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Archivos Mayo 2008

Ando estos días más a medio gas. Mi hija pequeña lleva un par de noches con pesadillas y se despierta de madrugada aterrorizada. Es cierto que las madres tenemos una antena específica para detectar si la prole tiene problemas. Yo no tengo un oído fino, más bien diría que tengo un oído grueso o mejor, como dice mi amiga Loli, tengo un oído enfrente del otro. Y sin embargo, cuando una de mis hijas se queja por la noche, salto como un resorte al primer ruidito. Así llevo tres noches y estoy que me caigo.

"Un guión, unas memorias o un mensaje demoledor a la Humanidad". Éste podía ser el contenido del paquete que Luis García Berlanga depósitó esta mañana en la caja de seguridad 1.034 de la cámara acorazada que hay en el sótano de la sede madrileña del Instituto Cervantes. La apuesta sobre lo que podría contener el sobre amarillo es de Jorge Berlanga, hijo del director de "La escopeta nacional", según leo esta noche en la web del instituto.

Soy poco dada a adoptar esas novedades del lenguaje que por distintas razones se ponen de moda de forma periódica. El lenguaje es un objeto frágil que me pertenece a mí de la misma manera que a todos los demás hablantes. Es una propiedad común -como lo es el planeta-, que debemos cuidar entre todos.

Hace unos años una amiga mía se despertó una mañana alarmadísima. Acababa de darse cuenta que el día anterior había puesto gasolina en su estacion habitual y a continuación se había marchado sin pagar, tan ricamente. ¡Qué bochorno! ¿Qué estarán pensando? ¿Tendrán cámaras de seguridad?

No te pasa con determinadas canciones que cuando las escuchas te suben la moral, la autoestima, las ganas de vivir y hasta yo diría que el culo, sin necesidad de gimnasia ni cirugía. Mientras escribo tengo puesto en la tele el concierto de Serrat y Sabina, el de los dos pájaros, y estoy sola en casa. Voy cantando a pleno pulmón por la cocina pa'arriba.

Esta tarde me he topado con Fofito, el auténtico Fofito. Te contaré cómo fue. La redacción del periódico tiene una terraza a la que se accede por una puerta, situada junto a las mesas del equipo que hace la edición digital. Yo había salido a tomar el aire y al volver entrar, abrí la puerta de la redacción mirando hacia atrás porque estaba hablando con alguien; me dí la vuelta para cerrar y al volver a girarme, ¡tras!, ¡el sopetón!

La noche del jueves estuve en una reunión donde se habló de educación y niños. Y una de las participantes expuso que a veces se sorprendía a sí misma diciendo a sus hijos las mismas palabras que su madre le había repetido a ella de niña. Todos los demás estuvimos de acuerdo. A la mayoría nos pasaba lo mismo: dábamos a nuestros hijos las mismas recomendaciones que nos habían dado nuestros padres.

Este domingo en la playa de Las Canteras, en medio de la arena seca, a la altura del hotel Cristina, muy cerca de unas de las duchas fue hallada una gran cagarruta. Estaba formada por tres piezas de tamaño grande, entrecuzadas como si fueran espárragos y hubieran sido emplatados por un cocinero de los que dan clases en la tele. Lo sé de primera mano, porque el hallazgo lo hice yo.

Le pasa a mucha gente: yo cuento a mis amigos entre los éxitos de mis 43 años como otros enumeran diplomas, empleos y fortunas. A los amigos se los trabaja uno con fidelidad, algo de mano izquierda, ciertas dosis de humor, unas gotas de paciencia, buenas intenciones y un poquito de mala leche.

Este domingo el colorín de El País me trajo un regalo: un reportaje sobre el maquis. Me interesa mucho la Historia, pero hay episodios que me apasionan más que otros y la guerra civil es uno de ellos. En Los últimos que se echaron al monte, el periodista Jesús Ruíz Mantilla narra la avenura de Juanín y Bedoya, guerrilleros contra la dictadura en las montañas de Cantabria. La lectura de este reportaje me ha traído a la memoria una de las situaciones más emotivas que he vivido como periodista.

