Ha sido el caso de Elvis Presley, de quien se ha dicho que realmente no está muerto. Dicen que estaba asociaciado a mafias y fue conveniente simular su asesinato para salvarlo de males mayores. Sus fans sueñan con encontrarlo algún día, al girar una esquina.Lo comentan también de Bruce Lee, donde las circunstancias de su muerte ayudan a la leyenda. Hay quien dice que falleció por un paro cardíaco tras habérsele inyectado una sustancia mortal, mientras que otros hablan de trombos cerebrales menos enigmáticos.
En España, muchos piensan aún que en el ataud de Jesús Gil había pesos pero no un cuerpo y que huyó a un paraíso fiscal para evitar la cárcel en su país.
O que John Lennon resultó herido pero aprovechó el suceso para volverse invisible.
Pero uno de los personajes sobre los que más confusión se ha volcado es Adolf Hitler. Responsable directo de la muerte de unos 35 millones de personas (en lo que se ha bautizado como el Holocausto), el dictador alemán es ahora protagonista de una figura de cera polémica, pues comparte espacio, en actitud desafiante, con celebridades del mundo de la cultura, el espectáculo o la ciencia, entre otros.De Hitler se ha dicho de todo: comenzando por que no se suicidó, ni que mató a su querida Eva, se comenta que se fue a uno de sus múltiples escondites repartidos por el mundo y que falleció muchos años después de lo que piensa el mundo. Para completar otras leyendas está la película sobre su picha, adorada por unos, denostada por los más.
Son las otras historias de los grandes personajes que pueden no haber muerto cuando todos pensamos. A lo mejor (o a lo peor), estaban de parranda.
(Fotos: web oficial de Elvis/EFE)
