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Archivos Mayo 2010

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En la foto de Fernando Ojeda, jefe de fotografía de Canarias7, aparecen José Miguel Pérez, presidente del Cabildo de Gran Canaria, con un euro en la mano, y Carmen Negrín, de rosa fucsia, entre otras personas. La foto se hizo este jueves sobre las 19.00 horas y es histórica. Pérez, Negrín y José Medina, presidente de la Fundación Juan Negrín -tan importante en esta historia y tan poco dado a dejarse retratar- acababan de firmar el traslado del Archivo Negrín a Las Palmas de Gran Canaria.

Yo conocí la figura de Negrín gracias a que, a mediados de los 90, me encargaron entrevistar a Medina para que contara en el periódico donde yo trabajaba entonces, la propuesta de la Fundación Juan Negrín de dar el nombre del político republicano al nuevo hospital general de Gran Canaria.

Tuvieron éxito y éste fue un espaldarazo para la tarea que Medina y otros -el ex fiscal general del Estado Eligio Hernández, es protagonista destacado- se han propuesto: recuperar la figura del último jefe de gobierno de la República, el médico grancanario Juan Negrín López.

Desde entonces me intereso por esta apasionante empresa. Conozco a muchos de sus protagonistas y, como la mayoría de ellos, opino que el sí de Carmen Negrín, nieta de don Juan, a que Gran Canaria se convierta en sede del Archivo Negrín es una de las noticias del año.

Negrín logró sacar su archivo de España tras perder la guerra, esconderlo en París durante la ocupación nazi y dejarlo como legado a sus hijos, después a sus nietos y ahora a todos nosotros y a las futuras generaciones.

Su importancia radica en que contiene documentos originales del gobierno de la República, acuerdos del consejo de Ministros, correspondencia, informes, asuntos de la guerra, también documentos privados y del exilio. Un legado de más de 200.000 documentos que son historia de España y de Europa y que en parte se conservan inéditos.

Todo eso viene a Gran Canaria. Por eso es tan importante. Tiene también su vertiente emotiva. Supone el regreso simbólico de Juan Negrín a su tierra después de tantas calamidades. Ya lo dijo José Miguel Pérez en el Casa de Colón: "Este es un acto absolutamente emocionante".

Decía que la foto es histórica. Sí, porque las anécdotas ayudan a describir los sucesos. Ésta fue una que no pude incluir en la crónica que escribí para el periódico, porque no tenía espacio.

Al finalizar el acto, Pérez le pidió un euro a Carmen Negrín antes de entregarle el regalo que le había preparado el Cabildo. Se trataba de un abrecartas con forma de cuchillo canario. Pérez quiso cumplir la tradición que aconseja que quien recibe de regalo un arma blanca entregue a cambio una moneda para evitar consecuencias indeseables.

Fue una broma, yo creo que de pura felicidad por lo que se había conseguido y lo que viene.

Uno se da cuenta del paso del tiempo por los zapatazos que te da la vida. Y no digo zapatazos por Zapatero, que es importante pero no tanto. Me refiero a esos golpes que te ponen de pie, con la energía de una ola en marea alta.

Uno no se hace viejo de un día para otro, pero sí se nota de un momento a otro. Te das cuenta gracias a situaciones tontas como tocar al telefonillo de tu casa y oír que una de tus hijas le dice a la otra: 'es mamá', y, al subir las escaleras, caer de pronto en la cuenta de que esa mamá eres tu y de que hace ya mucho tiempo que dejaste de ser la hija.

También te enteras de un zarpazo, que es una palabra que se parece mucho a zapatazo, pero que duele muchísimo más. Y es entonces cuando los viejos amigos que hace no tanto se creían inmortales, se reunen para comprobar que la vida va en serio.
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(El fotógrafo de Canarias7 Juan Carlos Alonso hizo esta fotografía en la playa de Las Canteras en 2006, en unas mareas del Pino. Algo así debe ser la inmortalidad)

Leí en El País que a la medida anunciada por Zapatero -y van...- sobre los impuestos que le va a subir a los ricos la llaman en La Moncloa la tasa Robin Hood. Suena como la tasa Tobin , pero no es lo mismo.

No deja de tener gracia lo de la tasa Robin Hood, aunque cuesta imaginarse a Zapatero con leotardos como Errol Flyn o como el más actual Russell Crowe. Pero Zapatero no es tan apuesto y hace tiempo que le falla la puntería.

