La foto que el pasado viernes nos proporcionó el presidente del Gobierno, Paulino Rivero con el presidente del Grupo Parlamentario Socialista, Francisco Hernández Spinola y Blas Trujillo, es la imagen de una nueva etapa de relaciones y una instantánea que beneficia a todos los canarios por su especial significado en un duro momento en el que los gestos de unidad frente a la crisis económica se valoran más que la crispación y la discrepancia.
El nuevo clima de entendimiento y, o de acercamiento, entre Gobierno y oposición, de ser sólo una imagen tiene un inmenso valor, aunque lo deseable es que el encuentro, y los sucesivos ya programados, permitan acuerdos con su correspondiente imagen positiva para el entendimiento. Por lo pronto existe la posibilidad renovar algunos de los órganos parlamentarios, estancados desde hace más de un año, y algunos acuerdos presupuestarios en Canarias y en Madrid. Serán estos acuerdos y sus correspondientes fotos públicas lo que permitirá a los ciudadanos calibrar la corresponsabilidad que se exige a cada uno de los actores institucionales en momentos en los que la máxima prioridad no está en la disputa política, sino en arrimar el hombro en la tarea común de salir de la crisis. De hecho, Spínola y Trujillo propusieron a Rivero una serie medidas coherentes para colaborar en la salida de la crisis, muchas de ellas ya recogidas en la agenda de negociaciones entre nacionalistas y el PSOE de Madrid, como la aplicación del REF en planes plurianuales, la ampliación de los convenios de carreteras, costas, la ampliación de las ayudas al transporte, un plan de renovación de la planta turística y partidas para el tren. Otras medidas de carácter local, como el cierre de la radio y la reducción de partidas para la Televisión, eliminación de cargos públicos de confianza, recortes en la publicidad institucional, etc. buscaban más el lado mediático y contentar al sector más 'cruzado' del PSC. La batería de medidas en su conjunto tiene la virtud de estar muy alejadas de la estrategia de confrontación y negación de cualquier entendimiento con el Gobierno, que ha sido, hasta hoy, la práctica habitual de los socialistas. Esta es una 'foto' muy distinta a la tomada al inicio de la legislatura en el Parlamento de Canarias. Tampoco es este el país de Alicia. No puede obviarse que este acercamiento es forzado por las circunstancias y la coyuntura. La crisis no permite al PSC seguir tonteando ante la opinión pública, frivolizando y crispando la vida política del archipiélago cuando los agentes sociales y los ciudadanos requieren cierto grado de paz y entendimiento para que, todos juntos, podamos salir del atolladero en el que nos ha colocado la crisis económica. La debilidad de Zapatero en Madrid y la necesidad de contar con Coalición Canaria para aprobar los Presupuestos y para algunas otras colaboraciones de Estado, pone a los socialistas canarios en la tesitura de abandonar la estrategia de la crispación y en enfrentamiento constante trazada por López de Aguilar. De la misma manera influye en el acercamiento la debilidad del propio Aguilar, fuertemente cuestionado en su partido, tanto por los planes de futuro respecto de su liderazgo como por la estrategia de ruptura con el resto de partidos, especialmente con CC. Seria iluso pensar también que el nuevo espacio de diálogo entre gobierno y Partido Socialista Canario podrá llevar a acuerdos más allá de lo necesario, porque también es evidente que Rivero está cómodo en el pacto con el PP y los nacionalistas no quieren desestabilizar más la situación. Por ello, profundizaren materias como la reforma del Estatuto o la reforma electoral está, en este momento, alejado de cualquier posibilidad realista. La nueva foto tiene también interpretación política en claves de vencedores y vencidos. La realidad se ha impuesto y el primer derrotado es López Aguilar, obligado a suavizar esa estrategia de confrontación en la que ha puesto todas las esperanzas para obtener 31 diputados en 2011 y gobernar en solitario. De forma indirecta Jerónimo Saavedra ve como sus análisis y sus tesis se van concretando, aunque sea por la vía de la fuerza de los acontecimientos. Para Paulino Rivero es también una victoria. Ha llamado reiteradamente a los socialistas al diálogo institucional en nombre de la coyuntura económica y ya vivía del rédito de la negativa de los socialistas. El tiempo y la propia fractura interna de los socialistas ha terminado por darle la razón.

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