los blogs de Canarias7

Archivos Noviembre 2010

Este semana ha llegado a juicio la tragedia de In Sil Oh, una niña coreana de 11 años que fue violada y asesinada (presuntamente, el jurado aún no ha emitido su veredicto) por un hombre que hasta entonces pasaba como amigo de la familia.

Todo ocurrió en Las Palmas de Gran Canaria, muy cerca del lugar donde trabajo, en una calle cotidiana, doméstica. Ahí al lado.

Ha sido una semana muy dura para sus padres, que han tenido que revivir la pesadilla dos años después de enterrar a su nena. El juicio comenzó el lunes y ha acabado este jueves en la Audiencia Provincial de Las Palmas.

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El miércoles fue el turno de los forenses, que relataron la agonía de la niña con precisión académica: Restos de ADN en la cavidad vaginal, aplastamiento craneal, hongos de espuma en la boca que revelan una larga agonía ...

Fue un relato terrible. Cuando acabaron, su madre se quitó un zapato y le dió tres golpes en la cabeza al acusado antes de que la Policía la contuviera. La madre de In Sil Oh se llama Yong Min Kim y yo sólo quería mandarle un abrazo.

(Esta foto de In Sil Oh cuando era pequeña, estuvo expuesta en el juicio /J.P.C.)

Esta mañana he oído a Artur Mas decir en la radio que si Cataluña confía la natalidad a los emigrantes, en breve será muy diferente a cómo era 20 0 25 años atrás.

Lo he oído en el coche, a la vuelta de llevar a mis hijas al colegio y, como iba sola con mi soledad, me he dejado llevar. Primero he pensado que es evidente que Cataluña no será más lo que fue hace 20 o 25 años atrás. Como no lo será nadie, ni tú ni yo seremos más lo que fuimos hace 20 0 25 años. Es lo que tiene la vida.

Después he pensado en lo que fue Cataluña cien, doscientos, trescientos o mil años atrás. Pensé en Wilfredo el Velloso. y en lo extranjero que se sentiría hoy en el Paseo de Gracia, con todo lo catalanes que son el uno y lo otro.

Después esta maquinaria acelerada que es mi cabeza cuando la dejo suelta, cantó voila y me hizo reir con el recuerdo de una película magnífica que se llama Los visitantes no nacieron ayer. En este filme Jean Reno interpreta a un caballero medieval que viaja al futuro. Él es francés y no sale de Francia. Aquí te pego una escena.

Ninguno de nosotros será nunca más lo que fue hace 20 o 25 años, ni nosotros, ni Cataluña, ni el sursuncorda Porque somos lo que vamos siendo cada día, no solo lo que fuimos o lo que seremos. Es el camino de Machado, el que se hace al andar.

Lo que va saliendo de la que parece ser la última adjudicación que hizo Mercedes Roldós como consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias podría servir de inspiración para un resurgimiento de la novela picaresca, un género que se cultivó con éxito en el siglo de oro español y cuya obra más emblemática es el Lazarillo de Tormes.

El pícaro del siglo de oro lograba sobrevivir gracias a su astucia. Lazarillo utilizaba su ingenio para conseguir un mendrugo de pan y sus manejos, por modestos, suscitan compasión en el lector. "Pobre", pensamos, "hace bien, tiene que comer".

Todo lo contrario ocurre con este pícaro redivivo del siglo XXI, artista de la subvención y del boletín oficial. Su reino está entre pasillos, en los vericuetos de los presupuestos, en las oportunidades que da la gestión de la caja común a cráneos privilegiados y no muy escrupulosos. Normalmente no hacen nada ilegal, porque tener la cara dura no es delito, que se sepa.

En este momento, nueve y pico de la mañana, la noticia de tu muerte es la más leída y la más valorada en www.canarias7.es Ya sabes que la estadística alcanza a las últimas 24 horas, por lo que en breve perderás ese puesto. Pero me parece muy significativo que este hecho se dé en el periódico de la competencia. No sé si estarías de acuerdo,

Hace ya diez años que el periódico de la competencia es mi casa, o sea, que hace una década que dejamos de vernos todos los días. Querido Salvador ya sabes que cuando alguien muere, los que se quedan intentan paliar su ausencia con los recuerdos. Ayer estuvimos con tu hermano Quino en el tanatorio. No lloramos nada y sí nos reimos mucho hablando de tus cosas.

Esta mañana me acordaba de aquel día en que me metiste en el coche al profesor Reina, aquel estrambótico personaje de la fauna local, nada amante del jabón, a quien solías invitar a cantar isas en chino cantonés. Yo era muy jovencita y aquel hombre con gorro ruso -no sé si de astracán- que me metiste en el sillón de atrás de mi utilitario, se empeñó en invitarme a conocer a no sé qué señores con vista a ¡casarme!

