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Big Luciano y Miss Sarajevo

Luciano Pavarotti murió ayer de madrugada en Módena y no creo que quede alguien que no lo sepa en el planeta. Falleció a los 71 años, con un cáncer galopante torturando su enorme cuerpo esférico e intentando aferrarse a la vida a la vera de su jovencísima secretaria Nicoletta, reconvertida en esposa después de que el divo abandonara a su mujer de toda la vida, Adua. Big Luciano deja varios hijos detrás: la más pequeña, Alice, tiene sólo cuatro años.

Últimamente se prodigaba poco en los medios y cuando acertaba a verlo, me recordaba a una parodia de algún personaje de ópera, a una caricatura de sí mismo.

Se teñía de un negro intenso el pelo, las barbas, las dramáticas cejas; se maquillaba; se anudaba un bufanda enorme y multicolor al cuello, ... Si cantaba, apenas se movía. Permanecía en pie, con las cejas en punta, hecho pura garganta. A veces, se quebraba su voz, como en la Scala. Entonces, el público le abucheaba y las críticas se trasmutaban en cuervos de papel que intentaban sacarle los ojos públicamente. Se le tachaba de comercial. Se hacía mofa de su humanidad.

Me dice Javier Moreno que los musicólogos están de acuerdo en que, a pesar de que Pavarotti hizo su poquito de daño a la ópera, el género le debe más de lo que puede reprocharle. Afirma que, sin los Tres Tenores, la ópera no habría revivido para el gran público, por ejemplo.

Dejando a un lado lo entrañable o no que pudiera parecerme Luciano Pavarotti y el sentimiento que me provocó su lucha contra el cáncer y el paso del tiempo y dejando a otro lado su interpretación escalofriante de Nessum dorma (acto final de Turandot, de Puccini, según me sopla Javier), yo prefiero recordarlo como la voz desgarrada que acompañaba a un Bono etéreo en Miss Sarajevo.

En el vídeo, las concursantes en el certamen de belleza de la capital ex-yugoslava extendían una pancarta ante los medios de comunicación extranjeros, pidiendo que no dejaran que las mataran. Fuera del vídeo, la guerra avanzaba a toda máquina y las paredes de Sarajevo caían a morterazos, mientras sus ciudadanos recibían un balazo de francotirador en el camino a buscar agua o pan. Los gobiernos del "mundo civilizado" no hacían nada por detener la masacre a sus puertas y nos desayunábamos con fosas comunes, explosiones en las colas del mercado y otras atrocidades.

Lo cierto es que todavía, doce años después de que finalizara la guerra de la ex Yugoslavia, yo no puedo ver una película sobre las barbaridades que allí se cometieron sin que me entren arcadas y tenga que dejarla a medias. Y que, si mis ojos caen sobre un vídeo o documental inspirado en aquella barbarie, se me llenan de lágrimas. Es un tema que me pone especialmente susceptible, desde la descripción de la muralla de Dubrovnik contra la que se fusilaba a gente cuando los serbios y montenegrinos entraron en ese pequeño trozo del Patrimonio de la Humanidad a saco a Miss Sarajevo.

Sólo por eso, hay un huequito de mi corazón donde Pavarotti canta. Al lado, los Balcanes me sangran, Goran Bregovic dirige a su banda de gitanos y el Adriático reluce, aturquesado, pura sal tentadora a tres pasos de Grecia.



Luciano, Nicoletta y Alice.

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Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Big Luciano y Miss Sarajevo:

» Puerta, Pavarotti, Penella: Impacto, dulzura y grosor desde Efectos secundarios
Como moscas todos cayeron en el último mes. Todos distintos, todos, en cierto modo artistas. Todos dieron exitosos minutos de televisión. Incluso uno de ellos, Puerta, de hecho, empezó a morir en la pantalla.... [Leer más]

Comentarios

  • "yo prefiero recordarlo como la voz desgarrada que acompañaba a un Bono etéreo en Miss Sarajevo".

    Todos vamos a recordar a Pavarotti por esas cosas, al fin y al cabo. De no ser por cosas como esas, el viejo tenor hubiese sido recordado como otro más de los cantarines operísticos. Como dijo Caballé, "lo más que me impresionó fue la persona, no el cantante".

    "Sólo por eso, hay un huequito de mi corazón donde Pavarotti canta."

    Y eso es precisamente lo que da sentido a la vida de un artista.

    Su humildad a la hora de decir siempre "yo no entiendo de música clásica" ha quedado una vez más desmentida por la realidad, señora Jurado. Sabe usted más de música clásica que la mayoría de los directores de orquesta que conozco. Al menos tú le das un sentido que ellos no ven.

    Felicidades por el Blog :)

  • Osadía Loca: Es un texto precioso. Muchas gracias por compartirlo.

    Javi: Ya te dije que me duermo con Strauss y Zaratustra ;)

    Pero también lloro como una Magdalena con la Madama Butterfly de Gallardo-Domâs.

    Gracias por comentar, soplador :)

  • Angie: hablas de ciertas películas relacionadas con la guerra en la ex-Yugoslavia. ¿Podrías poner algún título? Es un tema que me interesa bastante. Gracias.

  • Soporto bien las de Kusturica, porque son bastante surrealistas. Como "Underground". Y me gustó mucho "En tierra de nadie", aunque no volvería a verla.

    Pero estaba pensando en "Savior", "Las flores de Harrison", "Sueño de una noche de invierno", "Francotiradores", ... y "Guerreros", una de soldados españoles de las tropas de mantenimiento de paz de la ONU en Yugoslavia.

  • Vale, Angie, yo soy la ultima persona en el mundo en enterarme de que ha muerto Pavarotti. Es que no entiendo los informativos en chino!!!
    A Saulo Valeron: Annado una pelicula de mi cosecha que me gusto mucho y tambien trata, de una forma tangencial o no, la guerra: 'La vida secreta de las palabras', de nuestra genial Isabel Coixet. Una maravilla, como todo lo que hace la catalana (exceptuando los anuncios de compresas, claro).

  • Muchas gracias, Arts Academy Choir, por tus enlaces también. Me gustó especialmente el texto sobre la humanidad de este hombre.

    Lara: Bastante tienes con preocuparte de lo tuyo como para saber lo que pasa en el resto del mundo ;)

    Siempre que estoy de viaje pasan desgracias y me entero cuando vuelvo. La última vez, nos quedamos sin Dedo de Dios. Más vale disfrutar de la ignorancia.