los blogs de Canarias7

Novedades en la categoría actualidad

Comienza en San Millán de la Cogolla unas jornadas de debate sobre los términos que ha generado esta crisis sin fin. La que está cayendo lo ha puesto todo del revés y ahora los banqueros están en la cárcel, el dinero en no se sabe dónde y los días de semana parecen domingos, porque no hay ni coches en la calle.

"Parece de coña", me decía una amiga hace un par de días. "Están haciendo todo lo posible para hundir el país y lo están consiguiendo", me comentaba con su eterna sonrisa de mujer bienhumorada.

Sí, sería para partirse de risa, aunque de lo que hay ganas a veces es de partirle a alguien la cara, mucho más cuando se oyen cosas como que el banquero Blesa y el expresidente de los empresario Díaz Ferrán comparten celda, o que una hija del Rey se hizo con no sé cuánto dinero.

¿Pero qué país de golfos apandadores es éste?

A menudo atiendo llamadas de personas que están al borde del abismo. Mucha gente que no encuentra respuesta donde se supone que debe hallarla, acaba por llamar al periódico a la desesperada. Es el último clavo ardiendo en medio de un incendio.

Y así la señora que pensaba que antes muerta que aparecer en los papeles, ahora, obligada por las circunstancias, quiere salir a cara descubierta y mostrar todas sus vergüenzas. Bien porque tal vez así obtenga socorro o consuelo al menos; o bien porque no hay derecho, y eso hay que decirlo

Las situaciones a las que me refieron no tienen más en común que el fondo de un túnel sin salida.

Con la crisis abundan los problemas económicos: personas que llaman y te dicen que son cuatro, que no tienen ingresos y que ya les han cortado la luz. Pero también hay casos terribles que no son económicos, aunque, en realidad, nada se escapa a la que está cayendo.

Hay pleitos que no se resuelven o que se resuelven mal, porque la administración encargada está sobrecargada y que convierten vidas en pesadillas, y enfermos que no consiguen asistencia, porque la lista de espera es un horror y carecen de cuñas para sortearla.

Enchufes y otras artimañana, además del sálvase quien pueda y la ley de la selva, vuelven a campar tan a sus anchas como en épocas pasadas y no son otra cosa que un síntoma de una sociedad en retroceso, que es la nuestra y que va a peor. Y no sólo en lo económico

¿Tenía 17 años y estaba con mis amigas en el Hornillo de Telde dispuestas a ver al mismísimo Miguel Ríos sobre el escenario?

No; solo fue un flashback (una analepsis se dice en castellano, -me entero gracias a la Wikipedia-). Ni aquello era Telde ni los que estaban sobre el escenario eran Miguel Ríos y su banda en plena gira del Rock & Ríos, ni estábamos a principios de los 80. Ni gobernaba Felipe y mucho menos Suárez. Y ya los móviles hacía tiempo que se habían inventado: ya no había que parar "el autobús" para telefonear aunque hubiera todo un blues por medio.

Si esto es abril de 2013, esta debe ser Lua Lua Band y el recinto ni es ya cine ni se llama Avellaneda, -como la luna de Ricardo Darín-; es todo un teatro y ahora le dicen Guiniguada.

La crisis también tiene sus cosas buenas. Entre ellas, estos homenajes, tributos o revivals de bandas legendarias o de discos que hicieron historia.

Espectáculos como este Rock & Ríos hecho en Canarias -o el Pink Floyd de artesanía que hace Link Floyd y que estrenó hace un par de meses en el Cicca- gustan porque están muy bien hechos, porque se sabe a lo que se va, porque están al alcance de nuestros mermados bolsillos, porque gracias a ellos comprobamos cuántos y cuán buenos músicos viven aquí mismo y, sobre todo o bajo todo, porque nos permiten conjurar el tiempo y volver a años que ya habíamos dado por perdidos para siempre.


lua.jpg
Pero como dice mi buen amigo Pedro F., la nostalgia está muy bien siempre que uno no se quede a vivir en ella. A la salida del cine que ahora es teatro, era el año 2013 y con amigos que no estaban entonces en el Hornillo continuó la vida.

