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Señor colegiado, es usted un pánfilo

Una muchacha con un talento musical ligeramente superior al mío (nulo, para el que tenga dudas) encadena gorgoritos en el parque a estas horas. Estamos inmersos en plenas fiestas de los Dolores, intentando sobrevivir a los idem de verbenas populares y otras desgracias. Además, los pocos aparcamientos que sobrevivían a la llegada del nuevo curso ya desaparecieron entre tanto visitante con ánimo bailongo o con ánimo de jugar un partido de lo que sea en la Cancha.

El fin de semana fue tan fructífero que no me quedó tiempo para otra cosa que disfrutarlo. El ordenador, ni lo olí.

El viernes, estuve de furbo con el Hombre a la vera, porque su seleccionador tuvo a bien no convocarle en el segundo partido de la Liga. Nenito y yo discutimos el juego, perpetramos preguntas ridículas e hicimos migas con los animadores del equipo contrario, empeñados en llamar pánfilo y señor colegiado al árbitro, con un estilo casi diciochesco en lo de faltar. Además, los fans del enemigo intentaron (infructuosamente) sonsacarnos a guiños y lisonjas el nombre del portero para distraerle. Y en las pausas, practicaron el arte de reventar a balonazos a un chinijo rubito con enormes guantes de portero, de nombre Alvarito.

Al finiquitar el partido (ganado por 3 goles a 0 por el equipo del Hombre), los tres nos fuimos a celebrarlo al restaurante oriental junto al Hospital Doctor Negrín, entre cervezas sin alcohol y coca colas. Disfrutamos de nuestras enormes albóndigas orientales, el pollo con piña, la ternera con cebolletas y, sobre todo, un original menú de postres que incluía plátanos franmeados, helado con fran y añadidos como nue o na para algunos pla.

El sábado, metí en el coche a Ivana, Leandro, Nenito y la cámara de Nenito y nos fuimos a campar por la romería de la Virgen del Socorro, medio patrona mía y patrona completa de Tejeda. En un día luminoso y feliz, disfrutamos de las carrozas, el jolgorio y, sobre todo, los dulces típicos de almendra y los refrescos en vasos colmados de hielo. Jugamos a los palitos chinos en un bar del pueblo. Confraternizamos. Raptamos a Noemi rumbo a la capital y bajamos borrachos de sol y sudaditos con tanta molienda para roncar en nuestras respectivas camas.

En la mía, esperaba el Hombre, libidinoso, pero se me cerraban los ojos y un resumen del Gran Hermano que él se empeñó en jincarnos a los dos acabó por dejarme traspuesta si no moribunda.

El domingo, nos repartimos entre la Liga, el Eurobasket y mi dulce Diego. Así que mi postdata de esta entrada reza ¡viva el Sevilla!, al tiempo que suscribo una por una las palabras de Fran sobre nuestras torres (que no hombres) de Oro y besuqueo en la distancia, entre los últimos estertores del I will always love you, a mi sobrino único para dominarlos a todos.

Un lambuseo leve al riñón derecho y mártir del Hombre y otro a todo lector que se me cruce. Que la semana nos sea propicia. Y que las fiestas de los Dolores acaben ya.



Mi carta de postres favorita.

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Comentarios

  • Habrá que pedir a Lara que "traduzca" la carta de postres, que a estas alturas seguro que ya está muy puesta en chino mandarín... ;)