El rave parece resucitar gracias a varios motivos (las quedadas son más fácil por internet-mail-messenger, la tendencia al primo botellón anima a la 'people'...) pero, sobre todo, gracias a la difusión y profusión de ideas en la que vivimos.
Y, como siempre, estas tendencias creativas son, en sí mismas, buenas y malas. Porque mira que hay que tragar gurús trasnochados para llegar a escuchar lo que vale la pena.
PD: es la parte musical la que me interesa. No entro al trapo con lo de las drogas, los desastres y algunas leyes que han acompañado a contadas grandes quedadas de rave por el mundo.
