Tiene que ser duro para los políticos a los que les ha tocado gobernar. Por eso, cuando les preguntan, responden en clave desacelerada.
Y lo que es peor, esto es más mosqueante. Porque si lo llaman crisis, al menos no dan qué pensar sobre lo que quieran ocultar.
Desacelerados están también en el PP, donde tampoco hablan de división sino de discrepancias. Y así es como organizan semicongresos, a donde asisten la mitad correspondiente al líder convocante.
Desacelera también Ibarretxe y llega incluso a contemplar la posibilidad de tener que irse a casa si no encuentra respaldo social a su consulta.
Y en plena caída, ya fuera de desaceleraciones posibles, algún deportista.
Cosas del día.
