Ayer se conoció que El PSOE pidió de distintas agencias de comunicación la elaboración de la campaña electoral de las generales. Lo más novedoso del asunto es que Pepe Blanco ha decidido guardar la marca ZP y rescatar a un Zapatero 'hombre de Estado'. Nada es imposible, sólo que la agencia que finalmente se haga cargo de la campaña lo tendrá muy difícil pues los españoles ya tenemos suficientes elementos de juicios para saber de la solvencia de Zapatero como estadista. Pero no es eso lo preocupante, sino el hecho de que Pepe Blanco ha transmitido a las agencia una máxima que en el PSOE es vieja:la verdad no es la verdad, la verdad es cómo la gente percibe que es la verdad.
Es la máxima política más grave de las que al uso mantienen en la clase política los que creen que a la opinión pública hay que construir una realidad distinta a la real. El PSOE parte del hecho de que la realidad se pude modificar y Zapatero, aunque sea un inepto, será para la mayoría de los españoles un hombre de Estado. Es la praxis política más al uso y la que más rédito tiene. La verdad a la que se somete el político es la verdad percibida. Es la mayor muestra de debilidad que puede confesar un político, pues sabe que está en manos de los fenómenos de comunicación y que son éstos los que arrastran su pensamiento. Pero aquí el PSOE cree que será capaz de cambiar la realidad e imponer una media verdad que será percibida como una verdad. Son momentos y corrientes que se imponen en el debenir político, y éste es uno de esos momentos en los que mandan las opiniones mayoritarias retransmitidas por la televisión, aunque estén equivocadas. Creo que desde que alguien decida una estrategia política en la que la vedad coincida con la comunicación, irá mejor a todos.

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