Posiblemente Isabel San Sebastián tiene lo que se merece y la audiencia de 59 Segundos también. Un programa hecho para el espectáculo político necesita tramas espectaculares y periodistas-actores, alineados ideológicamente y que no razonen, sino que representen mítines para sus audiencias. 59 Segudos, José María Callejas, Margarita Sáenz y la propia Isabel San Sebastián son un espectáculo al más puro estilo del género rosa, producto de la nueva política que se han impuesto en España después de Zapatero.
No obstante, un buen análisis nos pone de manifiesto que la distancia entre 59 Segundos, una tertulia de la COPE o un informativo de la SER la marca el climaterio ideológico y las formas, en unos ámbitos agresivas y en otras serenas pero cargadas de intencionalidad y disfrazadas de rigor y seriedad.
Pero eso son los parámetros por los que se mide la política espectáculo en la que nos han inducido a vivir. Una situación a la que corresponde el seguidismo periodístico político que, envidioso de sus compañeros de la prensa del corazón, se atreven con el nuevo género del periodismo espectáculo en el que la política es el protagonista. 59 Segundos representa esa percepción que de la política tiene la izquierda a la que se ha enganchado la derecha para justificar sus existencia. Un debate espectáculo en el que los opinadores no razonan, sino se alinean a los partidos políticos, juegan con las sensaciones ideológicas y con los posicionamientos. No hablan, discuten, personalizan sus intervenciones, gesticulan para sus públicos y abandonan los platos. El formato de 59 Segundos es exactamente el mismo que el de los programas como 'Salsa Rosa', 'Corazón Corazón', 'La Noria? o 'El Ventilador' . Aquí los protagonistas se someten a las críticas de sus periodistas detractores y a las adulaciones de sus periodistas favoritos. En e 59' es una presentadora la que somete a ese debate temas de actualidad y son triturados en el ruedo.

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