También me vino a la cabeza aquella otra ocasión en la que me invitaste a participar como ponente en la escuela de periodismo que organizaste en Guanarteme. Fue una escuela nada pretenciosa, de barrio. Yo era una piba, pero allí que fui a hablar del oficio. Bueno, a intentarlo, porque me interrumpiste ochenta veces, siempre para llevarme la contraria.

El encuentro este del taller de periodismo no fue nada académico. Fue como eras tu, más real, mas de asfalto, de acera, de barra de bar .. Como tu periodismo, que tenía tanta carne y tanto hueso que a veces hasta sudaba. Porque eras muy bueno, jodío, con tu mala leche, claro, pero muy bueno con las teclas del ordenador.


Aquí Marisol te hace un fenomenal homenaje.

La tremenda frustración que muchos sentimos ante la incapacidad de nuestro país para saber siquiera qué ocurre en El Aaiún -no digamos para actuar- se mezcló este domingo con la turbación que me produjo la lectura de un extenso artículo de Bernard-Henri Lévy sobre Sakineh Mohammadi Ashtianí, la mujer condenada a morir lapidada en Iran.

Los sucesos de El Aaiún los vivimos en Canarias con muchísima cercanía, no sólo porque estamos próximos en el mapa, sino también y es consecuencia de lo anterior, porque unos y otros nos hemos rozado mucho siempre.

Muchos canarios vivieron en el Sáhara antes de que España saliera con las orejas gachas, otros traen con frecuencia a niños de los campamentos a pasar las vacaciones a sus casas; hay quienes viajan a Tinduf por pura solidaridad o están siempre dispuestos a manifestarse. Y después están los que no hacen nada concreto, pero miran con simpatia a este pueblo sin tierra que sobrevive como puede en el desierto.

El problema es no saber. Dice el refranero que ojos que no ven ... y siento ser tan simple, pero creo que esta es una de las victorias de Marruecos. Impedir que se conozca lo que ocurre contribuye al éxito de la represión, aumenta el miedo y la soledad de los saharauis, porque reduce la posibilidad de que muchos más se pongan en su lugar y no sólo los de siempre.

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Necesitamos datos, nombres, historias, palabras .. para sentirnos concernidos. Por eso una historia tan lejana como la de Sakineh nos llega tan cerca, porque sabemos muchas cosas de ella y nos podemos poner en su lugar, un poquito.

Y mientras el gobierno español, tan pusilánime, tan fofo, tan poca cosa.

(La foto es del archivo de Canarias7 y tiene unos años. Me pareció que ilustra la soledad de los saharauis)

El 27 de mayo de 2008 un Berlanga en silla de ruedas depositó en la caja de seguridad número 1.034 de la cámara que hay en el sótano de la sede madrileña del Instituto Cervantes un paquete que no podrá abrirse hasta el año 2021, cuando se cumple el centenario de su muerte nacimiento.

Hablé de este asunto en este blog entonces y según se lee en la web del instituto hay también legados de Juan Gelman y Alicía Alonso.

Ha muerto Berlanga, el director de Bienvenido Mister Marshall, La escopeta nacional y otras genialidades como Los jueves, milagro o Todos a la cárcel, que espero que ahora empiecen a reponer en televisión. Es la suerte que tienen los talentos grandes, que permanecen en sus obras. O tal vez la suerte sea nuestra, que las disfrutamos.

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Seguiremos viendo sus películas porque son muchas y buenas y buscando en ellas los austrohúngaros que dejó. Este hombre nos legó cine y hasta su apellido, que debemos usar como sinónimo de absurdo. Así lo quería él; el propio Berlanga dejo dicho que le gustaría pervivir en la palabra berlanguiano.

Porque hay cosas en la vida que lo son, muy berlanguianas.

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(La foto la he cogido de la web del Instituto Cervantes y corresponde al día en que Berlanga depositó su paquete en la Caja de las Letras, que así se llamó la iniciativa. En la foto aparece Carmen Cafarell.)


Amnistia Internacional solicita firmas para exigir una investigación en el Sáhara. Únete.

La ciudad donde vivo está a menos de 300 kilómetros de El Aaiún, donde en el preciso momento en que escribo este texto se viven enfrentamientos sobre los que no tenemos una idea clara , debido a que Marruecos ha impedido la entrada de periodistas y otros observadores occidentales.

Vivo más cerca de El Aaiún que un madrileño de León o que un sevillano de Albacete. Tanto que casi se les oye pedirnos ayuda.

Durante casi 30 años mi familia contó como verídica la extraordinaria historia de un montón de pescados (salemas dice mi hermano) que, de forma milagrosa, habían aparecido vivitas y coleando en un charco de la playa de rocas muy poco frecuentada entonces, donde pasamos los veranos más felices y asilvestrados de nuestra infancia. .

