El expresidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, está inmerso en una campaña para obtener apoyos para presidir la polémica CajaCanarias y para demostrar que el poder en Tenerife sigue en las mismas manos. El núcleo duro de la extinta ATI se ha empeñado en dar continuidad a los viejos equipos al frente de los órganos financieros públicos, a pesar de que el sumario del 'caso Las Teresitas' ponga sobre la mesa las múltiples trapisondas que han llevado al seno de la Caja y de las que da cuenta el Banco de España. Pero la cosa no queda ahí, pues los dos ex presidentes de Gobierno, Adán Martín y Manuel Hermoso, se han conjurado contra Paulino Rivero, del que saben no ve con buenos ojos la operación.
En el ámbito de ATI se tiene absolutamente claro que Paulino Rivero se opone a que Adán Martín sea el presidente de Caja Canarias. Saben que hará lo posible por quitar el control financiero al grupo que ahora mismo manda en 'la Caja' y que tan mal parado ha salido, como se refleja en el sumario de la magistrada Bellini. El modelo de gobierno de Paulino Rivero no tiene nada que ver con las viejas maneras de Hermoso y Adán, y mucho menos con Rodolfo Núñez o Álvaro Arvelo. Pulino Rivero quiere al frente de la Caja a alguien que se aparte de la disciplina Hermoso-Adán y del grupo empresarial que maneja casi todos los hilos en Santa Cruz de Tenerife. Quiere a alguien con capacidad para dar un giro a la institución y adaptarla, progresivamente, a un modelo regional. La guerra está abierta y no sólo se trata de presidir una institución, sino del liderazgo en CC de Tenerife y del poder interno, que ahora disputan a Paulino Rivero.

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