(La Lua Lua Band -formada por Joan Masana (piano y teclados), Miguel Estupiñán (guitarras y coros), César González (bajo y coros), Sergio Franquis (voz), Sergio Martínez (guitarras), Javier Negrín (batería), Sonia Fernández y Mila Ruano (coros)- puso en escena este viernes en el Guiniguada su homanje a Rock & Ríos. Esa noche contaron además con Rubén Nóbrega, Zack Monzón, Juanma Rodríguez, Yaco Acosta y Dave O'Connor, como músicos invitados. Si te gustó el disco, no te pierdas el espectáculo. Habrá más.)

(La foto facilitada por la banda es de esta noche del viernes en el Guiniguada)

Recuerdo perfectamente el saludo que la entonces ministra de Sanidad Ana Pastor le tributó a Marcos Gómez Sancho con motivo de una visita de aquella la isla. A veces un gesto nos enseña más que un discurso y aquel saludo me situó al personaje en el panorama médico nacional.

Gómez Sancho era ya toda una eminencia en la época del gobierno Aznar. Años más tarde, desgraciadamente, pude comprobar en carne tan cercana que casi era propia la extraordinaria bondad de su programa: los cuidados paliativos, la importancia de ayudar al bien morir.

En otra ocasión y con motivo de la muerte de Antonia Anguita Vila, pionera de la lucha contra el cáncer en Gran Canaria con la que colaboró de manera estrecha, Gómez me habló de los tiempos en los que se hacía muy poco para mitigar el sufrimiento de los que agonizaban.

Gómez Sancho hizo escuela y exportó su idea. Son incontables las personas que han tenido una muerte mejor en las islas, en la península y en otros países gracias al programa del médico canario.

Incontables también las familias que, como la mía, recuerdan la muerte de un ser querido con paz y no como una pesadilla de dolor. marcos.jpg
Y todo gracias a este médico que ahora jubilan -como él mismo dice de una forma «humillante y vergonzante»-, sin que en todos estos años no haya habido un gobierno que haya sabido mirar más allá de las próximas elecciones para apoyar al profesor y garantizar que su escuela perviva.

(Aquí el pdf del reportaje que publiqué en su momento con motivo del fallecimiento de Antonia Anguita, una mujer extraordinaria) antonia.pdf

(En la foto de J. Pérez Curbelo, el doctor Marcos Gómez Sancho este lunes)

El juez ha citado a declarar a la infanta Cristina como imputada en el caso Urdangarín y el notición conmueve los cimientos del país.

La justicia parece ahora que es más igual para todos de lo que creíamos. Lástima que la citación le sorprenda sin haber hecho lo que Ana Oramas le pidió en febrero.

Cristina debe renunciar a sus derechos de sucesión al trono como reclamó la diputada canaria, porque la mujer del César debe ser honrada y también parecerlo.

Ella no es la mujer del César, pero sí es la hija del Rey.

Dependo mucho del estado del cielo. Si hace sol, resplandezco y afronto el día con la misma alegría con la que Julie Andrews bailaba en el prado de Sonrisas y lágrimas.

Pero, si está nublado, los problemas se tornan enormes, los malos pensamientos cogen brío y las heridas amagan con reabrirse.

Esto es lo que me viene dado por las nubes. Después está la voluntad, el empeño, los amigos, la familia y el ejemplo, que cada vez cunde más, de personas arrasadas por la crisis que se levantan y se vuelven a levantar. Y eso voy a hacer yo hoy.julie.jpg


(En la foto, ella misma en el prado)

La capacidad de algunos políticos para mantener que una cosa blanca es negra me sigue causando estupor a pesar de que por mi trabajo ya llevo años de contactos más o menos intensos con la especie.

No son todos iguales, desde luego, pero hablo de una categoría abundante. Desconozco si el político fabulador nace o se hace, pero sí que hay algunos que son unos verdaderos campeones. Te miran a los ojos y te dicen con dulzura que, desde luego, la Tierra es plana.

El mundo se hunde, pero ellos sostienen que todo va fenomenal, sobre ruedas. La gente no tiene trabajo y el paro galopa como un mustang desbocado, pero ellos argumentan que en realidad lo que ocurre es que se están creando empleos. Hay que saber leer la estadística, dirán a poco que los apures.