Si usted es un político, -no en sentido de pariente político o persona diplomática-, debe dominar el arte de hacer declaraciones inverosímiles con la misma naturalidad con la que abre un sobre de azúcar para endulzar su cortado. Debe saber contestar cualquier cosa que le pregunten sin que se le note que no tiene pajolera idea. Le pongo ejemplos.

Ella quería casar bien a la niña. Nada de empleadillos de medio pelo. La niña tenia que salir del barrio y vivir una buena vida. No como la suya, tan cutre, tan con olor a rancio.Tenía que salir de ese bloque de pisos lleno de enormes bragas tendidas. No es que las vecinas no lavaran otras prendas; en realidad lo de las bragas era testimonial en un abigarrado muestrario de sábanas, calcetines, paños de cocina, pantalones, camisas, camisetas, calzoncillos ...

Esta mañana en una conversación familiar, mi marido usó la comparación "como un huevo a una castaña", lo que dio pie a otro capítulo sobre su significado. Cada uno de los cuatros dio su versión sobre el asunto, hasta que mi hija pequeña cerró el capítulo con una frase lapidaria muy propia de sus ocho años: "Tambien se puede decir que se parece como un huevo a una castaña o a un helicóptero".

Mi admirada Rosa María Calaf me acaba de romper el corazón en el telediario de la 1. La corresponsal de Televisión Española recorre estos días los pueblos más afectados por el terremoto en China y se ha parado hoy ante una niña que permanece echada en la cama de un hospital. Calaf explica que la niña todavía no sabe que ha perdido una pierna, tampoco que sus padres han muerto. Después, la cámara se dirige a una chica joven que está sentada junto a la cama y que no suelta la mano de la niña. Es una voluntaria. Rosa María le pregunta su nombre, y ella responde. "Mi nombre es China".

Tengo un coche pequeño, peludo... ¿Peludo? No, no. Ése era Platero...

Otra vez:

Tengo un coche pequeño y de segunda mano, lleno de abolladuras, al que casi quiero como quería Juan Ramón a su burro, porque es el único que me es dócil y siempre me espera, aunque salga muy tarde del trabajo y no lo lave nunca.

La juez le ha dicho a Telma Ortiz que no puede impedir que la prensa rosa la fotografíe porque es un personaje público. Pobre Telma, ni se casó con un príncipe ni vive en un palacio, pero tiene que cargar con el mochuelo como si lo hubiera hecho.

He pensado escribir sobre una de las víctimas del monstruo de Amstetten. Leo en elmundo.es :"El hermano de Kerstin --un chico de 18 años que nunca había visto la luz del día antes de su liberación-- confiesa: 'Amo el sol, el aire fresco y la naturaleza. (...) Disfruto de la libertad y de estar con mi familia'".

(Advierto que lo que sigue es un poco guarrillo)

Una amiga mía tiene un problema de difícil solución. En su portal la gente se mea. Así de claro, para qué vamos a andarnos con circunloquios. Para su desgracia, cada dos por tres se encuentra con un charco dentro del zaguán y no es de agua de lluvia, precisamente.

Nuestras abuelas sabían de verdades inamovibles. "Después de la leche, nada eches". "La ropa blanca al sol, amarillea". "Cuando se tiene fiebre, hay que sudar". Y yo que sé cuántas nociones de sabiduría de éste y otro cariz antesoraban las personas de unas generaciones atrás. Eran axiomas incuestionables, que nadie ponía en duda porque venían de antiguo y así había sido siempre.

Hay tres formas de pasar una mañana de domingo: durmiendo, trabajando o ejerciendo de dominguero. El primer caso no tiene interés para esta historia. O le gusta a uno dormir o tiene resaca. El tercero, tampoco. El que me ocupa hoy es el segundo caso, el dominguero, una palabra que encierra un variopinto abanico de posibilidades.

