Felicidades, Doris Lessing
Casi acabo de llegar de una mañana fructífera e interesante en la Filmoteca Canaria, con Antonio Bordón. Allí hablamos de Viggo y Cronenberg, de Anna Politkovskaya y de Putin, de los candidatos al Nobel de Literatura y de Bollywood. Los dos nos felicitamos, satisfechos como si fuera pariente nuestra, cuando el premio de la Academia sueca fue a parar a una mujer, Doris Lessing. Un milagro: no estaba en las quinielas; no procede de un país recóndito y olvidado de nombre impronunciable y tiene que bajarse los pantalones para hacer sus necesidades.
Respecto a Viggo y Cronenberg, me decía Antonio que ve moderado al segundo, especialista el volar cabezas humanas a lo gore en sus primeras películas, y valiente al primero, que -si llega a ser Tom Cruise u otra estrellita ridícula y sin talento de Hollywood- no se queda sin toalla ni despedazado por cuatro elefantes.
Antonio también me confesó que deseaba que le dieran el Nobel a Doris Lessing y cruzamos una apuesta con nuestros favoritos poco antes de que dieran la noticia de la concesión del premio. Coincidimos en Philip Roth y Doris y diferimos en el tercero: él, Vargas Llosa, y yo, Amos Oz. Luego pusimos en nuestras respectivas quinielas de nobelibles a autores que sabemos que no tienen oportunidad de visitar el ayuntamiento estocolmense todavía, pero a los que nos gustaría ver reconocidos. En su caso, Yasmina Khadra y Haruki Murakami. En el mío, el mozambiqueño Mia Couto y el italo-portugués Antonio Tabucchi.
Lo cierto es que no he tenido el gusto de leer a Doris Lessing ... todavía, pero tiene una biografía muy sugerente y parece muy humana, en constante batalla consigo misma y con el mundo. Me interesa.
Así que pido en Canaima tres libros suyos en su versión más barata: La buena terrorista, El viento se llevará nuestras palabras y Diario de una buena vecina. A modo de introducción en su universo y también para proceder a un bookcrossing rudimentario con Antonio, la semana que viene, antes de disfrutar de Black, una rareza de Bollywood que se proyectará en la Filmoteca.
Muy feliz con el ejemplo de Doris, Anna y otras mujeres guerreras (Virginia, Carson, Jane, Dolores, ...), me dejo resbalar en el sofá mientras el sol derrite las aceras y las campanas de la iglesia tañen lejanas. Mario Lanza canta en la televisión. Tengo que ponerme a escribir sobre Lalit, un simpático cineasta hindú que hoy presenta su documental Beyond partition en Tenerife. Un bostezo detiene mis dedos sobre el teclado, así que prefiero sumergirme en la siesta un rato.
Y entre bostezo y bostezo, antes de caer en coma, maldigo a Antonio Bordón, que interpuso a Firmin (de Sam Savage), entre Tierra sonámbula y mi persona y me tiene alterado el programa de lecturas ... tan alterado como mi sistema psicomotriz cuando el Hombre avanza, en gayumbos rojos, hacia el agua de Las Canteras, prometiéndome tácitamente el salvavidas de sus hombros para anclarme en mi desmayo de amor loco.



Comentarios
Vaya, al Haruki ese lo vengo oyendo recomendado por todos lados.... ¿tienes algo suyo que poder intercambiar por el tomo III de Sandman? ;)
Publicado por: Netito | 11 de Octubre 2007 a las 05:34 PM
No, pero Victoriano, sí. Tokio Blues, me parece que se llama el invento. Victoriano dice que es muy bueno.
Publicado por: Angie | 11 de Octubre 2007 a las 05:54 PM