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Papito, el mío

Esta tarde me siento en la redacción, con la bulla del TAU-Unicaja de fondo, a imaginarme la cara de Miguel Bosé. En concreto, la cara que se le queda a ese mito erótico hispano cuando le llaman los Mojinos Escozíos para pedirle permiso a la hora de bautizar disco y homenajearle, a su manera, con un 'Pa pito el mío' en letras de molde.

Hoy me lo comentaron Sergio y Alberto, sentados en una terracita de Melenara, con una vista inmejorable de la bandera azul, las sombrillas de paja y la arena oscura, desierta.

Empieza a refrescar (espero) y este mediodía tenía los ñoños hechos carambanitos de color vainilla dentro de las chanclas veraniegas. Aunque se me sentaba al lado el Hombre, ese ser que me provoca calenturas inapelables, a pesar de que me acaba de enchufar a Carlos Baute en el CD del coche y canta y menea cadera cuando surcamos esa autovía subtropical entre Vecindario y Schamann.

Hablando del Hombre y de Vecindario, barrunto que se acercan tiempos de cambio en nuestra relación, si no lo soluciona un meteorito que parta en dos al planeta.

Por motivos profesionales y prácticos, más que románticos, estamos pensando en vivir juntos ... y una especie de pánico placentero, como el de Zapp, Fry y Kif en el planeta Amazonia, me acaba de impulsar a comerme ocho oreos bañadas en chocolate blanco de pensarlo. Además, ansiosamente, le hice hueco también a una barrita integral de frutos rojos y cereales. Y gracias a que se me vuela el cambio de las manos, tengo que detener esta gula loca.

Volviendo al tema de la vida en pecado, el Hombre y yo estamos empezando un plan estratégico de convivencia. Yo quiero pedirle que deje de gastarme los pocos productos de belleza que tengo. Y él quiere colarme su megaplasma y el home-cinema en el dormitorio, al cual tendríamos que acceder de un brinco calculado para no salir por la ventana si deseamos, au contraire, aterrizar, entre tanto arretranco, en la cama.

También le brillan los ojos con las ofertas de ONO, Orange y otras franquicias del ramo y preveo tardes enganchada a una caña en el Hotel Madrid para escapar de un carrusel deportivo contínuo en mi propia casa.

En otro orden de cosas, Mario señalaba el otro día que debería avisar a mis padres de mi posible cambio civil antes de que se produzca.

Él propone ir por partes, con informaciones relevantes a la par que confusas cada día, tipo "tengo 36 años", "tu sofá me está moliendo la espalda" o "soy una mujer heterosexual y me ponen los hombres". Alberto propone, por su parte, que salga del armario vía vídeo de Mariví Cabo en Telecinco, como hizo un policía gay con una canción del ínclito George Michael de mis refajos. Yo medito un plan más radical, como enviar a mis padres a mi casa en el momento en el que el Hombre se acaba la ducha y sale, exfoliado, perfumado y engominado, mas sólo con una breve toalla encima, del baño.

Confusa y hambrienta, decido recoger mis cosas y procrastinar, como he hecho toda la vida. Hasta que me dé un ataque de nervios y haga alguna salvajada, que me conozco ...



Las temibles, enormes y lascivas amazonas.

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Comentarios

  • Es la palabra/concepto que estaba buscando hacía años: procrastinar. Ese es mi mal! Después de dos años de convivencia con mi pareja y su gato, quizá sea hora de decirle que soy alérgica los felinos.. :(

  • ¿Qué me vas a decir que yo no sepa, Vaneska?

    Soy una maestra en el arte de avisar a la familia de que me voy de viaje desde el aeropuerto de destino o mientras preparo la maleta, la noche previa al viaje ... :(

  • Hola Angie,
    Opto por la ocpción de la toallita sesuarrr. Enhorabuena por todos esos cambios y en cuanto a "el Hombre", ya puedes ir orinando por todas las esquinas de tu casa porque si no, la invasión de tu privacidad será inminente. Arriba d´llos!!!!! Besitos