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31 de Agosto 2007

BlogDay 2007

Me llegan informaciones contradictorias sobre el BlogDay. Por un lado, hay gente que recomienda cosas que le gustan o que descubren y disfrutan. Y, por otro, la organización te pide que recomiendes cinco blogs nuevos, que buscas expresamente en estos días en la blogosfera y que no lees o siquiera conoces previamente. Piden que sean, preferentemente, "diferentes de la cultura del que los recomienda, de su punto de vista y de su actitud".

O sea, que en vez de recomendar Jet Lag, Crónicas de Esperantia o Fina Confitura de Fresa, debería seguir el ejemplo de la Atareca y recomendar el blog de Jiménez Losantos, el de la Conferencia Episcopal o el de alguna hija de Bush.

Imbuida por el espíritu Viva la diferencia, apuesto por estos cinco blogs:

Hermandad del Rocío de Jaén, dedicada como su nombre indica a un culto religioso, a las palabras infalibles del Papa y a un fenómeno que a mí me parece espeluznante (opinión totalmente personal), que se denomina las procesiones y otros actos de fe. En su defecto, siempre nos quedará la Opinión de los Obispos en Periodista Digital.

El Blog de Bush (en inglés), aunque éste viene con trampa, porque no lo escribe George W. ni nadie de su familia o entorno cercano y más bien, se trata de pura sátira política. Sin embargo, en mi defensa diré que si Bush supiera lo que es un blog, podría mantener uno igualito.

Relacionado con la religión, el ocultismo y las conspiraciones, el Blog de Misterio. Temas que, en principio, no me interesan o que no busco para leer.

Y por último ... de deporte, por supuesto, con éste y otro sobre ser fashion y disfrutarlo.

Bonito resumen de mi mundo paralelo, tan incalcanzable para mi persona como una galaxia muy muy lejana. O eso espero.

Zzzzzzzz

Estoy pensando seriamente en mudarme a otra ciudad. En concreto, a Jerusalén. Y no porque me esté volviendo pro-semita de repente, salvo en momentos de debilidad, lo confieso, como cuando veo a Paul Newman en Éxodo y quisiera meterme en la piel de Eva Marie Saint y suplantarla entre los recios brazos de ese hombre de perfil perfecto.

Sin embargo, la razón indiscutible para mudarse a Jerusalén es una de las últimas directrices municipales. En concreto, la que prohíbe ruidos a la hora de la siesta, garantizando un sueño profundo y reparador entre las 14.00 y las 16.00 horas a los vecinos de la ciudad. Sí, ese lapso de dos horas de embelese post almuerzo en el que es imposible encontrar algo mejor que hacer que dejarse acunar por los brazos de Morfeo.

Precisamente se trata de las horas a las tecleo estas palabras mientras la redacción se vacía rumbo a Hermanos García o el Multi-ruedas, cuando los párpados pesan como losas y la maquinaria de vending zumba suavemente a mi vera. En el caso de esta redacción, ésas son precisamente las horas que también elige un obrero incansable para taladrar algo sobre mi cabeza y otro, igual de pertinaz, para martillear otra cosa un poco más allá. Y, por tanto, las horas en las que me teletransporto mentalmente a Jerusalén, donde construcción, música y reparaciones caseras, entre otras cosas, se detienen en este momento.

Imagino que la policía local de Jerusalén arresta a obreros y maquinaria de vending y que me prepara una camita mullida en los sofás de las entrada, que me arropa, me acaricia el pelo y se queda de guardia, en un lugar lejos de mi vista, para que nada turbe mis sueños. A ser posible, con Viggo Mortensen, subiéndome a la grupa de su caballo para perdernos juntos en un oasis del desierto de Sinaí, por ejemplo.

Imagino que, si el obrero se resiste, la policía local sacará la pistola, le calzará el silenciador y procederá en consecuencia, lejos de mi dulce sueño. Y, en ese momento, Viggo me dará un largo beso con lengua que me erice todas las células eucariotas y mitocondrias del cuerpo y eleve mis niveles de serotonina hasta la coronilla, provocándome un urgente deseo de fusionar nuestros materiales genéticos a la sombra de una palmera.

Amén.

Paul Newman es Ari.

30 de Agosto 2007

Un poquito de cultura

Acabo de depositar amorosamente mi ejemplar de El niño con el pijama de rayas, uno de los éxitos literarios del verano, en el asiento de copiloto de mi vehículo motor. Básicamente, para que sepamos los dos que es el próximo en mi listado de lecturas. Justo después del viaje al amor de Punset.

Terminé hace nada La muerte de Venus, de Care Santos, una de las compinches de la aventura Rojo sobre negro. El libro llegó al periódico, a manos de Victoriano Suárez, porque quedó finalista del premio Primavera. Curiosa, me lo llevé a casa y acabo de finiquitarlo, bebiéndome las últimas doscientas páginas cuando iba al baño, a dormir, a parar en un semáforo o a ser testigo de un cuelgue de sistema en el trabajo.

Al principio, reconozco que me costó dejarme embrujar. Pero traspuesto el ecuador del libro, la parte de Iluro, con la recreación de la vida en Hispania en la época romana, y el misterio sobrenatural me acabaron enganchando.

Ahora me sumerjo en las profundidades de El viaje al amor. Las nuevas claves científicas, de Eduard Punset, un auténtico reto dado que soy letra pura, numerofóbica y con tendencia a la roncha si me enfrento a cuatro términos científicos seguidos.

Aseveraciones similares a "como es sabido, la serotonina es un neurotrasmisor cerebral que figura en el centro de toda reflexión sobre la depresión" o la mención de las células eucariotas me dejan algo confusa, pero luego veo la reproducción en la esquinita de una página de El origen del Mundo, un lienzo impactante que pude apreciar en una sala del Musée d'Orsay, en una visita a París, y leo la historia de su autor, la modelo y el novio de la modelo ... y Punset sabe reengancharme a una lectura que, a veces, se torna un poquito críptica para mí.

De momento, he aprendido que buscamos la fusión con nuestro complementario, con el que es diferente a nosotros, desde antes de que existiéramos y que esta fusión es cuestión de supervivencia. También que este amor primitivo puede derivar en dominación del otro y relación de poder. Nada nuevo bajo el sol, salvo que sucede desde hace millones de años.

Muro del "je t'aime", en París.

29 de Agosto 2007

Los suegros de Amy

Amy Winehouse, la chica de la Casa del Vino, lleva una existencia pespuntadita de interferencias bienintencionadas, pero constantes, en su estilo de vida. Ahora sus suegros llaman a los melómanos al boicot: piden que nadie compre discos de su díscola nuera, arguyendo que Amy y su señor Winehouse son drogadictos y que adquirir sus discos es lo mismo que aprobar su adicción y refrendar su comportamiento.

En este momento, estoy esperando que salgan a la palestra los padres de Pete Doherty o los de Kate Moss para pedir lo mismo. No con ese trasto de Amy, si no con los Babyshambles ... Aunque me temo que las ventas no sean equiparables y que nadie ha escuchado a Doherty haciendo otra cosa que disculparse públicamente ante Kate Moss, prometiendo reformas o declarando en un juzgado.

Creo que las chicas malas (Amy, Kate, Lily, Lindsay, ...) siempre dan más morbo, provocan ganas de convocar a una turbamulta furiosa y hasta incitan a quemar un molino con ellas dentro, mientras que los chicos malos como Pete aburren mortalmente y se dan por imposibles. Que no se alzan voces que se apenen o indignen con Pete, pero sí hay siempre una boca virtuosa que se llena con el comportamiento de Amy (Kate, Lily, Lindsay, ...) y un medio de comunicación que hace carnaza de ella y sus circunstancias.

Lo cierto es que me parece un desperdicio que una voz y un talento como el de Amy queden en anécdota frente al constante guineo con sus muchas adicciones. También opino que cada uno se mata como quiere y puede. Finalmente, siempre veo mucha hipocresía y poca caridad en quienes se lían a tirar piedras contra gente como Amy (Kate, Lily, Lindsay, ...).

Hace muy poquito que me compré el Back to black de Amy. Lo escucho con frecuencia en mi coche y me parece un disco brillante. Ella tiene una voz que el Hombre compara con la de Lauryn Hill: rasposa, negroide y como cansada. Me gustaría comprarle muchos más discos en el futuro, que dejara de estar en el quebradizo chasis y que no volviera a salir en la prensa amarilla con el maquillaje corrido por toda la cara, arañada y vendada, tras una trifulca con su marido.