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La flor de la foto se llama tajinaste y está en la cumbre de La Palma. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias mandó ayer una nota de prensa con la noticia: "Comienza la floración del tajinaste en la Caldera de Taburiente" Y la verda es que es todo un acontecimiento que dura sólo 10 días.

Hablaba con un compañero sobre cuántas tonterías nos llegamos a creer. El tema surgió a raíz de una información facilitada por la agencia Efe desde Granada, según la cuál, "las bayas de Goji, producto alimenticio cuyo consumo se ha multiplicado en los últimos meses, no tienen ninguna propiedad beneficiosa".

Mi compañero y yo comentamos la facilidad con que triunfan este tipo de leyendas milagrosas y pusimos el ejemplo de las famosas pulseras "power balance", que tanta gente defiende, por cierto.

Últimamente he vivido un par de situaciones que no lo son, pero que podrían ser un tanto misteriosas. Todo depende del enfoque, del color del cristal con que se mire.

Una de estas ocasiones fuera de lo común sucedió hace unos días en Las Palmas de Gran Canaria. Fue fugaz, como un relámpago, pero me dejó traspuesta. Me dirigía al lugar donde se iba a ofrecer un espectáculo cuando, entre la gente que esperaba para entrar, me vi a mí misma. ¡Era yo misma fuera de mí! O al menos esa fue la extrañísima sensación que tuve durante unos instantes. Evidentemente se trataba de una mujer muy parecida a mí, lo más parecido a mí que he visto jamás, pero ¡qué sensaciòn me produjo! Me pareció que me había salido del cuerpo para verme por fuera.

La impresión me dejó descolocada, pero pronto olvidé el incidente. Quizás aquella mujer es esa mujer con la que todo el mundo me confunde. No tuve tiempo de preguntárselo porque abrieron las puertas y todos entramos al espectáculo.
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La otra situación a la que me refiero es todavía más pueril. Tiene que ver con un espejo que deforma, como en el callejón del Gato, y con un armario muy viejo que probablemente pertenció a una tía abuela que se llamaba Constanza.

Yo no conocí a Constanza, tía de mi padre, pero todos los días abro y cierro su armario. Se trata de un ropero de dos puertas, de madera, antiguo, recio, bonito si te gustan las cosas de antes. El armario de la tía Constanza tiene un espejo en la parte exterior de una de sus puertas, y ese espejo en vez de deformar, como los de Valle-Inclán, forma. Tanto que a veces creo que es la mismísima tía Constanza la que interviene para que yo me vea tan estupenda en su espejo y pueda salir a la calle llena de optimismo.

Como ocurre con las bayas de Goyi y con la pulsera "power balance", yo sé que esto no es así, que ni la tía Constanza interviene para que yo esté más guapa ni el espejo dice la verdad, pero esto, al fin y al cabo, no son más que detalles.

(La foto es de morguefile)

En este enlance del diario El Clarín se puede encontrar casi todo lo que ha ocurrido hasta el momento sobre el intento por parte del juez Garzón de investigar los crímenes del franquismo. Creo que está casi todo en lo que a documentos judiciales se refiere. Hay también artículos de opinión y de carácter jurídico.

Én estos momentos el juez ha sido suspendido porque está imputado, pero la Corte Penal de La Haya lo quiere contratar como asesor.

Mientras habría que decir, como Galileo con su eppur si muove, que la causa contra Garzón podrá terminar en condena, pero esto no borra el hecho de que los crímenes del franquismo existieron.


(En Youtube hay infinidad de videos sobre este asunto. Éste lo publica fabioexpósito y recoge la manifestación de Madrid en apoyo al juez, del 24 de abril. Es particularmente impresionante la parte en la que la cámara pasea sobre la multitud)

No sé por qué misterio de la naturaleza desde que tuve uso de razón quise ser periodista. No tengo antecedentes familiares. Sí fui una lectora precoz de literatura pero no de periódicos y, sin embargo, siempre quise dedicarme a este oficio.

Lo conseguí y llevo más de 20 años en esto, siempre en la prensa local. La experiencia no me ha defraudado y sigo queriendo ser periodista. Salvo los días malos que todos tenemos, suelo encaminarme hacia la redacción con la mejor de las disposiciones. ¡Ah! ¿Qué pasará hoy?

