Desde que conozco a Baltasar Garzón está en un juzgado de la Audiencia Nacional. Cosa extraña. Todos los jueces que conozco quieren ascender en su carrera judicial. El problema para Garzón es que la salida del Juzgado de Instrucción número cinco de la Audiencia Nacional supondría una considerable merma en la capacidad de notoriedad pública. No es lo mismo ser magistrado del Supremo en una sala con más de tres magistrados deliberando que 'solito' en un juzgado en el que el juez elige lo que quiere tramitar.
El periódico madrileño 'El Mundo' publica hoy una acertada página en su edición de papel que titula 'El top ten del juez estrella'. Uno de los casos, la 'Operación Nécora', por la que España ha tenido que pagar una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, me tocó de lleno cuando era redactor de tribunales de Diario de Las Palmas. En ese caso estaban implicados varios personajes de las islas y el asunto era llevado por abogados canarios. Mientras duró la instrucción del caso toda la información que nos llegaba era a través de las filtraciones nacionales y lo poco que los abogados aportaban.
La imagen de Garzón estaba en todos los medios. Inspeccionaba directamente las detenciones, la droga o se le veía entrando en los registros que él mismo ordenaba. Por cierto, sería Pedro Almodóvar, en su película 'Tacones lejanos, quien mejor retrataría al famoso juez. En la trama, Almodóvar introduce a un juez que se travestía cada noche para investigar los entresijos de un crimen.
El primer contacto físico que tuve con el juez, si se puede llamar así, fue a través del auto de procesamiento de la 'Operación Nécora'. Confieso que esperaba cincuenta folios con una exposición de motivos razonada, con la relación de hechos y pruebas... Espera un auto como merecía la trascendencia del caso. Sólo recibí cinco folios que aún conservo con una relación de hechos mínima, lleno de errores ortográficos y una relación de los procesados en el caso. La decepción fue mayúscula y el caso acabó como acabó, y como han acabado muchos de los que este juez ha instruido.
Más tarde tuve ocasión de enfrentarme nuevamente a algunos de sus asuntos, pero no ya desde el ámbito periodístico, sino institucional. Estuve cerca de algunas de sus actuaciones entre 1996 y 2004. Fue una época en la que comía un día si y otro también con los miembros del gobierno del PP. Había asumido todas las tesis de la derecha y se empleó a fondo en la teoría de Mayor Oreja: desarticular el entorno de ETA, el que lo alimentaba. Ahora se emplea a fondo con el PSOE en reforzar sus teorías sobre los muertos de la Guerra Civil, esa gran cortina de humo que oculta la crisis económica.

A Garzón, ese histrión de la judicatura española, se le acabará llamando, con esta última ascensión vertiginosa hacia la nada: "Garzón el enterrador". Que le gusta más desenterrar y enterrar cadáveres, el nota. Como Simón, también él enterrador, personaje de copla mala.
Lo siento mucho por el lector que firma 'Negrín', me imagino en memoria del ex presidente del Gobierno de España, cuya memoria usted deshonra usando su nombre para insultar a quien opina de forma distinta. Si es su nombre o apellido, igual de insultante para el menorable y recordado Dr. Negrín. Razones publicamos todas las que usted quiera, insultos ninguno. Manuel Mederos
El empeño del Juez Garzón en buscar la justicia donde ningún otro juez ha podido o querido me parece inútil al considerar que no existen razones para justificar la intervención judicial de unos delitos comunes que han prescrito y, en caso de haber sido delitos políticos, amnistiados en su momento por la Ley de Amnistía. Más bien parece que se trata de una obra interpretada por un actor frustrado porque profesionalmente ha demostrado no haber dado pie con bola (en su momento) con la búsqueda y captura de Laureaniño, ese gran intérprete condenado por un delito fiscal, capaz de camuflar la existencia de la grandiosa vinoteca, mansión al más puro estilo “Falcón Crest”, pero absuelto de narcotráfico al no haber sido cogido con las manos en la masa. No digo que la frustración de Baltasar sea por falta de ganas de trabajar, pero sin trigo o sin millo no se pueden meter panes ni empanadas al horno.
Todos los seres humanos somos unos grandes intérpretes, pero hay unos que aplican técnicas par cultivar “nécoras” de la ría y otros se las comen durante la operación de cada “Amanecer” en la playa de Patos
Según las declaraciones a RNE del vocal del Consejo General del Poder Judicial, José Luís Requero, esta “polémica” no conducirá a nada y aseguró su coincidencia con otros jueces que auguran que el asunto va a empantanarse durante meses para más tarde brotar a la actualidad de cuando en vez, pero finalmente acabará en “nada”
Asimismo criticaba la implicación de instituciones y administraciones en la creación de la Ley de Memoria Histórica para llevar a cabo esta investigación en toda España.
¿No cabe la posibilidad de que esta afanada búsqueda provoque la apertura de un proceso por genocidio? ¿Estaremos preparados para ello?
“Un hombre debe hacer aquello que su deber le dicta, cualesquiera que sean las consecuencias personales, cualesquiera que sean los obstáculos, el peligro o la presión” (F.J. Kennedy, repetidas en numerosas ocasiones por Giovanni Falcone)
“Desde siempre he tenido a Falcone como un gran profesional y como modelo” (Baltasar Garzón).