El dolor ciega la razón cuando tratamos de señalar las responsabilidades tras enterrar a un joven de 19 años víctima de una agresión brutal en la madrugada de una ciudad con focos de inseguridad ligados al ocio. Con todo el dolor que produce unos dantescos hechos, como los vividos este fin de semana, creo que debemos exigirnos serenidad a la hora de reflexionar sobre este asunto. No ayuda arengar al dolor y a la venganza sobre unos hechos que, de forma inmediata, la Justicia atiende con una rápida detención, una imputación por asesinato y el ingreso en prisión de los detenidos. Algunas problemas sociales no pueden ser atendidos con la «sangre caliente», y uno de ellos es el de la seguridad. Forma parte del dolor y de la convivencia, y así lo satisface el sistema penal español, buscar y condenar a los culpables. Es la Justicia la que debe, en nombre de todos, aplicar la Ley con su máximo rigor para castigar comportamientos como provocar y patear a alguien hasta la muerte. En este caso el sistema no nos ha fallado. Sí ha fallado la administración a la hora de valorar qué lugares de ocio en esta ciudad necesitan de la presencia permanente de policías en la calle, y ese reproche lo deben pagar los gestores políticos. Ahora bien, la responsabilidad pública y social está más allá de la acción policial y de la Justicia, y ahí el laberinto es más complejo porque entran en juego muchos factores de una sociedad muy debilitada como la nuestra, sobre todo a la hora de abordar sus prioridades y valores. Esa responsabilidad no sólo debemos juzgarla por el número de policías que vigilan nuestras calles sino por el grado de marginalidad que generamos, la indecisión sobre cómo queremos que sea el ocio que consumen nuestros jóvenes, la pugna política a la hora de definir los valores en el sistema educativo... entre otras cuestiones. En esta línea, tampoco creo que el dolor nos deba llevar a culpar a los excluidos, a los miles de pobres que se amontonan en nuestros barrios, víctimas de sí mismos y víctimas de una pobre sociedad incapaz de generar ilusiones y futuro.
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9 Diciembre 08Más allá del dolor
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