Los suegros de Amy
Amy Winehouse, la chica de la Casa del Vino, lleva una existencia pespuntadita de interferencias bienintencionadas, pero constantes, en su estilo de vida. Ahora sus suegros llaman a los melómanos al boicot: piden que nadie compre discos de su díscola nuera, arguyendo que Amy y su señor Winehouse son drogadictos y que adquirir sus discos es lo mismo que aprobar su adicción y refrendar su comportamiento.
En este momento, estoy esperando que salgan a la palestra los padres de Pete Doherty o los de Kate Moss para pedir lo mismo. No con ese trasto de Amy, si no con los Babyshambles ... Aunque me temo que las ventas no sean equiparables y que nadie ha escuchado a Doherty haciendo otra cosa que disculparse públicamente ante Kate Moss, prometiendo reformas o declarando en un juzgado.
Creo que las chicas malas (Amy, Kate, Lily, Lindsay, ...) siempre dan más morbo, provocan ganas de convocar a una turbamulta furiosa y hasta incitan a quemar un molino con ellas dentro, mientras que los chicos malos como Pete aburren mortalmente y se dan por imposibles. Que no se alzan voces que se apenen o indignen con Pete, pero sí hay siempre una boca virtuosa que se llena con el comportamiento de Amy (Kate, Lily, Lindsay, ...) y un medio de comunicación que hace carnaza de ella y sus circunstancias.
Lo cierto es que me parece un desperdicio que una voz y un talento como el de Amy queden en anécdota frente al constante guineo con sus muchas adicciones. También opino que cada uno se mata como quiere y puede. Finalmente, siempre veo mucha hipocresía y poca caridad en quienes se lían a tirar piedras contra gente como Amy (Kate, Lily, Lindsay, ...).
Hace muy poquito que me compré el Back to black de Amy. Lo escucho con frecuencia en mi coche y me parece un disco brillante. Ella tiene una voz que el Hombre compara con la de Lauryn Hill: rasposa, negroide y como cansada. Me gustaría comprarle muchos más discos en el futuro, que dejara de estar en el quebradizo chasis y que no volviera a salir en la prensa amarilla con el maquillaje corrido por toda la cara, arañada y vendada, tras una trifulca con su marido.
Sin embargo, no creo que nadie deba decirle cómo tiene que llevar su vida ... y sé que ella tampoco lo cree.


