Los canarios nos jugamos mucho en el futuro más inmediato, pero no creo que en las próximas elecciones generales queden resueltos los principales problemas de Canarias. No estamos en condiciones políticas de que así sea, y lo grave es que hay algunos asuntos que no pueden esperar, que necesitan consenso social, entre partidos políticos y entre instituciones, las canarias y las del Estado. Se trata de cuestiones en las que deberíamos estar todos de acuerdo para avanzar, entre ellas el modelo político imperante, sustentado en un obsoleto Estatuto de Autonomía gestado después de la transición. No tengo nada claro cuál es la clave de esa reforma, pero sí que hay que modificar las reglas del juego. La idea de una lista regional única, no exenta de dificultades técnicas y de algunas derivaciones indeseadas o perversas en su aplicación, introduce una carga moral inmensa para la transformación del modelo fragmentado que impera en el pensamiento de los canarios.
de algunas derivaciones indeseadas o perversas en su aplicación, introduce una carga moral inmensa para la transformación del modelo fragmentado que impera en el pensamiento de los canarios. La fuerza de un sistema electoral que obligue a mirar y situarse de otro modo ante la región canaria y ante los problemas que se avecinan, justificaría esta reforma electoral, o en su caso una con más encaje técnico que acoja esta perspectiva. La clave de un nuevo Estatuto debe estar encaminada a unificar Canarias, a su gente y a sus instituciones, entre ellas a los partidos políticos, que deben también verse obligados a redefinir sus propias estructuras para tener una única mirada sobre Canarias.
El segundo gran reto que nos jugamos en el futuro más inmediato es la seguridad. Canarias está en un contexto internacional muy duro a nivel económico y con graves problemas geopolíticos en materia de seguridad que influyen en la nueva percepción del mundo y de los comportamientos sociales. Canarias conjuga todos los elementos para ser una de las primeras víctimas de cualquier crisis internacional y especialmente en nuestro entorno geográfico, si no se afronta con inmediatez una política de seguridad que garantice para el archipiélago un estatus inconfundible y reputado en el nuevo escenario. Estamos ubicados en el peor de los entornos internacionales posibles, como es el africano. Inmigración, terrorismo islamita, petróleo, conflictos territoriales como el del Sáhara, desestructuración de los estados africanos, pobreza y miseria extrema son los ingredientes de macroconflicto de nuestros vecinos. En el PSOE, José Miguel Pérez mantiene abierta una importante reflexión con miembros del Gobierno del Estado sobre esta materia. Es también una de las preocupaciones fundamentales del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, lo que debe traducirse en un proyecto común si se superan las diferencias políticas que impiden el consenso y el diálogo.
Por último creo que el futuro de los canarios está en la capacidad que tengamos para competir en un mundo cada vez más globalizado en el que generar riqueza y empleo. En estos días, Paulino Rivero ha puesto en circulación una frase recurrente, pero llena de sentido común: «Más talento y menos cemento». Eso sólo es posible a través de la apuesta por un sistema educativo eficaz y el desarrollo de la investigación. No sólo se trata de una competencia canaria. Si en los próximos años no hay estabilidad en el sistema educativo español y si no hay un gran acuerdo a nivel nacional y con las comunidades autónomas, seguiremos hundiéndonos en nuestro propio cemento, desentendidos de nuestro futuro. Canarias es la comunidad autónoma que suspende, junto con Andalucía, en casi todos los parámetros por los que se mide la calidad de la educación que reciben nuestros jóvenes. Un reciente estudio ha analizado, entre otras, las tasas de graduación en ESO, abandono educativo temprano, correspondencia entre edad del alumno y curso, la escolarización en centros de iniciativa social o el gasto público. De éstos destaca el abandono a edad temprana, situado en un 32,2% de los alumnos. Una alta cifra de jóvenes que abandonan sus estudios y quedan en la calle sin titulación, a expensas del mercado laboral más precario. Canarias, junto al Estado, debe abordar de forma urgente la preparación de canarios para afrontar los grandes retos que se avecinan y para los que el sistema educativo actual debe ser reformulado.

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