Leí o ecuché una vez la siguiente frase: "Los hombres sudan, las mujeres transpiran, las bailarinas brillan". No sabría decir dónde, pero debió hacer ser hace años porque hace mucho que me apropié de esas palabras. Describe de manera certera la fascinanción que siento por el mundo del ballet clásico.

Mi primer recuerdo de ecologismo es el de aquellas chapas amarillas con la leyenda "¿nuclear? no gracias" que, junto con las azules de la campaña "salvar a las ballenas", compusieron mi pequeño botín de recuerdos de un domingo de finales de los 70 o principios de los 80, que pasé en algún lugar de la Cumbre de Gran Canaria, entre conciertos (entonces se decían recitales) de cantautores locales y puestillos con reproducciones del ídolo de Tara, pintaderas, posters del Ché y las mentadas chapas, antecedentes de los modernos pins, pero más grandes y con un imperdible en el reverso.

Heredé de mi madre una propensión desbordada a conmoverme ante cualquier niño, una forma de ser que creo bastante común. Soy de ese tipo de gente que sonríe a un bebé en el ascensor o hace comentarios cariñosos hacia la madre, si el niño es muy pequeño, o directamente al interesado, si ya tiene cabeza para entender un halago.

La bloquera cubana Yoani Sánchez no podrá recoger en persona el premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, porque las autoridades de su país le han negado el permiso para viajar a España.  

Soy muy observadora y tengo una imaginación, -la loca de la casa, que decía Santa Teresa-, de tendencia rebelde, que a veces se independiza y se echa a caminar a su aire por esos mundos de Dios.

He recibido el siguiente comentario a una de las entradas de este blog:
"Angeles Arencibia, lamento decirte que tu blog es cada dia peor...malo, malo, pero malísimo. No así el de tu marido Antonio. A ver si aprendes". Firmado por "Puri".
     
Esta situación mía de recién llegada al mundo del blog -la blogosfera que le dicen- tiene sus ventajas. Una es la que tengo ante mí muchas cosas por descubrir y otra, que mi capacidad de sorpresa es amplia como el océano.

Atención al ganador del concurso propuesto en el blog NetoRatón 2.0 No estoy de acuerdo con el insulto, pero el artículo premiado es de antología.

Ha muerto  Leopoldo Calvo Sotelo, -segundo presidente de la democracia después de Adolfo Suárez, y el primero que fallece-, un hecho que tendrá la virtud, como ocurre siempre en estos casos, de producir una catarata de artículos y reportajes sobre su papel y su tiempo.

 

-Atención, conectamos en directo con Micro Fon, que está en la puerta de Urgencias del hospital donde está ingresado el actor Amperes Lagares. Señora y señores, nuestro compañero es el único periodista que ha logrado enterarse de algo. Micro, Micro, ¿me escuchas?

La playa de Las Canteras, la joya de Las Palmas de Gran Canaria -como dicen los cursis-, sufre estos días los efectos de una huelga convocada por los trabajadores de la empresa que tiene adjudicado el servicio de limpieza. Se trata de un problema laboral que afecta a un gran número de vecinos y de turistas. 
Esta tarde de día festivo, Día del Trabajo, he ido a coger mi coche del garaje para ir al periódico a trabajar. En el garaje donde guardo mi utilitario  a las cuatro de la tarde sólo quedaban tres coches. Otros dos y el mío. El resto se habría ido de puente, supongo.
"No te tires que hay cristales", le advirtió la becaria al entonces responsable de documentación en un medio de comunicación. Fue hace unos 20 años y yo estaba presente. La frase fue saludada con una ji,ji,ja.ja. je,je ... de algunos de los varones que asistieron a la escena: "¡Qué graciosa la becaria, je, je, je! ¡Fulanito, te ha plancha'o planchao!"

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