Ya se sabe que todo en esta vida es relativo y que depende del color del cristal con que se mira, como dejó dicho don Ramón de Campoamor, pero hay cristales y cristales. Y una cosa es el optimismo o el punto de vista y otra, la mentira, la irrealidad, la invención.

Como soy optimista, me convenzo de que el político fabulador tiene los días contados en buena medida gracias a las nuevas tecnologías que han democratizado los canales de expresión y también gracias a la crisis. Las vacas flacas no han hecho más exigentes y ahora tenemos más interés en fiscalizar a los que nos administran. No perdonamos una. Nuestra arma es la información.

(Este artículo lo publiqué este martes en el periódico. Lo pongo aquí por si interesa en el mundo virtual)

El socialista catalán Pere Navarro dijo este miércoles en un acto público algo que muchos rumian desde hace meses y que anteayer habría sido una herejía. ¿Que el rey abdique ha dicho usted? Hombre, si lo hace el papa, que es infalible...

Los malos tiempos que vive el país, la pobreza que crece como una gangrena y la falta de esperanza en el futuro han elevado a alturas imprevisibles la indignación por las idas y venidas del yernísimo don Iñaqui.

Tenemos la mosca en la oreja por la situación y/o supuesta participación de la infanta en el chanchullo. Y por más cosas: ¿Cuánto hace que nos engaña el duque? ¿Nos engaña uno? ¿Nos engañan todos?

Con este panorama, la ineludible e impepinable dictadura del tiempo que ha convertido a nuestro monarca en un anciano de cara abotagada y andares inciertos convierte la abdicación en una idea razonable, que se torna deseable según a quien se mire.

Y todo sin borrar la imagen de aquel rey joven y hasta guapo que se asomó a la televisión una noche de febrero para decirnos que la democracia seguía adelante. Ni quitarle sus otros méritos, que los tiene, ni ese gran papel que le guarda la historia. rey.jpg

Pero la vida es así, nos hacemos mayores y nos jubilamos y si todos somos iguales lo seremos también en esto.

La frase «los reyes no abdican» que atribuyen a la reina, es una máxima demodé más propia de la Francia del Rey Sol que de una Europa en la que hasta Beatriz se ha ido a cuidar de sus nietos.

(Este artículo lo publiqué en Canarias7 este jueves a raíz de las declaraciones de Pere Navarro. Hoy, viernes, la Casa del Rey ha dicho que no abdica).

El país es como una balanza romana. En un brazo están los que aún conservan el empleo, la casa y la rutina, y en el otro, todos los demás.

El brazo de los que no tienen trabajo ni esperanza, se manifiestan contra un ERE o acuden a los comedores sociales pesa ya muchas toneladas mientras el otro es cada vez más ligero.20130219_634968843482098621p.jpg

¿Qué haremos cuando la balanza se incline del todo y el brazo de los desesperados se estrelle contra el suelo?

(En la foto de Chema Moya de la agencia EFE, trabajadores de Iberia protestan en Barajas)

Ayer pensaba que tener un blog es como tener un hijo. Lo digo desde un punto de vista amplio como la plaza de San Pedro -ahora de nuevo pasto de telediario por la renuncia de Benedicto-.

Me doy cuenta de que mi blog es como un hijo -más en el sentido tamagochi que en el carnal- por la necesidad que tiene de mí. Si no lo alimento y lo cuido, se muere, Y ésta es una gran responsabilidad diaria. fotojpg.jpeg

Todos los días lo llevo en la cabeza y, aunque él no lo sepa, cada dos por tres me digo: esto para el blog. Lo que pasa es que la cabeza va mucho más rápida que las teclas y las ideas se van quedando prendidas en el limbo de las ocurrencias, que creo que está a tope también de buenas intenciones.

Claro que mi blog es una bobería y las ideas que no apunto tampoco acabarían con el hambre en el mundo. ¡Pero cuántas ideas trascendentales habrá en ese limbo!

Hay algunas que se lanzan desde un estrado, como el del Congreso de los Diputados, y salen disparadas hasta el limbo. Como un cochete, directas al lugar que no es lugar.

Es más: juraría que he visto a algún orador -diputado o similar- mirar hacia el cielo después de decir que va a hacer tal cosa o tal otra y hasta he escuchado un zaaaás.


(En la foto, un tamagochi, un juguete que había que cuidar para que se muriera)