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El retorno

Llegó el día en que he tenido que abandonar las rutinas vacacionales (cocinar para el Hombre, ejercer de taxista para mis padres, dejarme babear por mi Diego, ...) para regresar a la redacción de éste, su periódico. Como las desgracias no vienen solas, me tocó pasar frío esta tarde en el Parque de la Música, comprobando -con dolor- que la media neuronal por adolescente en esta ciudad debe estar muy por debajo de la nacional y, probablemente, de cualquier estadística europea.

Primero que nada, quisiera pedir disculpas al lector habitual (y al no habitual, por supuestísimo) por este silencio prolongado. Reconozco que no me apetecía demasiado teclear unas líneas en este blog en los últimos tiempos y que sólo me salía un tono bastante fúnebre cuando intentaba ponerme a la labor, todavía pensando en Lola y en el final inminente de unas vacaciones más bien tristonas.

También reconozco que me sale el rejo misántropo en esta entrada y, como John Malkovich en Las amistades peligrosas, no puedo evitarlo. Aunque debería escribir, feliz, sobre Firmin, Cosecha Eñe, la última novela de Alexis Ravelo, Lara Carrascosa, la pinchada de ayer de los Fucking Four en el Mojo Club, Los siete ahorcados de Andreiev, los hermanos Farrelly, etc.

Sin embargo, sirva como excusa que ayer me fui a la cama tarde y que, esta mañana, me despertó el escándalo de una obra sobre mi cabeza, apenas traspuestas las ocho y media. Que me taponé los oídos con papel higiénico y dormí poco y mal hasta que me botó el timbre del despertador fuera de la cama. También que tuve que conducir dos veces, bajo nubarrones tenebrosos y en plena congestión rodada, hasta Tinocas, intentando escapar del infierno de Las Arenas, obra y gracia de Supermodelo.

Finalmente, que ver esta tarde a una multitud de gente golisneando en la jaima de Cuatro, alrededor de unas chiquillas que no han hecho mérito alguno -en mi opinión- para ser referente de nadie, me dejó hablando sola. Que no comprendo el circo mediático en torno a adolescentes que aspiran a modelo, ni las cartas de los admiradores, ni los intentos por saltarse la valla para fotografiarse con ellas, ni el follón de tráfico, ni las pancartas, ni el esperrido contínuo.

Constatar, una vez más, que engendros como Supermodelo, Gran Hermano y Operación Triunfo levantan esas pasiones en esta isla me deprime. Tanto como ver a un niñato xenófobo pateando la cara de una chiquilla ecuatoriana en el metro barcelonés.

Espero que la mañana de mañana, valga la redundancia, me ponga de mejor humor. Que me enamore de Juan Tenorio, que el Hombre gane su partido y me dedique un gol, que Diego me chille por el teléfono mi nombre, que Viggo Mortensen anuncie que se compra casa en Tejeda. O simplemente, que salga el sol, sople una brisa seductora y el mar brille cargado de espuma y sal ...

Hasta mañana.

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Comentarios

  • Ánimo en la vuelta a la rutina laboral. Se te echaba de menos ;)

    Yo, para darte envidia, te diré que mañana me voy a visitar la ampliación del Prado, aunque pasaré más frío que tú :P

  • Privado por tu vuelta a la blogosfera. Tu artículo servirá para aliviar mi depresión otoñal. Ya no echaré tanto de menos tirarme el día como un lagarto solitario en Las Canteras ni dormir en calzoncillo las noches de verano. Siento lo de Dolores. Ánimo.

  • Te esperaba como agüita de mayo,yo estaba con firmim mientras esperaba que volvieses un beso guapetona.
    violeta