Sin embargo, no creo que nadie deba decirle cómo tiene que llevar su vida ... y sé que ella tampoco lo cree.


Las caderas de Jessica

Ahora resulta que el atractivo físico se mide por la forma de contonearse de una. Unos científicos de la Universidad de Cambridge consideran, además, que se puede determinar con una fórmula matemática, basada en el perímetro de caderas y cintura y en la relación entre ambos. Para dichos científicos, Jessica Alba es el colmo del andar sinuoso y provocador. La proporción perfecta hecha carne.

Esto me recuerda a una teoría del Mendoza Chico, al que casi le sale espuma de la boca cuando habla de los tacones y su posible relación con la Edad de Piedra. Según él, aquella feliz época estaba llenita de mozas recolectoras que se ponían de puntillas para alcanzar las ramas altas del almendrero, incitando de paso, con la curva esplendorosa de la nalga firme, al homínido macho más salido de las cercanías.

Claro que una mujer así no tiene nada que ver con Jessica o con otro de los ejemplos de sensualidad que ponen los científicos, por encima de Marilyn Monroe: Eva Longoria.

Longoria me cae bien en su desesperado papel televisivo y también, por casarse con un galletón menor que le dobla en altura y parece llevarla de llavero, peeeeero .... a nivel físico, Longoria me parece básicamente una Bratz juguetona, diminuta y flacucha. Igual que la Loba Jolie, otra de las sensuales de la lista científica, me parece un canto andante al hueso, la falta de sutileza y la silicona, por ejemplo.

Ya sé que Monica Bellucci o Salma Hayek no despiertan tantas pasiones como las abanderadas de la anorexia, pero sigo considerándolas más deseables y sensuales que cualquiera de la lista de Cambridge. Claro que soy mujer y enseguida, me medirán caderas, cintura, lengua viperina y malas intenciones ... Y dirán que no sé de lo que hablo.

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Eva Longoria o Jessica Alba, en plástico.

Síndromes de Estocolmo: Maneras de Morir

Claes me ha explicado que cada año, en estas tiernas fechas consagradas a la degustación del Julskinka (jamón navideño) y el soso pero inevitable lutfisk (aparentemente un tipo de pescado que se sufre sepultado en una cama de bechamel, algo repulsivo a la vista, tristón, sin nombre conocido en otro idioma y que sólo parecen "apreciar" los suecos), mueren varias personas en Estocolmo por culpa del desprendimiento de bloques de hielo desde los tejados de la ciudad.

La nieve, que yo imaginaba sólo un bello espectáculo, con sus copos volátiles haciendo piruetas en una sincopada coreografía entre las ramas desnudas de los árboles y las luces difusas de las calles, puede convertirse en una amenaza mortal.

Al parecer, las estalactitas de hielo, aguzadas como una ironía, muestran una desagradable propensión a descender desde un alero con cañería y abrirle a una el cráneo por la mitad. Especialmente en las mañanas más "cálidas" del frío invierno sueco, pongamos que cuando el sol consigue entibiar el termómetro hasta los cuatro grados bajo cero.

Algunos afortunados se han salvado de la colisión por una pestaña. Otros han visto perecer el tejado del coche, el equipaje o a algún vecino despistado bajo una mini avalancha sin que se pudiera hacer nada por salvarlos. Siempre alguien tiene una anécdota que contar sobre el sombrero que le salvo la vida. Etcétera.

La conversación con Claes me deja algo inquieta.

Me veo a mí misma en la parada de la guagua, desprevenida, con mi nube de vaho prendida en la boca, las manos dentro de las mangas, el pelo escarchado tras la ducha, taconeando sobre un montoncito de nieve sucia mientras espero por la 55 o la 66 rumbo al norte.

Me veo a mí misma escuchando un extraño, sospechoso crujido; levantando la vista hacia las alturas, con la bufanda enredada al pescuezo y el ala del gorro de invierno cayéndome sobre los ojos. Me veo, finalmente, sufriendo el impacto de una masa de agua helada en pleno colodrillo.

En otras variaciones de la escena, observo cómo se refleja en mis retinas dilatadas una enorme flecha de hielo cayendo en picado sobre mí, igual que en cualquier película de profecías satánicas, justo antes de atravesarme como un cuchillo sami atraviesa un bloque de caviar Kalle artísticamente dispuesto en un sandwich navideño.

Tiene peligro esto de vivir en Estocolmo.

Cuando nieva y se derriten las calles, se hielan las carreteras y patinan las suelas sobre las resbaladizas, poco fiables superficies pateables de la ciudad. Cuando los coches se deslizan, aparentemente sin control hacia semáforos, peatones y edificios. Cuando la ventisca te ciega, moqueas y comprendes que tus orejas están a punto de desprendérsete del cráneo alegremente para perderse entre la grava, la arena y los grumos de nieve sucia.

Me pregunto por qué esta gente no se muda a otro país.

Especialmente ahora, cuando las calles de la ciudad se vuelven peligrosas como un Sarajevo de francotiradores naturales apostados en los tejados, las temperaturas descienden vertiginosamente y tormentas y huracanes se convocan como espíritus navideños dispuestos a dar una lección incomprensible al Mister Scrooge que es Estocolmo, tiritando, doblado sobre sí mismo.

Benditos sean San Charter y Santa Britannia, que facilitan mi tránsito desde esta realidad helada a la navidad subtropical de mi islita ... aunque para ello me hayan hecho desembolsar una cantidad de coronas que todavía escuece en mi pobre bolsillo. Benditos sean el Trópico de Cáncer y el de Capricornio, los alisios, la panza de burro y hasta el piche coagulado que le tizna a una los pies en la Cícer.

Por más romántico que se ponga Medem al borde del Círculo Polar, sólo el flygbussarna de colorines que me transportará a Arlanda en vísperas de Nochebuena enciende mis deseos. Y la pasión me arrebata cuando huyo de esta nieve, este cielo plomizo e inconstante, estas oscuridades prematuras para caer de nuevo en Gando, junto con miles de suecos desesperados por un poco de sol.

Diciembre 1999


28 de Agosto 2007

Noche de duelo

Jamás leí un libro un Francisco Umbral y no sé si me apetece a estas alturas. Lo cierto es que sus columnas tampoco estaban entre mis favoritas, que siempre preferí La Tronera de Antonio Gala o a Millás, Maruja Torres, Elvira Lindo o Eduardo Mendoza. Evidentemente, una no se alegra de que muera alguien (salvo criminal de guerra serbio), pero lo cierto es que me conmueve mucho más profundamente que la muerte de Umbral, a sus 72 años bien vividos, la muerte de un chiquillo que militaba en las filas del Sevilla, Antonio Puerta, que tan bien describe Txema en su blog.

Creo que estoy en sintonía con Fran J. Saavedra: se me parte el alma con los incendios de Grecia, ese país precioso y hospitalario del que estoy totalmente enamorada, y con el fallecimiento repentino de Antonio Puerta, cuyos últimos momentos sobre un campo de fútbol vi este sábado, al lado del Hombre.

Quizás porque van tres visitas a la bella Hellas de mis amores, porque planeo más y porque quiero envejecer en una ladera de Corfú o Santorini, desdentada, de riguroso negro y escupiendo complicados insultos griegos a los malditos turistas italianos. Y porque seguimos la agonía de Antonio Puerta a través de los partes que llegaban desde el hospital y hoy no podíamos creernos que muriera tan joven, tan fuerte, tan rubio y guapo, con tanto futuro en las botas y su primer hijo a las puertas.

En fin, que es una jornada triste, entre Umbral y Puerta, más incendios griegos y otras desgracias. Y que abro el último libro de Eduard Punset para que algo amable me reconcilie con el día.

Corfú, la isla de Gerald Durrell.

El retorno de la reina

Anoche me acosté con el guineo de un grillo entusiasta bajo la ventana y esta mañana, me despertó el guineo de un borracho majadero cantando bajo la misma ventana. Entre estrofa y estrofa, el borracho intercalaba un saludo a algún paseante, una reflexión filosófica o un comentario sobre la mañana, grisona y boba. Sigue en la esquina, alegando solo en un tono subido de decibelios, que compite con alguna moto y algún coche tuneado que pasea banda sonora de reaggaton, salsa matraquillenta o tecno desquiciante.