Esta bendita profesión me deparó este miércoles un encuentro que para mí, dados los antecedentes, resultó un gran encuentro. Me refiero a una entrevista que tuve el placer de hacer a Rosa María Calaf, veterana corresponsal de TVE en el extranjero.

Para mi la Calaf es como Gasol para un jugador de baloncesto; como Niemeyer para un arquitecto o como un magistrado del Supremo para un juez de lo Penal. Para mí y creo que también para muchos otros compañeros, los corresponsales en el extranjero son una suerte de aristocracia del periodismo, no en un sentido elitista o banal, sino en uno puramente profesional. ¿Qué más periodista se puede ser? Si se hace bien, claro está, porque ceporros y deshonestos puede haber en todos lados. Pero no la Calaf, una de las mejores.

El encuentro con esta señora, jubilada hace año y medio, fue escaso en tiempo pero muy aprovechado. Las previsiones se torcieron y en vez de la media hora prometida, tuvimos apenas veinte minutos. Ella, lejos de amilanarse, habló muy deprisa de manera que yo volví a mi periódico con mi entrevista, como habíamos quedado.

Fue cercana y muy amable y expuso argumentos sobre la profesión que reforzaron mi idea de que acerté al elegirla. Fue un visto y no visto de casi 20 minutos, pero hablamos de varias cosas: de la necesidad de no conformarse ante la vigencia del periodismo espectáculo; de su esencia como servicio a la sociedad; también de que no para y de que nada más jubilarse hizo un viaje en coche por Australia y en dos meses y medio recorrió 13.000 kilómetros; de la naturaleza humana -"todos queremos lo mismo"-, de China y hasta de un fugaz encuentro con Sinatra.

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Después cuando caminaba hacia el coche para volver a la redacción del periódico pensaba en lo agradable que había sido la entrevista y en todo lo que había aprendido en tan poco tiempo. También pensé en cuanto periodista bobilín he conocido -del país y del exterior- que por haber escrito cuatro cosas ya se cree un master del universo, como los de Wolfe.


(En la foto de Gerardo Montesdeoca, la Calaf y yo a su lado, este miércoles en Las Palmas de Gran Canaria)

Ultimamente tengo la sensación de que la vida se me escurre como el agua entre los dedos.
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(La foto es de morguefile)

Todos los días recibo decenas, centenares de correos electrónicos. Forma parte de mi trabajo. Como otros reciben pacientes o estudiantes, yo recibo correos electrónicos.
Lo que ha cambiado el mundo con la tecnología. A veces recuerdo con algún compañero de mi quinta los tiempos en que recibir un fax era casi un acontecimiento y aún había teléfonos de rueda en las redacciones.

Antes la información llegada con forceps. Había que luchar a brazo partido para localizar al político de turno, al abogado del caso estrella o a la familia del soldado condecorado antes de que cerrase la edición, que lo hacía, por cierto, bastante tarde. Ahora tienes tantos medios de comunicarte con alguien que lo raro es que no lo consigas. Si no es el móvil, es el mail, la red social o incluso el teléfono fijo, que aún existe.

Comunicarse está al alcance de cualquiera, hasta el punto de que el asunto está un poco choteado. Tiene ventajas, infinitas, por ejemplo, hace un rato yo, sin ir más lejos, le he dicho a mi admirada Maruja Torres, con un simple toque de click, que este artículo me ha gustado. Y tiene desventajas. A mi juicio, una de ellas es la proliferación. Nos hemos convertido en insaciables emisores de mensajes. Todos opinamos de todo y queremos que se sepa. El resultado es mucho ruido y seguramente el efecto contrario. De tanto comunicar, incomunicamos.

zapa1.jpg "... queridos ciudadanos, hemos decidido trabajar unidos. Sabemos que estamos en un momento crítico y que muchos de ustedes no tienen trabajo ni esperanza de conseguirlo. Hemos decidido aparcar nuestras diferencias en la medida de lo posible, hacer una excepción y estar a la altura de las circunstancias. Ellos nos van a apoyar y nosotros vamos a escucharles..."

Pero los periódicos titularon "El gran pacto no llega", "Zapatero y Rajoy logran mínimos pactos pese a la gravedad de la crisis" o Zapatero y Rajoy escenifican su distanciarajo1.jpg

(En las fotos de Efe, Zapatero y Rajoy, ayer tras el encuentro en Moncloa)