
Eran perfectos. Ana Belén, con su voz templada y su destape cinematográfico, con un Víctor Manuel tan sereno e inteligente. Recuerdo el día que concluyeron un concierto (que por falta de edad suficiente vi por la tele, claro) anunciando el segundo embarzo de ella, ya de cinco meses.
El de ahora es el embarazo de la siguiente generación, el futuro nacimiento (D. m.) de los que nos alegra ver cómo crecen aunque su vejez suponga la nuestra multiplicada.
Enhorabuena a los abuelos. Habrá que ir buscando nuevos mitos de juventud. Y esto, porque me apetece:

Ay, madre... Yo cuando era pequeña estaba terriblemente enamorada de Víctor Manuel... Como decía la canción: El tiempo pasaaaaa, nos vamos poniendo viejos... ains.
Un saludo,
¡A que sí! Antes era lo último y si hoy dices que te gusta el dúo, te miran como al Chikilicuatre... Serán cosas de la edad. ;-))