López Aguilar por fin se ha logrado lo que quería: ha regresado a Madrid. Lo adelantaba ayer el nuevo diario Público Ya nos habíamos hecho eco de sus intenciones, pero con la diferencia de que a nosotros nos parece una felonía y a Público una fiesta de compromiso. A López Aguilar lo engañaron cuando lo sacaron de Madrid, pero ha dado la vuelta a la tortilla y está otra vez donde siempre ha querido estar. Ahora sólo falta que su partido gane las elecciones y que él haga valer sus votos y su baronía para volver a ser ministro de algo.
Dicen sus más allegados que le repatea la política canaria y que el Parlamento se le hace pequeño. No podía ser menos de un hombre de Estado como se concibe a sí mismo Aguilar. Pero la clave no está en sus gustos, sino en su compromiso. Y su compromiso con Canarias está roto. ¿Cómo explicará ahora a sus votantes que se marcha de nuevo a Madrid? ¿defenderá mejor los intereses de Canarias en un triste asiento del congreso donde su voto es uno más del rodillo gubernamental? Irse a Madrid es abandonar el centro de la vida política en Canarias que es el Parlamento. Es abandonar la política local por muy marginal que le parezca al ex ministro. En el fondo se trata de una posición personal: aquí no no hay poder suficiente. Demasiado barro. En Madrid es mucho más y está más cerca de su objetivo. Pero donde más felices están es en el PSC. Algunos ven en este paso el primero para quitarse de encima a Aguilar. Hay alguien que apunta en una libreta roja los pasos que el ex ministro va dando. Y Hoy ha puesto una 'x' en la casilla de salida de un mapa para buscar el tesoro, que alguien le ha regalado al ministro.

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