Durante casi treinta años se atribuyó el prodigio a la influencia de las mareas y a la rara casualidad de que aquella familia de salemas estuviera en el momento y lugar precisos para que una ola las depositara donde poco después mi madre iba a encontrarlas. Para comerlas primero y para contarlo después durante muchos muchos años.

Así lo creímos hasta justo el otro día, en el que volví a aquel lugar por casualidad y encontré algunas ruinas de lo que había sido escenario de nuestra infancia. La casualidad también hizo que me topara con una mujer que nos conoció en aquel tiempo.

En un momento de la conversación y una vez establecido el "tu de quién eres" correspondiente, ella se tocó la barbilla, me miró con desafió y me espetó -juraría que con alivio-: ¡Ustedes nos robaron el pescado!

(Después me aclaró que un familiar suyo lo había pescado el día anterior y lo había dejado en el charco para que siguiera vivo hasta el día siguiente, y que, cuando había ido a recogerlos, al vernos a nosotros tan 'privaos', no había querido aguarnos la fiesta.)

A la vuelta, en el coche, mi medio melón me habló de la cámara subjetiva que usó Kubrick en el Atraco perfecto y yo volví a mi querido "todo es según el color del cristal con que se mira"

Lo que durante tantos años fue casi un prodigio de la naturaleza para mi familia, para otra, ya ve usted, no fue más que un vil y vulgar robo.

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(La foto es del año 72 y se tomó más o menos en la época y el lugar donde ocurrió la sustracción de salemas)

Me gustaba mucho un anuncio de televisión sobre promoción de la lectura que ponían hace unos años. En él aparecía un niño leyendo porque su padre también lo hacía. Venía a decir algo así: "Si tu lees, ellos leen".

Me he acordado de él estos días al leer la noticia sobre la fiesta de adolescentes que acabó como el rosario de la aurora en Arucas y he cambiado el verbo leer del anuncio por beber.

Es evidente que hay muchos padres que no consumen alcohol y que no son un mal ejemplo en ese aspecto para sus hijos. Pero si no lo ve en casa, lo ven en la del vecino, en la calle, en la verbena, en el bar de la esquina, en carnavales ...

Esta sociedad bebe ríos de alcohol y los niños, claro, lo ven.

Cuando fumaba pensaba que yo era la única que hacía aquellas barbaridades por una dosis de nicotina.

Yo creía que lo de llamar a un telepizza o a un telechino sin hambre ninguna, sólo para que me trajeran a casa un paquete de cigarrillos y sin reparar en lo que me iba a costar, era un invento mío. Pero no.

He tenido la típica conversación con otra madre, conocida pero no íntima, mientras ambas esperábamos por nuestras hijas. Hemos hablado de tabaco y he descubierto que el tabaco une mucho.

Nunca lo habría dicho,pero esta chica y yo tenemos mucho en común. Ambas utilizamos el truco de la telecomida para conseguir tabaco a deshora; ambas hicimos la pelota a alguien para que nos trajera un paquete; ambas fumamos una colilla rescatada de un cenicero y ambas sentimos ahora una pena tremenda de los que siguen fumando.

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Ella también tomaba un café por la mañana sólo para poder fumar después y, como yo, sentía un profundo arrepentimiento al terminar cada uno de los últimos cigarrillos que fumó hasta que por fin consiguió dejarlo de una vez por todas.

Siempre que me encuentro con otro ex fumador o con un fumador que quiere dejarlo recuerdo lo feliz que estoy con mi condición de no fumadora.

Seguro que cuando dentro de años o décadas ya no exista el tabaco, se hablará de él en los libros de historia como de la gran estupidez.

(La foto procede del Archivo de la Fedac. Son tabaqueras en la fábrica de Eufemiano Fuentes, en Gran Canaria. La foto es de Jordao da Luz Perestrello)

He despublicado (¡qué palabras nos trae internet!) mi anterior entrada ("Confidencias entre exfumadoras"), porque incurrí sin querer en un abuso de confianza que me propongo enmendar.

Hablaba en esa entrada despublicada de una conversación entre ex fumadoras que había sido real. La utilicé como excusa para escribir de cuánto nos parecemos los ex fumadores, un asunto, por otra parte, que no es la primera vez que trato ni la primera vez que constato.

Mi error fue utilizar ideas de la conversación sin pedir permiso a mi interlocutora, -y yo siempre pido permiso-. Es verdad que no la identifiqué y que, en realidad, hablé de mi misma, de lo que yo había llegado a hacer cuando fumaba por conseguir una dosis de nicotina, pero traicioné su confianza.

No es mi intenciòn buscar excusas, sino pedirlas.