El lunes quedó abierta la 7ª Legislatura, a mi juicio la más dura, difícil y crispada de la última década, lo que no significa que sea baldía. Por el contario: creo que estamos ante una legislatura que puede dar sus frutos porque, ganadores y perdedores, han visto los límites y los peligros de una región sometida a una ley electoral que no representa adecuadamente a los canarios. Dos reflexiones al respecto:
Archivos Junio 2007
¿Alguien realmente cree que CC gobernará con el PSOE? Si alguien tiene alguna razón irrefutable y con fundamento para sostener esta posibilidad me gustaría conocerla. Que quede constancia de que la más poderosa de las razones: ganar las elecciones, en Canarias no sirve. Aquí planteo algunas razones de por qué este pacto es inviable, a riesgo de equivocarme, pero mucho tendrán que cambiar las claves políticas en Canarias para que el pacto que plantea los socialistas se haga realidad.
La organización de José Manuel Soria ha entrado un la noche de los cuchillos largos en busca de los responsables del fracaso electoral, pero creo que lo hace de forma controlada. Han ido a por Pepa con la intención de liquidarla y dicen que se ha abierto un proceso a Larry Álvarez. Si es así, seguro que es una operación de maquillaje de cara a los descontentos del PP y a los sectores más críticos, porque Larry Seguirá en su puesto, a la luz o en la sombra de Soria.
ETA influye de manera descorazonadora en todos los niveles de la política española. Ayer los términos de 'derrota' y 'victoria', eran los que se barajaban en los principales partidos. En Canarias también, y lo que es más grave: se hacía en torno a los pactos de gobernabilidad.
No cabe duda de que el comunicado de ETA deja entrever la decepción de la organización con Zapatero. Es Evidente que esperaban mucho más de él. Pero puestas así las cosas, la ruptura de la tregua es una garantía de que el presidente del Gobierno no vendió nada más allá de lo que ha podido, que para los etarras es poco, pero para el futuro pude ser mucho. ETA ha jugado con Zapatero, como lo hizo con Felipe González y como hizo con Aznar. En los tres momentos los terroristas han explorado las posibilidades de obtener ventajas de sus posiciones, de sacar partido a la debilidad del Estado y al deseo de cada uno de los presidentes de pasar a la historia como héroes, además de consagrarse en las urnas.
