La bandera
Estaba leyendo esta mañana a Txema, compañero bloguero de este periódico y ser humano que me cae muy bien, y echando de menos los avatares de Lara y las entradas breves y sabrosas de Esther en la blogosfera. Reconozco que los días se me tornan algo sosos, casi interminables, sin poder leer a estas dos mujeres y, sobre todo, sin gozar los microrrelatos de Lola, tecleados a la orilla de Las Canteras, con el fondo inspirador del arrullo de las olas penentrando por su ventana.