Anoche volvió a nuestras vidas Yeya y lo hizo morenita, más pelirroja que nunca, lánguida y sonriente por el efecto sedante de las vacaciones e invitando a una fideuá con marisco que ponía la carne de gallina. Sacó su mantel y sus copas relucientes para vino y terminamos con una infusión marroquí que según Ulises olía a adobo para cordero. Nos despedimos con unos dulces libaneses del Borecas y con una carga de profundidad al aparato digestivo en forma de chocolate belga.

Total, que llegué a casa con la piel del estómago requintadita, el paso vacilante, el estómago rebosadito de delicias y la sensación desagradable de que el dvd que Yeya me grabó, con veinte minutos de Pilates, me observaba de reojo, reprobadoramente, desde la mesa donde lo dejé.

Yeya me pasó el dvd porque dice que el Hombre se me está poniendo cada vez más cañón con los entrenamientos y que hay que hacer algo al respecto. Yo también me pongo nerviosa con las investigaciones de Tomponzi, con el interés del elegido de mi corazón por la acrobacia sexual y con mi creciente curvatura.

Hoy el dvd me observa, guineoso, desde la mesa otra vez y todavía tengo el estómago pesado. El remordimiento acosa, con el recuerdo de las calorías de anoche. Pienso en la dieta de Estefanía y en la de Guille, en el carnet de piscina aquabic que se me pudre en el refajo, en las tallas de H&M, en las carnes prietas del Hombre, en los muslos de Ljunberg y el torso sin grasa de Brad Pitt, ...

Maldito verano.

pd. Ruymán, Fran, Clara de Canaima, Mulder y Scully, Quentin Tarantino, Nigel Barley, Sami Nair, Mbuyi Kabunda, Bárbara Hernández, Natalie Cole, Jesús, Elsa, Víctor Ramírez, Canarias Bruta (3), Aitor Guezuraga, el Perro Alarma, Nekro Raptor, Vicky Vinuesa Cambra, El Solanero, Luisa del Rosario y Javier Moreno, Don Ricardo (Tabah Stronza), ...

Grrrrrr ....

Síndromes de Estocolmo: Presagios

Hasta que conocí un poco mejor a Elisabeth Malmgren, pensaba que sólo Bridget Jones podía encontrarse a mi nivel en lo que a paranoia se refiere. Pocas veces había encontrado a un ser adulto y aparentemente normal que pudiera entonar conmigo el conocido salmo Nadie me quiere, mi vida es un fracaso y me resignaba a perpetrar en soledad los grandes éxitos de mi repertorio personal -el famoso fado ¿qué hay de malo en mí? y el popular bolero los hombres ni me miran porque soy una foca- en mis apáticas noches frente a la televisión, amarrada a la caja de paradis. Por siempre jamás

Nunca he conocido a alguien que refleje mis peores temores como Bridget: pensaba que estábamos solas en el terrible mundo de las solteras y enteras de por vida, observadas acusadoramente por padres con la palabra "nieto" tatuada en la frente y rodeadas de alegres cohortes de felices parejas en pleno y baboso éxtasis matrimonial.

Tengo amigos que pueden escucharme con paciencia cuando me lamento por el futuro que se cierne en mi horizonte, con la dentadura postiza por toda compañía en mi pedacito de geriátrico mientras otros envejecen ejerciendo de niñeras gratuitas para sus dulces nietecitos adictos al nintendo desde la cuna.

Me temo que esos amigos no me toman en serio, porque creen que lo mío es el humor negro, que bromeo y me autoparodio. Pero no se trata de que el concepto "vida futura solitaria" me salga de labios para afuera, mientras guardo la secreta esperanza de sorprender a familia y otros deudos con un príncipe azul envuelto en crujiente celofán. Se trata de un convencimiento profundo, inquebrantable y ratificado reiteradamente por la triste experiencia de que moriré sola en casa devorada por un alsaciano. O quizás por un galápago, porque no me van los perros como animal de compañía.

Se trata de puro y crudo realismo disfrazado de burla y/o ironía.

Y cuando imagino mi vida futura sin cuatro churumbeles que me pongan a las puertas de la tumba, sin un hombre que me soporte durante algo más que un par de semanas, adicta a los viajes de Inserso, vegetando en el hogar paterno quizás y con todo mi amor (entiéndase en su vertiente romántica) intacto pudriéndoseme en los refajos, me dan ganas de autolobotizarme vía electrocución de las pocas neuronas que me quedan con una sesión intensiva de teléfono móvil.

Antes tomaba por confidente en mis horas de agonía a Silvia. Parecía que las dos estábamos condenadas al bridgetismo, que éramos igual de ineptas en lo que a relaciones sentimentales se refiere, pero cuando ella abandonó el glorioso celibato para caer en las redes de José Luis y me dejó como un pescado sin espinas, comprendí que debo ser un caso único.

Olivia era otro "espíritu libre", pero para ella también llegó el amancebamiento. Noemi, Maby, Noelia o Cristina se me antojan predestinadas a una indigestión de pasión romántica (o algo similar) hasta que la muerte les separe de sus respectivos. Hasta Bridget encontró la solución a su perpetua crisis sentimental al final de su diario.

Pero -afortunadamente- todavía me queda Elisabeth.

Reconforta saber que existen otras personas tan inseguras como yo, que pueden comprender mis manías y aceptar mis complejos como algo natural, que observan la vida desde la misma perspectiva negativa y cargan sobre sus hombros un universo de presagios negros cual ala de cuervo. Que -en resumen- están negadas para la cosa del romanticismo, las relaciones y otros desastres personales.

Así que siento un profundo agradecimiento por las charlas que mantenemos frente a un café y un semla, en las que expresamos nuestra certeza en ese futuro con mandíbula de acero que nos va a triturar solas, reumáticas y canosas. Y espero que no llegue algún cretino demasiado pronto y me la meta por el mal camino de una relación sentimental.

Porque está claro que el único caso patológico de la especie soy yo y Elisabeth solo atraviesa una mala racha antes de encontrar a su hombre ideal.

Marzo 2000

27 de Agosto 2007

Por un puñado de bragas

El Hombre me arrastró al interior del Women's Secret del Centro Comercial El Muelle este sábado, eligió dos bragas, las llevó al mostrador y se gastó en ellas el presupuesto del fin de semana. Satisfecho, me entregó la bolsa con las dos prendas antes de decirme, cariñoso: "Ahora nos separamos".

"La pareja se divorcia siempre después de que el hombre le regale bragas a la mujer", me explicó él, de seguido, ante mi cara estupefacta.

"¿Por qué?", quise saber yo.

"Es La Leyenda", replicó él, enigmático.

"Tu leyenda la creó algún tipo que no quería gastarse los euros en su señora", remajé, entrecerrando los ojos, venenosa.

Con las dos bragas de la discordia en el bolso nos fuimos al bochinchillo cubano de La Puntilla, a escuchar la batalla dialéctica del día, centrada en el número de provincias de la isla y en el origen de todos los que se escondían del radiante sol de Las Canteras bajo la tela cruda de las sombrillas. Básicamente, se trataba de determinar quién era más cubano que nadie, quién llevaba más tiempo sin pisar el Caribe y quién dejó más cosas atrás con el exilio.

En esas escaramuzas sin sangre estábamos cuando llegaron Silvano y Virginie, amigos del Hombre. Con ellos estuvimos hablando sobre los dibujos del mantel, sobre la Familia y otras desgracias y sobre el solajero embriagador del día. Hasta que llegó el momento en que Virginie cargó con sus bártulos de playa y empujó a un Silvano de ojos desmedidos hacia el paseo ... no sin que antes, el tal Silvano (tres años de edad, pelo rizado y verbo fácil en la falda del Hombre) chingara, juguetón, a mi costilla favorita con su pistola de agua.

A punto estuve de abrir la boca entonces, pintados los labios con café helado, y decirle al Hombre que nos íbamos a separar en cuestión de minutos. Si él me preguntaba por qué y dada su alergia irremediable a la arena de Las Canteras, tenía preparada mi respuesta. "Porque si te enchumba un niño en terraza cerca de la playa y no pagas una pena de varios fines de semana peregrinando por la susodicha en tanga y bañándote con tu novia en el mar, la ruptura es inevitable ... según La Leyenda".

Sin embargo, temo que prefiera la ruptura a calzarse el bañador que le regalé con tanto amor (al mismo tiempo que a Diego) y que acabará destrozado entre las fauces de una polilla santaluceña hambrienta, si nadie lo remedia, en este agosto pálido anémico que ya agoniza. Así que nos contuve a mí y a La Leyenda.

No sin mis bragas.

25 de Agosto 2007

Auuuuuuuuu

Tomando por las escamas y el pico de pato el ejemplo del Ornitorrinco Enmascarado, celebro hoy las 300 entradas en este blog, recordando -como Peje Verde y el bloguero antípoda- una de mis películas favoritas de los últimos tiempos.

Para celebrar mi entrada 300 y sin encomendarme a Dios ni Diablo, decido crear mi propia falange espartana, con 299 seres a los que me gustaría tener al lado en caso de que un Jerjes cualquiera se me atravesara en el camino. Las cifras del blog, se las pregunto a Nenito y las cuelgo ipso facto, calentitas desde el correo electrónico:

Desde el 11 de enero de 2007:

228 días
301 entradas en 18 categorías, de las que 46 contienen la palabra 'Yeya'

639 comentarios

108.050 páginas vistas
18.475 visitas (aproximadamente)
Puesto 361,701 en Technorati

Finalmente, clamo que mis 299 espartanos, a los que agradezco lo que aportan al planeta en general y a mi vida en concreto, son: Diego, Angus Young, Alberto, Esther y Mónica, Sinaja Bui Simunovic, Dolores Campos-Herrero, Carlos, Gerald Durrell, Yeya, Nenito, Pachi, Velas Negras, Noelia, el Avatareño, Neketan, Mario Alonso, Hermano, Maby, Padre, Lara, Madre, Edu, el Gran Wyoming, Viggo Mortensen, Alexis Ravelo, Txema, Elisabet, Ingela, Victor Noir, José Lobillo, Luis, Judith, Vito, Lulu y Lola, Eduvigis, Reena, Víctor, los Mendoza, Juliflor, Berbel, Marisa, Farl, Rubén, Arty, Pepe el Submarinista, Garbajosa, la Josh Dion Band (son cinco), el Maligno Darriba, Antonio Becerra, Michel, ... ¿cuántos me quedan? (y me detengo para tomar resuello).

pd. Las entradas más vistas fueron: ésta, ésta, ésta y ésta.

Un Amarra Hombre para dominarlos a todos ...

La felicidad está en la sala de espera de la Felicidad

O eso opina Eduard Punset en su blog. Viene a decir, básicamente, que la felicidad se saborea en el camino a un objetivo que se supone que nos da la Felicidad, como hacerte acreedor de un Nobel.

Yo creo que la felicidad te toma por sorpresa, que llega cuando no tienes expectativas y te relajas. Estás pensando en tus cosas y pasas un momento por casa de Hermano y Noe. Ahí está Diego, que se alegra de verte y te muestra que sabe decir adiós ya, aunque no en el momento apropiado. O le das una esponja, se pone en pie -titubeante- en su bañera colmada de agua espumosa e intenta bañarte a ti.

Te ríes, sientes algo cálido y amable dentro, tienes un breve momento de lucidez en el que piensas que se trata de un instante irrepetible en su perfección y el tiempo vuela hacia otro lado.

Todo esto para decir que la felicidad está en las pequeñas cosas, no en grandes ambiciones como la dirección de un periódico, por ejemplo. Al menos, para mí.

No está -para mí, de nuevo- en escribir un disco redondo como el Back to black de Amy Winehouse y acabar botada, en plena sobredosis y con poco más de veinte años, en la camilla de un hospital.

Más bien ... en consultar la cartelera e imaginar la cara del Hombre en Ratatouille, hasta que Ale, el segurita, me informa de que esta noche juegan el Getafe y el Sevilla en abierto y comprendo que mi gozo acaba de caer en un pozo, con todas las ratas del mundo, la mitad de los chef de Francia y un confetti de esperanzas muertas.

'Ratatouille', película maldita.

24 de Agosto 2007

Síndromes de Estocolmo: Ser escandinavo y no morir en el intento

Octubre de 1999. Mi vecino de asiento en el vuelo de Spanair que cubría el trayecto Madrid-Estocolmo dejó caer el periódico tras el que se parapetaba y observó la cubierta del libro que yo entreabría en mi regazo.Se trataba de El vikingo afeitado, una recopilación de cuentos cortos de autores escandinavos de sexo masculino, en la que se analiza la actitud del hombre nórdico sobre las relaciones de pareja en la era post-feminista y nuevo-milenio.

- Suecia es el peor país del mundo para ser hombre -opinó el desconocido, de origen sueco, en tono confidencial.

Le sonreí, alentadora.

- No es como España -continuó, animado por mi actitud expectante- En Suecia, un hombre debe ser un buen marido, un buen padre, un buen amo de casa, un buen amante, un buen profesional,... La mujer sueca espera todo eso de su pareja y si él no esta a la altura de las circunstancias, lo abandona.

Mi interlocutor meneó la cabeza tristemente.

- No echo nada de menos en Suecia. Vivo en Madrid, estoy casado con una española y no echo nada de menos en Suecia - afirmó, satisfecho.

Después de ponerme los pelos de punta explicándome lo fácil que es la infidelidad en Suecia y dándome estadísticas escandalosas sobre rupturas matrimoniales (justo en el momento en el que yo pensaba en el efecto que tres semanas de separación habrían tenido sobre el corazón de Lars-Erik), se retiró tras el muro de papel de su periódico de nuevo, dejándome en un estado mental lastimoso.

Había olvidado nuestra conversación hasta que leí en El País un reportaje especial sobre Finlandia, la vecina del este, en el que se explica la situación del hombre en una sociedad que prioriza a la mujer.

En el reportaje se afirmaba que el hombre finlandés no se acostumbra a que la mujer sea más visible que el varón y a que tome la iniciativa a todos los niveles, desde el político al sexual.

Aun más: al parecer, la psiquiatría finlandesa encuentra un filón en el macho local. Sobre todo, en el nuevo paria social o varón que ha dejado atrás los cuarenta, está divorciado y desempleado. Según las estadísticas, el 80 % de los suicidios afectan a esta categoría social y el consumo de alcohol entre ellos se dispara hasta los 40 litros de vodka o equivalente al año, mientras el promedio general del país se queda en 6.

El reportaje explicaba que a Ilkka Taipale, máxima autoridad psiquiátrica del país, la preocupación por el equilibrio mental de los hombres finlandeses le ha llevado a fundar WHY (en inglés, por qué; en finlandés, siglas de Hombres Solitarios), una organización "que se dedica a buscar alojamiento a las víctimas de la desorientación masculina".

Entonces recordé una entrevista emitida por TV4 durante el verano, en "La noche con Luuk". Renny Harlin, director de Deep blue sea y finlandés, bromeaba sobre el concepto que los suecos tienen de los finlandeses: bebedores empedernidos a un cuchillo pegados y siempre enclaustrados en la sauna.

Cuando Kristian Luuk -uno de los "choumans" más populares de Suecia- interrogó a Harlin sobre el concepto que los finlandeses tenían sobre el varón sueco, la respuesta fue rotunda: que todos son homosexuales.

La verdad es que, para los ojos latinos, el hombre sueco es muy femenino. O, eufemísticamente hablando, demasiado suave.

Los hombres suecos son el producto de una sociedad gobernada por mujeres, donde las escuelas son territorio femenino y la educación en las casas es, en muchos casos, responsabilidad exclusiva de madres solteras o madres divorciadas.

Por tanto y especialmente entre los jóvenes, los hombres suecos adoptan actitudes femeninas y, en algunos casos, fomentan una especie de androginia muy peculiar: parecen mujeres, actúan como mujeres, se expresan como mujeres. Son sensibles, tímidos, coquetos,... en ocasiones le ponen los pelos de punta a una.

No es que una suspire por el macho ibérico, recién sacado del planeta de los simios y con la cayada dispuesta en la mano para devolver al buen camino a la cordera descarriada. Ni que los celos "típicamente" latinos o la verborrea a la italiana (repetición constante del "bela" hasta que se tiene anestesiada a la víctima en cuestión y puede saltarse a su yugular indefensa) me motiven demasiado.

Pero el extremo de tener que ver llorar a un mozo de metro noventa repetidamente en tu presencia por remordimientos porque ya no te ama o de sorprender a tu cita en cuestión observando su reflejo de reojo en todos los escaparates y ascensores y atusándose el tupé cual barbie descerebrada le ahoga a una la líbido en los pechos.

Lo de la ternura y la fragilidad me parece muy bien, pero a veces creo que a las mujeres suecas se les ha ido la mano en el laboratorio y el pequeño Frankestein o "homo suecus" resulta un tanto desconcertante.

Algunas mujeres suecas también consideran que al hombre del país le falta un poco de garra: en cuanto tropiezan con algo mínimamente más locuaz, viril y/o decidido, caen en un estado de enajenación mental transitoria y acaban enredadas con un interfecto del que yo (o cualquier mujer que no fuera sueca) huiría despavorida. Luego vienen las peleas, los divorcios y demás.

Los suecos, por su parte, se sumen en la confusión cuando observan que las dulces manos que les educaron les rechazan ahora (precisamente por los valores que les inculcaron) y se vuelven amorosas hacia hombres más difíciles, levantiscos y poco fiables. Y aceptan con resignación que las mujeres suecas los consideren aburridos y carentes de cualquier tipo de romanticismo, antes de saltar a los brazos del primer turco que pasa por los alrededores.

La vida no es fácil para el sueco medio. Hasta diría que, si no me parecieran tan desesperantes a veces, los suecos típicos me dan pena.

La verdad es que, considerando todos los testimonios y viendo como algunas amantes suecas maltratan a su dócil pareja en plena calle, empiezo a creer que, definitivamente, es duro ser hombre en Escandinavia.

Enero 2000



Hombre escandinavo.

22 de Agosto 2007

La cruz de ser mujer

Ahora resulta que, de todos los mundos posibles, el mío es el peor. Que hay otros mundos que dan pena, pero que parece que -definitivamente- lo de ser mujer no es el privilegio que yo sospechaba, sino una desgracia. "Salvo para las estrellas del porno, claro", me digo, agotada tras un día de muchas horas de vigilia, sobredosis de calorías y demasiada interacción social para poder olvidar la posición y hasta el tamaño de todas y cada una de mis cervicales.

Hoy me levanté sintiendo que mi vida tiene visos de acabar en un pozo de "inutilidad, agobio, desconfianza e infelicidad". Sensación que pude acallar con ingesta masiva de churros de Siete Palmas, frente al Hiperdino, hasta que llegué a la redacción. Un par de dulces y un ratito de tertulia después de las once, me enteré de que hasta los niños del Gran Hermano saben que somos gente de segunda clase, quizás animales sin alma: según Txema, forman sus gobiernos y toman decisiones que afectan al colectivo GH sin que las niñas puedan decir ni mú.

En otro mundo también imperfecto, denominado Suecia, la cosa es distinta. Allí, un hombre no tacha de "cosas de mujeres" a una insubordinación de una fémina ante otra de rango superior ni descarta el incidente con un encogimiento paternalista de hombros. Allí una mujer no tiene que pelear por cada euro del sueldo, mientras a un hombre se le concede lo que pide sin discusiones. Allí también hay hombres mediocres en puestos de responsabilidad que les quedan grandes y mujeres que acceden a un puesto de trabajo por ser la mujer de alguien ... pero se considera a una "dama" igual de preparada y capaz que un "caballero" de entrada.

Total, que entre que es el país donde menos se fuma del planeta y que sé que nadie me vería como dos pechos y una vagina antes de tomar cualquier decisión laboral que me afectara, empiezo a recordar sólo cosas buenas de ese país que abandoné hace ya siete años. Y a mirar con deseo las ofertas de SAS que podría aprovechar para plantarme en un Estocolmo que ahora debe estar empezando a enfriarse, oscurecer y amarillarse.

21 de Agosto 2007

Viajar es un placer sensual, menos en Senegal

Acaba de ponerse en marcha el aire acondicionado en nuestra nueva ubicación, exiliados en las entrañas de la redacción del Canarias7, junto con internet y poco más. Suena como una cría de Alien chillando sobre nuestras cabezas, a punto de ser carbonizada y propulsada violentamente desde el motor del Nostradamus al espacio exterior.

La nueva redacción es blanca y aséptica como el interior de una nave espacial. Entra tanta luz por los ventanales que hay que taparlos con traperas de papel de periódico. Dan tentaciones de meterse en un mono inmaculado y situarse, con aire místico, junto al cuadro de luz para apretar botones e intercambiar frases incomprensibles con algún compañero que ejerza de vulcaniano, por ejemplo. Y la sensación futurista sólo desaparece cuando pega a vibrar una taladradora sobre nuestras cabezas y se escucha un rumor de cascotes lejanos.

Por una esquina de la ventana que está a mi izquierda, tras el perfil oriental de Mario Alonso, se ve un trocito de la Avenida Marítima y del mar, polvorientos ambos y asoleados. El fragmento de paisaje en el ventanal tapado me recuerda, no sé por qué, a la escena en que se le ven las partes a Bart Simpson, uno de los momentos más deliciosos de la película que disfruté ayer con Nenito en Siete Palmas.

Hablando de viajes a otros mundos y de películas, hoy regresó de Senegal el ínclito Ulises Santos, aka Dos Velas Negras. Intacto, a pesar de los pies llagados. Requemado por el sol. Chupadito. Todavía con el susto en el cuerpo.

Resulta que ese muchacho temerario se metió en una playa senegalesa solo, a la vista de unos pocos bañistas que no sabían nadar. Confiado, se fue a lo hondo, donde lo atrapó una corriente revoltosa que no lo quería soltar. Trasluchó con ella en el ocaso y hasta que se ocultó del todo el sol. En ese momento, afortunadamente, pudo salir del mar a oscuras, ya de noche, y puso pie de nuevo en una costa desierta que no podía ver sin sus gafas. Finalmente, acabó internándose en bañador en la jungla, buscó en la oscuridad un colchón mullido de hojarasca bajo un árbol y sirvió de banquete a todos los bichos de varios kilómetros a la redonda, mientras intentaba dormir hasta la mañana siguiente.

Contaba en el café matutino que mientras pasaba todo esto se montaba un dispositivo de búsqueda por la zona en su nombre y que llegaban hasta los bochinches capitalinos rumores de su desaparición a lo Harold Holt. También que la versión africana de su odisea incluía un delfín que lo rescataba del mar proceloso y lo depositaba, sano y salvo, en tierra.

Total, que al lado del viaje de Ulises, al más puro estilo Papillon o Náufrago, las fantasías de viaje al espacio sideral en ese Halcón Milenario en que ahora se transforman los sótanos del Canarias7 se tornan nimias. Que ahora no veo una corriente marina sin que me corran cubitos de hielo por las venas. Que viajar es un placer sensual, menos si te llamas Ulises y la brisa trae olor a salitre.



Bart, margullando en la portada del 'Nevermind' de Nirvana.

La (inexistente) seducción de la palabra

Me entero, gracias a Guía de Concursos Literarios, que Javier Rioyo se queda sin programa de literatura en TVE. Así que la única ocasión existente en el mundo catódico patrio de oír hablar de libros, escuchar a escritores y vivir el amor por la letra, aunque fuera escorada en una hora intempestiva de la madrugada y vicariamente, desaparece de la parrilla televisiva.

Lo cierto es que disfruté pocas veces de Estravagario. No sigo programa alguno y ni El Intermedio del Gran Wyoming me tienta a sentarme frente a la televisión cada tarde. Para mí la tele hace funciones de radio: de compañía que emite ruidos de fondo mientras tecleo en el portátil y de compañía que enmudece cuando me decido a abrir un libro.

Prendo el televisor y voy saltando de AXN a Hollywood y de Fox a Calle 13, buscando las series que me gustan o alguna película que me interese lo suficiente para abandonar teclado y lectura.

Sin embargo, me entristece que Javier Rioyo se quede sin un programa que apenas vislumbré de refilón un par de veces. Sobre todo, porque no hay otro, pero también porque siempre me engachó a su tertulia encuadrada por tongas de libros.

En la Canaria no sé si continuarán Víctor Álamo de la Rosa y su programa cultural, Desvelados, también noctámbulo y casi desconocido. Pero me temo lo peor.

Después de todo, son muchos años de denominarla caja tonta y parece que en un recipiente así sólo hay espacio para contenidos tontos. Que la cultura se arrumba en una esquinita y acaba aplastada por hormigas blancas, tomates venenosos y culebrones que ya aspiran a carne de Playboy.

20 de Agosto 2007

Siempre nos quedará Tejeda

Ya no hay niños en la cancha García San Román, como cada mañana durante julio y la mitad de agosto. Sin embargo, el silencio del recinto deportivo saca a la luz el sustrato de ruidos matinales que la bulla de la chiquillería ocultaba. Esta mañana descubrí, consternada, que tenemos obra cerca. Además, tras la pausa tejedense de este fin de semana, hoy recordé que los días de verano amanecen grisones y majaderos en mi barrio capitalino.

Todavía estoy de vacaciones mentales. Voy pensando en mil cosas, con la cabecita volada mientras conduzco por la autovía y lanzo esperridos con Bersuit, a medio baifo presente.

Por ejemplo, pienso en que tengo que agradecer a algún retraso del quirófano del Hospital Doctor Negrín y a las charlas del Hombre con sus paisanos el haber leído mucho y bien en estos días absurdos que acabo de gastar de mis vacaciones. Terminé Crónicas del Salitre y Reincidencias y ahora arranco con La muerte de Venus (Care Santos), aunque realmente estoy deseando iniciarme en las maravillas (cantadas por Victoriano Suárez) de El niño con el pijama a rayas.

También voy pensando en el cielo luminoso y pacífico de agosto sobre los barrios de Tejeda, en las quemaduras acusadoras de los alrededores de La Plata y en las formas bulbosas, acribilladas a cuevas y coloradas de las montañas que se levantan en el paso desde La Plata a Ayacata. En la filigrana de verde y blanco que trepa por el barranco desde la extranjería de Maspalomas y hacia el palmeral de Arteara y la mágica Fataga. En tuneras y pitas derretidas por el sol y por el fuego que provoca la mano humana, en los manchones de negro en las laderas, en el dulce descenso desde El Chorrillo hasta Vecindario, pasando por Santa Lucía y Rosiana. En ese Ratatouille que cambié por la humillación al Madrid en la Recopa de ayer.

De las fiestas del Chorrillo de Tejeda disfruté poco, salvo el sancocho demoledor del mediodía del sábado. Y la previa, con castillo hinchable en el que brincar, desmadejada, sujetando a Diego sobre la falda.

Por la noche, parientes, amigos, curiosos, conocidos, vecinos y demás fauna se amazacotaron en la nueva plaza, sobre el local social. Antes, bailaban en pareja apuntalándose el uno al otro como las patas de un compás, cuesta arriba y abajo en La Orilleta, y cargados de paella y ron.

Ahora, Manolo y sus teclados (o el músico de turno) se asocan bajo una lona sacudida por la ventanía, entre liñas a las que se traban banderitas y lucecitas. La paella se sustituye por un bochinche sólo alcohol. Antes, ese bochinche servía de murito entre el viento más o menos raspón que subía por la carretera y los bailarines, pero ahora se mudó al interior del local, más curiosito y protegido.

En la segunda planta, el cura de Tejeda, pequeño y miope como un topillo, intentó perpetrar una misa para las cuatro beatas de turno. Sobre su cabeza se probaba el sonido, la cantina se encrespaba bajo sus pies y, en La Solana, atronaba otra verbena.

Diego tardó en dormirse.

Ésa fue la excusa perfecta para saltarnos la verbena chorrillera, estar de charla íntima con Noe y Edu y acabar la madrugada prendida a las páginas de un libro, tras la preceptiva charla telefónica con el Hombre.

El domingo estuvo marcado por el baño en palangana de Diego. Mientras el chiquillo se alongaba sobre el borde para coger a su pescado de plástico, Rosadito, mi padre le cortaba el pelo a tijeretazos dudosos en lo momentos en que apenas paraba su cuerpito amasado y blanco. Y por el fútbol, con el Hombre encamado y sancochándose a mi lado en los calores santaluceños. Y por el soplo de una brisa cálida que bajaba conmigo desde la cumbre al sureste (Taidía, Ciudad de Lima, ...), de camino hacia la recién inaugurada (tras vacaciones) Neketan.

Este lunes desangelado está marcado por la magua del cielo claro sobre el Bentayga y por el soniquete de los limoneros arañando las paredes de la casa en la hora quieta de la siesta.

Hoy y, por una vez, el mar me sobra.


El Chorrillo de Tejeda.

16 de Agosto 2007

Vacaciones infernales

Salón de la casa de mis padres, casi las diez. Acabo de eliminar vía fli toda vida animal que no sea la mía de los alrededores del sofá, logrando en el proceso que descanse en paz el mosquito que anoche perforó mis venas en seis sitios diferentes, cara incluída. Tecleo que mis dos días de vacaciones en agosto dan pena. Y la guinda la pone Con air en Canal Hollywood, con un Nicholas Cage chulesco y un John Malkovich sicopático al frente del reparto.

Pachi me hizo ver Con Air una vez que viajamos juntas a Madrid, a trabajar en Fitur. Para ella era una obra de arte en su total y absoluto horror. Pura maestría al estilo Ed Wood.

Sé que ver a un Nicholas Cage retocado quirúrgicamente, con la melena flotando al viento a cámara lenta, en vaqueros prietos y haciendo de as del aire más bien forzado no tiene precio. Pero a mí me deprime. Sobre todo, después de disfrutar de Hechizo de luna y desear cruzarme con un panadero manco al que le faltaran la mitad de los dientes, que me soltara cuatro burradas, al que abofetear y que, en respuesta a la agresión, me llevara a la cama a rastras y me lambusiara hasta el hueso de la risa.

Y me deprime especialmente cuando me tomo un par de días de vacaciones en este mes de agosto con intención de quemarme en La Puntilla, terminar mis cursos de submarinismo y windsurf, escribir, leer, besar hasta los tacos de las botas de fútbol del Hombre, aprender un poquito más del lenguaje de Diego, relajarme, estar de tertulia literaria, ... y no se cumple ni una de mis previsiones.

Llevo precisamente ese par de días de vacaciones sirviendo de taxista a mi padre aka GPS, comprando en el Carrefour con él y pateando todos los pasillos del Hospital Doctor Negrín, donde han ingresado y operado a mi madre precisamente hoy.

Estoy segura de que estoy tan maldita como mis vacaciones y de que jamás volveré a pedir días libres en lo que me queda de año. Tan segura como que Nicholas me mira desde la pantalla, pistosito perdido, en este momento y desde una escena de la también maldita Con Air.



Nicholas, cuando era más joven y más interesante.


La cena de Woody Allen

Una de las noticias de esta semana para el concurso de la Escuela de Escritores y Hoy por hoy es una crónica del rodaje de Woody Allen en Asturias. Hablan de la rubísima Scarlett, de que el genial director se autodenomina como vago, del Hotel de la Reconquista y de las cenas que le gustan a Woody, con olor a mar y otros perfumes afrodisíacos. Y aquí está el microrrelato que me inspiró esa crónica.

Todas sus vecinas de la colonia sabían que era la más vaga. Apenas separaba un poco, indolente, las hojas de su ventana al mundo cuando ya estaba bien entrado el día. Se estiraba un poquito, se estremecía con el frescor marino y se retiraba a las profundidades de su refugio a dormir otra vez, hasta la mañana siguiente. Ese día, durmió más que de costumbre. Al despertar, tuvo la sensación imprecisa de que algo no iba bien. Cuando se asomó, lúbrica como la lengua de Scarlett Johansson, fuera de su concha, palpó un plato de porcelana limpio. Un tipo pelirrojo y con gafas la escogía como cena.



Scarlett Johansson, musa de Woody Allen.

Lo siento, mi amor

Ayer leía en mi coche Crónicas del salitre, de Emilio González-Déniz. Esperaba por el Hombre, enredado en una conversación casi interminable con sus paisanos, y mientras, me informaba sobre ese Valbanera del que me habla Pachi con frecuencia, sobre los submarinos nazis en Fuerteventura, sobre la instauración de la República y la huída precipitada de Alfonso XIII, sobre la Pampanini y sobre el comienzo de las aparcerías del tomate. Entre otras cosas.

De momento, el capítulo que más me gusta es el del piano de la Pampanini, tan mitómano él e impregando de feromona. Sin embargo, también descubrí una pequeña delicia que creo que le encantaría leer a mi héroe y muso favorito, Viggo Mortensen: el capítulo titulado La jornada más gloriosa.

