Aprendí lo que era un fuera de juego en el mundial del 86, el de México, porque estaba en el ecuador de mi carrera universitaria y en aquellos años cualquier excusa era válida para una fiesta; hasta el fútbol que a mí siempre me ha tenido sin cuidado.
Archivos Junio 2008
Tengo amigas que han vuelto a la soltería y otras que nunca la abandonaron. Me refiero a mujeres de mi generación, entre los cuarenta y el medio siglo, una edad en la que cualquier opción no suele ser ya un ensayo sino la vida de cada una.
Aunque sumida yo también en esta euforia futbolera que nos aqueja, cometí ayer la herejía de aprovechar el lapsus del partido para hacer la compra. Pensé que iba a estar solita en el supermercado, pero no fue así.
Mi trabajo consiste en buena medida en escuchar a los demás. Hay una definición del periodista que lo describe como alguien que cuenta a la gente lo que hace otra gente. Así de sencillo y también así de complicado.
Vengo de ver la última de Indiana Jones . Leo en Wiki que la primera película de la saga es del año 1981, así que han pasado 27 años desde que la vimos, quizas alguno menos en España.
Me entero por El País y después encuentro la noticia más detallada en la web de Telecinco: Un grupo de pederastas de EEUU celebra desde hace diez años el día del pedófilo.
En un instituto de EEUU, 17 adolescentes se han puesto de acuerdo para quedarse embarazadas y criar juntas a sus bebés. Según la información de la agencia efe que, a su vez, cita a la revista Time, en el instituto donde sucedieron los hechos la media de embarazos entre las alumnas es de cuatro al año.
No lo puedo remediar. En esas ocasiones en las que otros dicen qué bonito, yo digo qué extraordinario y cuando ellos lo ven extraordinario, yo ya tengo los ojos húmedos. Me pasó algo parecido este viernes, en la boda de una querida amiga de la infancia.
Irena Sendler, la Shindler polaca, salvó a cientos de niños judíos de los nazis en Polonia: a ellos y a sus nombres. Según publicaron varios periódicos hace unas semanas con ocasión de su muerte, ya nonagenaria, la valerosa mujer enterraba bajo un manzano botes de conserva donde había introducido los nombres originales de los niños y los nuevos: quiénes habían sido y quiénes iban a ser. De manera que cuando la situación fuera propicia, cada uno de ellos pudiera recuperar su identidad de antes de la guerra.
Desde ayer está disponible en internet el Archivo Rojo, un fondo de fotografías de la guerra civil creado en 1936 a instancias de la Junta de Defensa de Madrid, con el fin de realizar labores de propaganda.
Mi amiga Esther me hace llegar un artículo de Maruja Torres, publicado hace un par de días en El País. El artículo lo desencadena la decisión de un juez francés sobre un matrimonio entre musulmanes.
El otro día mencioné una reunión que había organizado con las cuatro mejores amigas de mi hija pequeña. Ente las doce de la mañana y casi las nueve de la noche estuve entregada a la fiesta. Así la llamó mi hija, que tiene ocho años.
No han tenido un día de esos en que en vez de disfrutarlo, tienes que correrlo. Pues el viernes yo tuve un día de esos. Desde que me levanté a las siete de la mañana hasta que me fuí a la cama a las doce de la noche no tuve un minuto libre.
Para algunas personas, la redacción de un medio de comunicación es el último asidero cuando hay un problema y han fallado todas las otras salidas posibles.
Por una serie de circunstancias que no vienen al caso, decidieron casarse en la Península, en la ciudad natal de él, aunque los dos vivían en Las Palmas de Gran Canaria. La boda se les fue un poco de las manos, pero eso no es lo que importa ahora.
Cuando en el supermercado llega el momento de meter la lechuga, los huevos y el suavizante en las bolsas, a mí me entra la risa floja. No hay manera de que yo sea capaz de abrir las dichosas bolsitas con la agilidad necesaria. Más bien, con ninguna agilidad.
He recibido un correo de Amnistía Internacional que dice así: Las mujeres sufren violaciones de derechos humanos en todo el mundo por el simple hecho de serlo. Si además viven en un entorno de marginalidad y pobreza, entonces su vida puede convertirse en un auténtico infierno".
Rafa no celebró su triunfo del domingo en la pista porque pensó que Roger ya tenía bastante con haber perdido y cuando Roger habló con los periodistas tras el partido no tuvo más que palabras de elogio para Rafa.
No conocía este cortometraje de Guillermo Ríos. Un correo llegado a la redacción me ha puesto sobre la pista. Si no lo has visto, te lo recomiendo. Es tremendo.
Esta mañana, tras leer nuevas noticias sobre la crisis que padecemos, me he acordado de una historia que leí cuando Argentina vivía los peores tiempos del corralito. La protagonista era una señora ya anciana que yo asimilé a miss Marple, la heroína de Agatha Christie, aunque seguro que no tenía nada que ver con ella.
Esta mañana he llevado a mi hija pequeña -tiene ocho años- al cumpleaños de una compañera de clase. Se celebró en uno de esos locales hechos a medida para fiestas infantiles, propiedad de una empresa muy conocida a la que debe de irle muy bien, porque es el tercer establecimiento que le conozco y siempre el nuevo es más chiripitifláutico que el anterior.
Cuando dos o más personas se sientan alrededor de una mesa para tomar café o cualquier otra cosa, lo normal es que todos saquen sus teléfonos móviles y los coloquen sobre el mueble. La escena siempre me recuerda a las películas de vaqueros, cuando tres o más sucios cowboys desenfundan sus colt, los tiran al tapete y empiezan a jugar al póker.
Hace unos once años yo era una reciente madre primeriza y estaba sumida en ese estado ultraemotivo que se nos queda a muchas tras la experiencia, cuando oí en un promo de la tele La mamá ratita, un delicioso tema incluido en el espectáculo "El timple. Los sonidos de Canarias".
Si has abierto este archivo probablemente es porque estás buscando información sobre cómo convertirte en anoréxica o bulímica. Quieres se una princesa de porcelana, pero las princesas no son de porcelana, son de carne y hueso y se cuidan para estar sanas. Mi intención no es enseñarte sino disuadirte. Estás a punto de destruir tu vida, de convertirte en una esclava de una droga muy mal encarada, cruel y devastadora.
Esta noche me he dejado llevar por uno de mis pequeños vicios que ahora, gracias a internet, puedo disfrutar a domicilio. Me he puesto a ojear (¿a clickear?) periódicos antiguos en hemerotecas digitales. He entrado en la Biblioteca Nacional y en su depósito de noticias viejas he encontrado un ejemplar de un periódico que se llamó El Liberal, diario de la tarde. Lleva las noticias del jueves 22 de septiembre de 1927.
He participado en una reunión de mujeres en la que, entre otros temas, ha surgido esta pregunta en la conversación: ¿Es fácil enamorarse? Éramos seis y cada una de nosotras aportó una perspectiva distinta a la cuestión, desde nuestras muy variopintas experiencias en este terreno.
