Un ramito de Violeta
Este sábado fue un día especial. Primero, porque lo inicié con bonitas premoniciones a cuenta del fin de semana anterior, en el que usé al Hombre como tabla de surf inesperada y estrené madrugada en una pista de bolera, poniendo tenso al susodicho con mis insospechadas habilidades a lo Jesús Quintana. Después, porque disfruté de un Richard Bona en estado de gracia poco antes de echarme el sábado a la espalda. Y finalmente, porque celebramos el cumpleaños de Neketan en su casa, en Ingenio, y porque conocí a mi fans namberguán, Violeta de Zárate, en la comuna que Pimpa y Jose, el Micólogo Aficionado, tienen montada con Neke.