González-Déniz habla del club de los amores de mi Pampanini particular, el San Lorenzo de Almagro. Al parecer, los porteños estuvieron de gira triunfal por Europa hasta el momento en que recalaron en esta isla diminuta y un combinado de jugadores canarios, embrión de lo que sería después la Unión Deportiva, les torpedeó con cuatro goles como cuatro soles sólo en la primera mitad del partido.

Cuenta González-Déniz que los argentinos se atrincheraron en sus vestuarios y que exigieron que no les metieran más goles para continuar el partido.

Mitómana yo también, declaro que Viggo Mortensen no desaprovecha ocasión para lucir calzas o corbata o camiseta con los colores del San Lorenzo, casualmente blaugrana, como el Barça. Y que tampoco deja pasar oportunidades si se trata de sentarse en las gradas del Nuevo Gasómetro, a jalear a los suyos, campeones de liga este año en Argentina, por cierto.

Y quería aprovechar para decirle a mi rey que, si de una vez paran los incendios que están reduciendo esta islita aplatanada aunque épica a carbonera, aquí podría conocer a alguno de los jugadores que redujeron a su San Lorenzo a un Aquiles destalonado. Y a otros seres humanos fascinantes, tal que mi hechicera y singular persona ... (estoy (felizmente) casada, estoy (felizmente) casada, estoy (felizmente) casada).




Imagen de la web del San Lorenzo.

15 de Agosto 2007

Adiós a la cartuchera y hola al implante

El otro día sufrí un anuncio de Corporación Dermoestética en el que una muchacha esbelta, con cintura de avispa anoréxica y casi descaderada sonreía a la cámara feliz, intentando parecer normal mientras explicaba que su novio le sugirió una cirugía plástica para que ella se sintiera satisfecha consigo misma. A continuación, el supuesto novio se presentó ante mí, todo dientes blanqueados y músculos tonificados en el gimnasio, para explicar que ella (la novia) es la alegría de la huerta desde que le metieron bisturí.

Ya no aparece en la pantalla de mi televisión esa parejita idílica, más unida por el quirófano de Corporación Dermoestética que por una hipoteca y cuatro hijos en común. Ahora aparece otra igual de apolínea y estupenda, en la que ella también se aumentó la talla de sujetador para alcanzar el equilibrio emocional y él, imaginando el momento de sobar silicona a manos llenas, sonríe, aprobador, bajo su paraguas.

A mí estas cosas me dan vergüenza ajena.

Como los anuncios de yogures light en los que Valeria Mazza o Cindy Crawford fruncen sus ceños depilados (poco, no vayan a arrugarse sus caritas perfectas antes de tiempo), al descubrir que no les entra su minifalda de talla pongamos que 36, por ejemplo. O exponerse a una liposucción siendo la sexagenaria primera dama de Nigeria, uno de los países más pobres y conflictivos del planeta. O regalar a un hijo adolescente un retoque estético por buenas notas.

Me parece que es reírse de quienes necesitan realmente un quirófano, de los seres humanos que suspiran por un corte en el estómago para superar una obesidad mórbida que no les deja respirar o de esas mujeres que esperan una reducción de pecho que les levante una carga casi insoportable de las vértebras.

La obsesión de nuesta sociedad por una determinada apariencia física, tirando a la de afectado por la hambruna en un país subsahariano, y la admiración por el engaño, ya sea visual o dialéctico, me dejan hablando sola, caliente, perretosa. Farfullando que no vendría mal un nuevo cargamento de valores desembarcando en todas las cadenas de televisión y que una de las primeras medidas higienizantes de nuestra vida catódica debería ser la prohibición de los anuncios de Corporación Dermoestética, con su normalización del novio que te pide que te sajes las bañas y su frivolización del siempre temible quirófano.



Una mujer con derecho a ser feliz.



Otra mujer orgullosa de su cuerpo.

14 de Agosto 2007

Insumisas

Critican en estos días a Cécilia Sarkozy por llevarle la contraria a su hombre. Por no ir a votarle y poner cara de paisaje cuando le ascienden a primera dama gala, por tirar a independiente y, además, por darle plantón a los Bush pretextando unas anginas fulminantes y efímeras.

De todo su curriculum, lo que más me gusta de Madame Sarkozy es la falta de pelos en la lengua, además de que la apoden La Insumisa y, sobre todo, que dejara como un pescado sin espinas a la pánfila de Laura Bush, muñequita almidonada que debe tener tanta conversación como un jarrón de la dinastía Ming y muchísimo menos interés.

Que Cécilia reconozca abiertamente que no le va el rol de primera dama y que lo rechace radicalmente, prefiriendo el anonimato, me parece valiente. Tanto como no ejercer de pareja perfecta de cara a la galería, por un puñado de votos. Su privacidad es suya, sí, pero hipocresías, las justas, considero.

Creo que todas las primeras damas deberían ser insumisas. Negarse a ejercer el papel de comparsa de un hombre o florero presidencial, parte del decorado de una casa blanca o rosada. Para eso, ya está la realeza, considero de nuevo.

Nunca he comprendido por qué la mujer del presidente de un país tiene que realizar actos oficiales, normalmente con otras mujeres de otros presidentes, normalmente insulsos y normalmente caritativos, entendiéndose estos bajo la peor acepción de la palabra.

Por otra parte, jamás creo haber vislumbrado al marido de Angela Merkel o al de Tarja Halonen reuniéndose con Laura Bush para departir, a la vera de unos emparedados de pepino y un té, sobre obras benéficas políticamente correctas o los problemas de renovar las cortinas del Despacho Oval. Supongo que tanto el señor Merkel como el señor Halonen tienen sus respectivas y dignas carreras y que, a pesar de apoyar a sus mujeres, no ejercen de complemento del kit presidencial y sólo tratan de permanecer en un amable segundo plano. Supongo que hasta podrían votar a otros partidos o disentir de ellas cordialmente en materia de religión, educación o parrilla televisiva.

Opino que todas las mujeres de presidente deberían ser insumisas, como Cécilia. A menos que tengan valor político, como en el caso de la brillante y postergada por cuestión de género Hillary Clinton, y les interese la carrera de diputada, por ejemplo. En caso contrario, deberían dejar la vida pública a los floreros reales y a los profesionales del escaño y hacer algo más productivo en la vida.

Puedo estar equivocada, pero yo lo veo así.


El león viejo tiene experiencia

"El león viejo tiene experiencia", me dijo el Hombre, enigmático, por teléfono, hace un par de días. Comenzaba a entrenar en un equipo nuevo de fútbol, integrado básicamente por chiquillos fogosos, fácilmente distraíbles y casi incapaces de hablar con propiedad y coherencia más de tres palabras seguidas.

Hace un par de días ya lo recogí del entrenamiento con un bulto de hielo chorreante cerca de la ingle derecha, donde le resucitó una vieja lesión deportiva. Ayer, sombrío, me espetó, nada más subir al coche en su equipamiento color cereza: "Los niños no me pasan la pelota".

Ya en los primeros días de vuelta al césped, mi león humano personalizado me decía que los "niños" no tenían las ideas claras ni ambiciones y que se quejaban a la primera entrada que les hacía su cuerpo compacto, que parece labrado en una madera antigua y preciosa. Se veía fuera de lugar, con una diferencia de 15 años o más entre él y el resto del equipo. Protestaba que su vieja herida de guerra le empezaba a molestar.

Lleva apenas dos semanas entrenando y ya le veo desanimado, porque el viejo león también tiene muchas cicatrices más o menos ocultas, derivadas de múltiples batallas, y no está para jugar pachangas de escolares, en las que el niño que tiene el balón se lo pasa al amigo y no al delatero profesional extranjero y desmarcado.

Ayer entró en el coche, como el niño que vuelve del recreo sin bocadillo y molesto, porque los otros niños no le dejan participar en sus juegos. Ayer, por primera vez, el Hombre puso cara de viejo león, aburrido de los leones jóvenes que molestan con sus zarpazos tontos, las trampas repentinas a su cola y su gruñir ridículo sin pausa, que no llega a rugido.



Un viejo león africano.

13 de Agosto 2007

Poder gatuno

Un día escribí en este blog que el Hombre hablaba como Pepe Le Pew, pero se me olvidó mencionar que mi padre también tira a personaje de animación y borda el mismito acento que Antonio Banderas ejerciendo de Gato con Botas en Shrek. No pone los ojos tiernos, pero encadena flamenquismos con nombres hábilmente deformados, tal que Marlen Merloi (por Leroy Merlín), con gracia y sin complejos.

