En aquellos años, los señores caminaban encorbatados por las calles frías de las ciudades agarrando a su axila el ejemplar de su diario de referencia, un ABC ausente de problemas para los censores o un Pueblo de incipiente denuncia.
Aquellos hombres llegaban al bar y no buscaban el diario sobre la barra, sino que lo tenían a mano como un complemento más de su vestuario modernista y escrupuloso.Pero el mundo de la prensa, y sobre todo de la comunicación, fue creciendo. Y aquellos lunes sin periódico pasaron pronto a ser historia para dejar paso a una sociedad, la actual, en la que no se concibe un día sin televisión, sin radio y, por supuesto, sin internet.
Ahora que el debate está cercano, intentado mirar hacia el futuro quizá esos lunes sin periódico puedan volver. Porque si el papel es el desarrollo de lo que pasa, ¿qué sentido tiene un producto hecho dos o tres días antes (en el peor de los casos, durante la semana anterior, para que la tarea no se acumule el viernes y el periodista pueda librar sábado y domingo)?
Está claro que la información por internet cambiará muchos parámetros. E incluso puede que alguno de los del pasado vuelvan a ser actualidad.
(Foto: Alvimann/Morguefile)



