Seis meses después de constituido el gobierno municipal de Jerónimo Saavedra en el Ayuntamiento más importante de Canarias se evidencian la falta de consistencia y el caos organizativo. Se ha desatado un navajeo cruento entre los propios miembros del grupo de Gobierno, más propio del final de la legislatura que del comienzo. Las causas de la descomposición son múltiples y variadas, entre ellas la escasa preparación del grupo, la frivolidad que impera en su forma de hacer política municipal, la lucha de poder de los distintos sectores inmobiliarios socialistas y la edad del alcalde, que reina en un reino equivocado. Para Jerónimo Saavedra la decisión de presentarse a las elecciones fue un capricho en el ocaso de su carrera. López Aguilar y una parte importante de los socialistas se opusieron a la operación, pero el ex ministro utilizó su prestigio y sus influencias para imponer su nombre. La candidatura de Saavedra fue el resultado de su improvisación. Elaboró una lista pensada para perder, llena de amigos, simpatizantes, de algún submarino del poder inmobiliario y del resto del naufragio de Díaz Tejera. La debilidad de la candidatura obligó a Saavedra a contratar a un ejército de técnicos y hacerse con un gabinete potente, creando recelos, envidias y coartadas para el desgaste. El equipo técnico, dirigido por un jefe de gabinete que se ha impuesto como el número dos de facto, actúa de forma horizontal en todas las áreas, y no, precisamente, para coordinar, sino para canalizar intereses de no se sabe muy bien qué procedencia. El poder, las injerencias del gabinete y la frivolidad que trasmite en la gestión, contribuyen a la inconsistencia de la autoridad del alcalde, que, más bien parece, estar gobernando el camarote de los Hermanos Marx que el Ayuntamiento de una ciudad de primera.
Archivos Diciembre 2007
Larry Álvarez ha cometido muchos errores en su carrera política. Lo que a simple vista era una nueva forma de estar en la oposición, que motivó la abstención en la votación de los presupuestos del Cabildo de Gran Canaria, lo que parecía, por venir de quien venía, una nueva forma de hacer política, aparentemente avalada por el propio presidente del PP, José Manuel Soria, se ha convertido en otro grave error personal de Larry. Soria, ni gran parte del partido, están en la tesitura de hacer política 'zen' con los socialistas, como propugna Larry.
Los periodistas y los políticos estamos bastante fuera de la realidad. Eso es lo que se desprende del primer Barómetro publicado por el Consejo Económico y Social de Canarias (CES). Los ciudadanos, al menos los más de tres mil encuestados, están preocupados por vivir. Los políticos están preocupados de sus trifulcas y nosotros, los periodistas, muy preocupados de cómo les va a los políticos.
Debo confesar que el paso que ayer dio Román Rodríguez estrechando la mano a Ignacio González en un pacto electoral con el CCN puede tener una explicación estratégica o numérica en el recuento de apoyos, pero no es el más conveniente para NC. Creo, honestamente, que resta mucha credibilidad al proyecto que representa el líder de Nueva Canarias para la izquierda nacionalista.
La Consejería de Educación hizo una nueva oferta que aceptaron seis de los diez sindicatos que participan en la negociación, ente ellos CCOO, ANPE e Insucan, más otros tres sin representación. Se trata de una buena noticia que los sindicatos entren en la zona de los razonable. Las cosas no están como para que los maestros se suban a la parra y exijan a ningún gobierno esfuerzos económicos exagerados, máxime cuando saben que no van a contar con el apoyo de los ciudadanos, que ven a estos funcionarios públicos como privilegiados empleados.
El mástil sigue desnudo en la Avenida Marítima desde que José Miguel Pérez llegó al Cabildo de Gran Canaria y no parece que exista intención alguna de volver a utilizarlo. Sicenramente no creo que la decisión esté relacionada con problemas de seguridad, de costos de mantenimiento ni técnicos, como se dice desde el Cabildo. Se trata de una cuestión política.
Saavedra, después de su largo recorrido, no está para la política de tensión que practica su partido ni para caprichos. El alcalde de Las Palmas de Gran Canaria viene actuando con criterios propios, al margen de las estrategias de su partido y de los distintos grupos que pugnan por situarse en los aledaños del poder municipal. Una y otra vez desautoriza actuaciones de su organización política , de sus concejales y de los cargos públicos socialistas en Canarias. Lo hace en público y en privado, pero nunca de forma gratuita; sólo cuando considera que se sobrepasan determinadas líneas rojas que rompen los posibles consensos, la estabilidad de las instituciones o los intereses públicos.
El Gobierno no ha querido facilitar su curriculum de Willy García porque no lo tiene. Igual que el presidente del Gobierno, igual que muchos canarios, su periodo de formación ha estado vinculado, siempre, al trabajo. No creo que se la persona idónea para el cargo, pero no por no tener estudios, sino porque en su actividad nunca ha entrado la gerencia de medios. El hecho de que no se conozca ni un sólo dato académico del nuevo director de la Televisión Canaria no invalida su valía, en otros campos demostrada y ahora por demostrar. Por si alguien no ha seguido su trayectoria este es su curriculum oficial, el que el Gobierno no ha querido enseñar:
