Hace fuego 3
Anoche llegaron mis padres del Chorrillo de Tejeda, acalorados y sin poder quitarse la preocupación de arriba. En la gasolinera del pueblo no hicieron mucho por tranquilizarles. El viento seguía soplando, huracanado, en la cumbre; las temperaturas seguían siendo de infierno en verano tórrido y se hablaba de monte prendido en El Carrizal, a dos metros de asfalto de la catástrofe en el barrio de El Chorrillo.
Hoy Zapatero ya está por las Islas, haciendo balance de este despropósito que se ha llevado por delante un cacho significativo de nuestro patrimonio natural, nuestra identidad paisajística, nuestros pocos animales y campos cultivados, las existencias de nuestros agricultores y ganaderos y, en general, nuestras vidas.
Tenemos a la tradicional panza de burro de vuelta sobre la ciudad y las temperaturas bajan casi diez grados en esta orilla del Atlántico esta mañana. Parece que la situación está estabilizada tanto en Gran Canaria como en Tenerife y que los fuegos están bajo control ... Si no pasa nada.
Todavía con el susto en el cuerpo, empiezan los reproches más serios, el análisis de lo que dejó el fuego y, sobre todo, la planificación de un futuro diferente para esos campos que son reservas de indios, con sus habitantes ejerciendo de presos con las manos atadas.
No dan ganas de hablar de otra cosa.
En general, diría que no dan ganas de hablar. Ni de escribir, ni de leer sobre la última semana. Ni de preparar textos apurados que patear en un inglés cochambroso para la BBC, histérica frente a un micrófono o un teléfono. Ni de pensar. Ni de subir a llorar al pie de un barranco arrasado por las llamas.
Imagen de Fernando Ojeda.



Comentarios
Fíjate tú, que la impotencia y la rabia de estos días me han dado ganas (o me han empujado), después de varios años, a volver a escribir ficción. Supongo que será una forma inconsciente de aislamiento ante una realidad tan triste.
Publicado por: Ruymán | 1 de Agosto 2007 a las 03:27 PM