
La noticia me invita a remontarme a... ¿cuánto? ¿20 años atrás? Aquellas sesiones de televisión sabatina con el aliciente de ver sangre, lagartos y pistolas tipo año 2000 (luego llegó el año, y pasó, y seguimos sin los rayos luminosos y, gracias a Dios, sin los lagartos).
Pero el episodio que se quedó grabado en la retina de esta generación y seguro que hoy continúa fue el del parto del lagarto con madre terrícola. La escena no dejó impasible a nadie hasta el punto de que posiblemente fuera una de las primeras polémicas alimentadas por la televisión sin tapujos.
Es, si se piensa bien, una buena lección para los más jóvenes (que a ellos les parecerá 'pecata minuta', debido a lo acostumbrados que están a la 'telebasura'). Y ahora, gracias a la edición en DVD, podemos dar la clase con ejemplo y todo. Y, si quieren, peden recordar la sintonía de apertura. Para entonarse.

Jo, qué recuerdos... La verdad es que la serie la tengo entre tinieblas, porque yo era muy pequeña, pero me impactó (creo que de aquellos polvos vienen ahora estos lodos frikis, jejej). Y recuerdo también que mi abuela, en su tienda, vendía las gominolas con forma de ratón. Ay, tiempos, ay, costumbres...
Un saludo,
PD: nunca está de más decir que me parece un blog buenísimo ;-)
Gracias por la P.D. :-))) Lo de las gominolas me ha parecido una pasada. Seguro que eras la envidia de tus amigos porque una abuela con tienda debía ser un 'puntazo'.
Mi abuela es un puntazo en sí, toda ella, pero lo de la tienda le daba un plus :-) Te juro que ahora, echando la vista atrás, no entiendo cómo no soy diabética u obesa perdía, porque mi hermano y yo, que aparte de golosos, éramos (somos) la debilidad de la vieja y unos chantajistas emocionales de cuidado, patentamos la técnica de "yo lloro, lloro, lloro y lo pido, lo pido, lo pido y ma me lo da". Imagínate.
Por lo que veo tenías una abuela doblemente dulce. Un lujazo.