los blogs de Canarias7

Archivos Julio 2011

Este miércoles, en el concierto de Sting, recordé mis clases de literatura de EGB. Sentada en la zona de butacas -la más cara y cercana al escenario-, me vino a la cabeza el personaje del cesante que aparece en la novela costumbrista del XIX. El que se queda colgado cuando cambia el gobierno.

Vino a mí esta idea tan peregrina cuando, sentada como ya digo en una de las butacas -sillas de plástico- , a una hora muy temprana en la que no había practicamente nadie en el interior del Estadio de Gran Canaria, pasó por delante de mi uno de los nuevos consejeros del Cabildo. Camón (del PP) cruzó delante de nosotros varias veces: pa´quí, pa´llá, pallá-pa´quí.colas.jpg

Iba el hombre acompañado de una señora que quizás fuera la suya -no la conozco-, o tal vez una colaboradora de su consejería. No lo sé, pero la presencia del consejero en el Estadio me puso en guardia de lo que iba a venir después.

Aún así, y como soy de natural bien pensada, imaginé que estaba supervisando algún asunto público de interés. Que su cometido era trascendente para la sociedad.

Poco después empezó a llegar el público propiamente dicho y a animarse el área donde nos encontrábamos.

Saludé a unos amigos que tenían butacas mucho más cerca del escenario que las nuestras, y hablamos de cómo se habían conseguido: madrugando en el ordenador el día que se pusieron a la venta, como hizo la mayoría.

Más tarde llegaron los cesantes, los de reemplazo y las habituales comparsas. ¡Madre mía!, no faltaba casi nadie y los cargos más relevantes, en primerísima fila, muy cerca de una chica que llevaba una camiseta de Sting, o sea de una fan-fan, que es el tipo de gente a la que va destinado esta clase de eventos.
.
¿Qué era aquello, un concierto de rock o la inauguración de un centro de salud? ¿Pagaron los políticos, cargos públicos y demás elementos de desguace social por sus entradas, o sus localidades -las mejores- estaban incluidas en el pastón público que hubo que desembolsar para que el artista viniera a Gran Canaria?

¿Cuántos de ellos habían oído antes Englishman in New York?

Ademá de de los cesantes, me acordé de Revilla , ese político que cuando era presidente de Cantabria y tenía que ir a La Moncloa, lo hacía en taxi y de Olof Palme, el primer ministro sueco al que mataron en la calle, a la salida del cine.

Me pareció algo trasnochado, fuera de lugar . Sólo faltaba el cura y las autoridades militares. Y además, un abuso.

Tomar la decisión de sufragar con dinero público un evento como éste no debiera dar derecho a tener la mejor localidad. Por eso, cuando parte del público saltó desde las gradas a la zona de butacas y se colocó delante de las de primera fila, ví en ellos el espíritu de la primera manifestación de Democracia Real Ya, el 15-M redivivo en un concierto de rock.

(La foto de Fernando Ojeda es de la cola para canjear la entrada comprada en Internet)

Canarias7 realizó la semana pasada el seguimiento de un drama. Después de los correspondientes avisos y advertencias, la falta de apoyo institucional obligó a cerrar la residencia Timanfaya, más conocida por su antigua denominación de Jesús Abandonado.

El primer aviso se dio en el mes de abril y la presidenta de la fundación que la ha gestionado en los últimos tiempos dijo entonces que las instituciones conocían la situación.

Estoy segura de que si no llega a ser por los empleados -a los que, por cierto, se les debe dinero-, el cierre habría pasado desapercibido y seguramente la situación de los residentes sería otra.

Hoy la mayoría han sido acogidos gracias a una ONG (la Obra Social de Acogida del hermano Jesús García) y una minoría han sido alojados por el Cabildo.

También estoy segura de que si el periódico no hubiera hecho de portavoz de la llamada de auxilio de los trabajadores, no se habría conseguido ni esto.

Verdaderamente tiene que ser muy triste dedicarse a la política.

jesus.jpg

(En esta foto de J. Pérez Curbelo, algunos de los residentes se disponen a marchar)