Contaba Cruz que mantiene recuerdos asociados a sabores de aquellos años, a bocatas de media tarde y otros platos. Y destacaba, entre ellos, el sabor de la mortadela que comía cada día a las 4 de la tarde. La que se vendía en Canarias "era una mortadela muy buena, porque procedía directamente de Italia". De ahí le viene el amor por el fiambre y el recuerdo asociado de las tardes de su infancia.
Pensando en las mías, el producto nacional aparece unido al recuerdo de tantos 'Barrios Sésamo': la nocilla. Aquello sí que eran bocatas, en el mejor de los casos acompañados por un vaso de Clipper de fresa con el que digerir la pesada comilona vespertina. A veces, el chocolate daba paso a una papilla de galletas y plátanos, o azúcar y plátanos, que sin embargo no contaba con el beneplático de la moda pero que tu madre te metía con la excusa de que era más sano.Lo que está claro es que Juan Cruz pertenece a otra generación, pero todas tenemos en común esa lógica asociativa de sabores y recuerdos que, en el caso de la merienda, suele escribirse en cada generación con nombre propio.
Foto: Thanks, Darren Hester.

Al hablar de la nocilla en la merienda no nos podemos olvidar de esos vasos que luego se utilizaban en todas las casas...
Ay, Mónica... mi abuela me daba por las tardes una escudilla de plátanos con gofio y un bocadillo de mantequilla con azúcar (échale calorías...) Y todavía recuerdo la frase que, indefectiblemente, le caía a la vecina todos los días: "Yo no sé qué hace la demonio chiquilla esta que no se está quieta en toda la tarde". Yo sí que lo sé: ¡Joé, es que eso había que quemarlo de alguna manera! :-)
Cierto, cierto. Creo que en casa de mi madre aún conserva alguno de esos vasos. Además, tenían la cualidad de no romperse casi nunca, con lo que eran muy apreciados. En fin, qué tiempos aquellos.
Vamos, Cuinpar, que tenías energía para dar y regalar. Si te fijas, muchas meriendas canarias están cargadas de calorías "sanas" porque recurrían a alimentos como el plátano o el azúcar antes que otros "extranjeros". Luego llegaron el bollycao y demás añadidos y así nos va. Besitos.
Y que decir de los bocadillos de chorizo de Teror con un café con leche (tenias que compartir el vaso del termo, pa que no se enfriara con tus primos y hermanos) en la playa... que recuerdos y que sabores
Toma ya. Ha sido leerlo, Yur, y comenzar a salivar como los perros de Paulov. Para el próximo bocata de chorizo de teror me pido un café con leche. Qué bien suena eso.