Greenpeace ha declarado toda la costa canaria zona catastrófica. La organización verde ha emitido su informe anual en el que no deja títere con cabeza en su loable afán por la protección del medio ambiente. Si ánimo de esconder nada de lo que se ha hecho mal en las islas a la hora de ordenar urbanísticamente el motor de la economía, las apreciaciones de Greenpeace me parecen desajustadas e injustas para Canarias. Con su informe, a simple vista, Greenpeace se carga el 50% del Producto Interior Bruto de las islas. Al margen de irregularidades y posibles corruptelas, en las que a los verdes les gusta entrar, si hacemos una atenta lectura del listado de urbanizaciones, zonas industriales y comerciales en las que, presumiblemente, se ha atentado contra el medio ambiente, encontramos puntos injustamente incluidos en las listas, entre ellos Anfi Tauro, Melorenas y Obama, en los que el respecto al medio ambiente y la calidad de las ejecuciones de las obras han sido exquisitas, dando respuesta, además, de forma ordenada y dentro de los cauces legales, a la necesidad de renovación de la planta turística.
Greenpeace debería contextualizar un poco más sus informes. Los nombres de algunos respetables grupos ecologistas van unidos a sus marcas registradas de prestigio, y en algunos casos, como en este, basta la firma de la organización para que todos creamos que el rigor preside las conclusiones a las que llegan. Error. Error grave, porque muchos de los informes de asociaciones ecologistas y algunas ONG internacionales que esconden sus miserias en sus marcas están basados, exclusivamente, en recortes de prensa, en datos recabados a través de colaboradores y visitas esporádicas. Los informes son incapaces de transmitir visiones más globales del desarrollo de la zona sobre la que hablan. Sin Greenpeace fuese justa en su visión de Canarias reconocería que el 80% de la presión sobre el territorio es agrícola y que la turística e industrial no llega al 11%. Ha sido más depredadora para el medio ambiente de Canarias la agricultura en sus distintas etapa de monocultivo, y lo sigue siendo en este momento, que toda la presión que ha ejercido el turismo en la cota en los últimos 30 años.

Acusa usted a Greenpeace de basar su informe en "recortes de prensa, en datos recabados a través de colaboradores y visitas esporádicas". La pregunta que me asalta al leer este artículo es, ¿se ha leído usted el informe en cuestión?
Sólo por nombrar uno de sus "puntos injustamente incluidos", Abama: invasión de mil metros cuadrados de una propiedad colindante para construir un carril de enlace con la carretera, inauguración del campo de golf anexo sin licencia, y cierre de los accesos a la playa incumpliendo la Ley de Costas.
Y por cierto: Greenpeace sólo menciona Abama para comentar que se incluyó en las excepciones a la Ley de la Moratoria, sin ningún otro comentario sobre posibles atentados al medio ambiente.
Pero si es verdad, la costa canaria está destrozada literal y efectivamente.Y en donde no está construida está llena de plasticos.Solo tienen uds.que recorrer la costa,tontos no somos y ciegos tampoco, lo de arriba es demagogia,es defender por defender un tipo de desarrolo obsoleto, el de dos coches dos casas mas y mas , exceso de derechos exceso de injusticia.