sectores nacionalistas, es un gesto institucional importante, no sólo por el peso de las medidas que puedan tomar para Canarias, que algunas serán, sino por la reafirmación de la vinculación al Estado del Archipiélago.
Después están el dinero. Hay que ser conscientes de que una gran parte de ese Consejo de Ministros serán declaraciones de buenas intenciones, como el Plan Canarias, que recogerá en su análisis mucho de lo que ya sabemos y las medidas que se plasmaron en las resoluciones del Congreso de los Diputados sobre la crisis en las Islas. Habrá compromisos políticos de gran alcance, pero baratos, como el estudio y tramitación de un nuevo modelo para el REF, sobre el que nadie aventura nada concreto. Dinero constante y sonante habrá, no en la cuantía que CC ha requerido, pero no vendrá Zapatero y todos sus ministros a discursear exclusivamente.
En estos días podremos conocer algunas de las partidas que irán para Canarias en los Presupuestos Generales del Estado.
Otras estarán sujetas a las negociaciones posteriores en el Congreso, por lo que podremos hacernos una idea de lo que el Consejo de Ministros podrá aprobar, porque nada de lo que no esté en esa ley podrá concretarse en las Islas por muchos ministros que vengan.