Félix Santiago ha terminado abandonando el Consejo de Administración del Puerto. Una victoria para Sánchez Simón y una derrota para algunos lobbys que habían confiado en los miembros de la patronal para sacar agunos asuntillos relacionados con obras públicas, proyectos técnicos y hasta algún que otro servicio de restaurante y suministros. La crisis económica que viene merece cualquier movimiento de cara al futuro. La postura de Félix Santiago le honra, sobre todo después de conocerse sus intenciones a favor de los 'intereses públicos', centrados en algunos tinglados portuarios y en una cantera que ahora explota una amiga y colaboradora. Los empresarios han afeado su conducta y eso también les honra, aunque de fondo esté una dura llamada de la presidencia del Gobierno en la que se advertía a la patronal de las consecuencias de la postura en contra de la gobernabilidad del Puerto.
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La crisis hace del dinero público y del Gobierno el primer cliente posible de los empresarios. Y como todos buscan posicionarse de cra a la crisis. En la patronal existe un debate sobre quiénes serán los clientes: el PSOE o el PP; y han actuado conforme a esta regla de supervivencia. En medio, los políticos; unos marcando rédito electoral y otros buscando el hueco de los grandes negocios de la intermediación y la financiación. Esta forma de entender las reglas del juego no es una mera cuestión de estrategia comercial ni política, ni debe ser valorada como tal. Es una cuestión de principios éticos y de comportamiento democráticos. Los empresarios pecan de falta de iniciativa y de decisión empresarial. Quieren seguir viviendo de la dependecia política y son capaces de utilizar su presencia en las organizaciones públicas para su réditos.

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