Antonio se escribe con Ñ
La Revista Eñe publicará en otoño un número especial con "su cosecha". O, lo que es lo mismo, una colección con diez relatos elegidos entre más de dos mil procedentes de todo el mundo hispanohablante. El concurso Cosecha Eñe lo ganó una mujer por segundo año consecutivo. En esta ocasión, una argentina que hablaba de sus neuras maritales. El primer finalista es Antonio Bordón, amigo, escritor y admirador a muerte de Vladimir Nabokov.
Precisamente ayer por la mañana disfruté de la Lolita de Kubrick antes de irme al trabajo. Y precisamente la nínfula o Lolita es una invención de Nabokov, un erudito ruso que escribía con igual soltura en su lengua materna que en inglés, que era aficionado a capturar y clasificar mariposas y que revolucionó también el mundo del ajedrez.
Cuando leí Lolita, hace unos años, me deslumbró. Me pareció que Nabokov era un maestro a la hora de crear historias y manejar el lenguaje. Fascinada, leí de un tirón casi Pnin, Una belleza rusa y Desesperación, pero confieso que nunca ninguna superó a la linda, perversa y juguetona Lo. Igual que jamás los Buendía pudieron suplantar a Fermina y Florentino en mi corazón.
A Antonio también le hechiza la prosa precisa de Nabokov y por eso, a él le dedica un relato que comienza así:
Vera había pasado toda la noche corrigiendo las lecciones de su marido, y a la mañana siguiente se sentía cansada, con la mente borrosa. Se encontraba de pie en la cocina, pensando qué hacer de comer. En el jardín, Vladimir trabajaba en sus clases de literatura europea, que el verano anterior había empezado a impartir en la Universidad de Cornell, donde era profesor agregado de literatura eslava. Encima de un montón de papeles descansaba Mansfield Park, de Jane Austen, una novela que le parecía anticuada, pero que había decido introducir en su curso de novelística europea por sugerencia de Edmund Wilson, así como Casa desolada, de Charles Dickens, y Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Vladimir cogió este último libro y buscó entre sus páginas las anotaciones que había hecho en los márgenes, frunciendo el ceño a medida que se concentraba en el trabajo. ¿Novela realista o naturalista? [fragmento]
Lo cierto es que no pensé mucho en Vladimir y su mujer, Vera, esta mañana.
Más bien, me centré en las interpretaciones de Peter Sellers y James Mason y admiré la sonrisa maliciosa de Susan Lyon, recostada en el jardín, con sus gafas de sol ancladas en la punta de la nariz y la pamela sombreando su melena rubia. Una perfecta Lolita que dejaba sin respiración a Humbert Humbert, como una diosa en bikini.
Pensé en lo políticamente incorrecta que es la película y en que no se podría hacer hoy en día. En que la gente está muy sensibilizada con la pedofilia y en que el secuestro y la posterior seducción del cazador cazado harían montar de cólera a editorialistas, asociaciones de consumidores, institutos de mujer y defensores de la infancia.
Es una suerte que Kubrick y Nabokov nos dejaran a sus Lolitas antes de que llegáramos a esta era de mediocridad e hipocresía. Y una pena que hayamos involucionado de esta manera: que ya no podamos crear a lolitas, ni naranjas mecánicas, ni espartacos, ...
Empiezo a temerme que todos los riesgos se asumieron antes de cambiar de siglo y que no es posible la genialidad, ni la diferencia, ... ni siquiera el humor sin que alguien te linche en público. Que Borat es lo más ácido que se puede ver en un cine y que no hay campaña publicitaria o producto cultural que resista el escrutinio de una feminista extrema, la Casa Real o los judíos ultraortodoxos. Que el único que provoca, aunque lo haga -a mi parecer- de forma gratuita y absurda, es el Calixto Bieito que se nos avecina en olor de crítica y público.
Y al que disienta de mi parecer, al Jueves me remito.
Sue Lyon, Lolita.



Comentarios
Pues sí, y es una pena. Hoy en día no se podría estrenar La Naranja Mecánica en el cine. El mundo está hipersensibilizado...
P.D.: No he leído Lolita ni he visto la peli. Los apunto en la lista.
Publicado por: Reena | 20 de Septiembre 2007 a las 09:40 AM