Desde que nació Diego y con motivo de que su abuelo, también Diego, le llamaba pishurilla de cariño, mi padre ha rebautizado tranquilamente a mi único sobrino con uno de los nombretes que recibe del sexo masculino. Añadiendo, además, con sus ojos verdes ex-cataratosos brillando pícaros, que si fuera niña le gritaría un sentido shoshito en cuanto rebullera.

Precisamente mi padre anda ahora con la sonrisa de tímpano a tímpano bajo el bigote, después de disfrutar las primeras fiestas de la Milagrosa con nieto. En honor a la ocasión, abandonó su puesto tradicional de avituallamiento de kalimotxo y ron en la furgoneta de cola en la rama, para ir bailando con el niño por el kilómetro de cuesta asfaltada curvilínea entre El Chorrillo y La Solana. Dieguito mascó su rama (en realidad un cacho de caña), posó para la posteridad y, en general, se dejó agarrar por todo cristo con un meneo de piernecillas bailonas y su risa fácil abriéndole la boca desdentada, mientras la banda atacaba los clásicos del verano, empezando por Mi caballo camina p'alante.

Dice mi padre que, al llegar la banda a la plaza del Chorrillo, Diego se empecinó en apagar las ristras de farolillos y hasta las banderas a soplidos, sin dejar de bailar. Además, la mitad del fin de semana se lo pasó metido en un barreño lleno de agua del Manantial, enchumbando a todo el que se acercaba y pegando chillidos que cruzaban el barranco de parte a parte.

Este fin de semana se perfila, con el tradicional sancocho en El Chorrillo, como otro cargamento de emociones para los dos pishurillas, gracias a los cachos de cherne bien salado y quemón regados con mojo picón, a 30 grados y devorados en comunidad con un centenar de personas sudorosas y vocingleras. Por no hablar con la verbena nocturna con rifa de baifo y baile con bicho incorporados.

Mi padre ya prepara en barreño en casa y cuenta los minutos hasta echarle mano al pishurrilla chico, mientras una brisa festiva sopla en el barranco del Chorrillo de Tejeda.



Mi gato favorito.

10 de Agosto 2007

Peligrosa Amy

Después de mencionar el caso de Lily Allen, la elegida del corazón (o del escroto) de Pío, y nombrar de pasada a Amy Winehouse, ahora toca el turno de prestarle más atención a la nueva mártir de la música moderna, a la que los medios de comunicación meten esta mañana en la clínica con una sobredosis.

Leía la breve biografía de esta mujer -peligrosa como la María de la canción- a primera hora, al enterarme de su supuesto ingreso en un hospital en brazos de la politoxicomanía. Después de saludar al Becario Listillo y tomarme el café de rigor con Nenito, empecé esta entrada, mejor documentada -gracias a la Wikipedia- sobre la forma en que se enfrenta a la vida esta chiquilla posesa por mil demonios personales.

Sin embargo y vez de ponerme moralista, teclearé que lo siento por ella si realmente tiene problemas con sus múltiples adicciones, porque aparte de ser joven y estar ligeramente descontrolada, tiene mucho talento. Y lamentaría sinceramente que su voz se quebrara antes de tiempo, que su breve biografía no se extendiera un poquito más en el tiempo.

Conociendo a los tabloides británicos, supongo que es más el ruido que el daño y que pronto la veremos sobre un escenario, borracha perdida y colgada, con su melena negra cayéndole sobre los grandes ojos ausentes cargados de rimmel y con sus bembazas pintadas de rosa y curvadas en una sonrisa llena de vicio.

Por si acaso los tabloides -por una vez- no exageran, que te pongas buena, Amy.




Amy.

¡Foto!¡Foto!¡Foto!

Y hablando de América Latina, ayer tarde-noche tuve el enorme placer de disfrutar de La Gran Reyneta en acción, justo detrás del edificio Miller y convenientemente situada -como media hora antes del comienzo del espectáculo- en unas gradas, junto a Nenito. Presentaban Roman photo, de los franceses Royal de Luxe. Teatro de calle a la chilena, entre llamaradas, aspersión generosa de sangre, explosiones y tiros, sexo en el asiento trasero de un Fiat 600, nieve, lluvia y muchas fotos.

Marcela Golzio, voz de doblaje de Machos, y Mario Soto narraban la historia en tono melodramático, mientras dos parejas gesticulaban y se inmovilizaban repentinamente a fin de ser inmortalizadas por una fotógrafa contorsionista. Ellas (Carmen Mancilla y Marcela Paz Silva), en tacones y superglamurosas, dejaban ondear sus melenas negras al viento en los momentos bucólicos y ponían boca de pánico, pintada de un violento rojo, a un segundo del homicidio. Ellos, uno con guías de teléfonos ancladas a los zapatos (Rodrigo Ortega), y el otro, con aire de Doctor Lovechild latino y tendencia a la deformidad (Nicolás Bottinelli), corrían, brincaban, se lanzaban en plancha y, sobre todo, sufrían amnesia con frecuencia sorprendente aunque bien llevada.

A su alrededor, un revuelo de técnicos enloquecidos encuadrando la acción y sacándose de la manga los efectos especiales y en la esquina, la estrella de la función, el especialista o Johnny Cardelli (Mauricio Rojas), repartiendo besos con las puntas de los dedos y falleciendo violentamente entre un mar de cristales y sangre cada vez que se lo requerían.

Total, que absolutamente recomendable, repetible y dignísima para cerrar el Festival de Teatro y Danza. Que todavía me duele la mandíbula de carcajearme durante 40 minutos trepidantes. Y que el mismísimo Cardelli me firmó mi copia de fotonovela y ambas mejillas con un beso antes de mandarme a casa con una sonrisa de oreja a oreja e impregnada con el sabor ferrugiento de la hemoglobina.



Imagen, cortesía de Ernesto Rodríguez Ageitos.

Latin power

Llevo dos días musitando "uyuyuy ayayay" por las esquinas e insultando mentalmente a toda la clase política argentina en peso. En la ducha, mientras me golpea una cortina de agua escaldante, clamo "tierra de prosperidad, ¡levántante y anda!" y por poco pierdo integridad y el resto de mi cordura en el proceso de alzar un puño reivindicativo a mayor gloria de Simón Bolívar. Y, en la redacción, miro con ojos tiernos a Nenito antes que espetarle un cariñoso "saca la nalguita que ahí te va tu inyección".

En definitiva y gracias de nuevo a Mario Alonso, estoy descubriendo lo mejorcito del continente musical americano (Bersuit con censura por culpa de los bobones de la MTV, La mancha de Rolando, Plastilina Mosh, El Gran Silencio, Erica García, Porno para Ricardo), tras años de despotricar contra Luis Miguel, Pau, Carlos Baute, Maná, Shakira y otras "músicas" que nos llegan de allende el Atlántico para mi tortura y parece que el placer de las santas mayorías.

Aquí hago un inciso para meditar que, probablemente, los pobres latinoamericanos también sufren lo peorcito de la industria discográfica de este lado, con giras de Bisbal, Ana Torroja y La Oreja de Van Gogh, y les envío mis condolencias más sinceramente sentidas.

Retomando el hilo, suspirar que hasta hace bien poco pensaba que -si exceptuamos Molotov, Fabulosos Cadillacs, Arianna Puello y alguna otra extraña gema sonora- de Ciudad Juárez para abajo había pocas cosas que me interesara colar en mi reproductor de CDs y, en cambio, mucha página que quería sobar, arrobada; devorar con los ojos y depositar, reverente, en las estanterías de mi biblioteca.

Sin embargo y gracias a la pinchada en Fuertemúsica de Mario, estoy empezando a reconciliarme con el lugar de origen de grupos como Todos tus muertos, Titán, Babasónicos, Yerba Buena u Ozomatli y a cogerle el cariño auditivo que reservaba para tierra africana y árabe, especialmente, a otras partes del mundo ¡Arriba América Latina!



El Gran Silencio, mix de México y Colombia
.

9 de Agosto 2007

Día Internacional de los Pueblos Indígenas

También dice Efe, hoy:

Los pueblos indígenas, un 10% de toda la población pobre del mundo, son los protagonistas del Día Internacional que se celebra este jueves, en el que ONG'S y organismos internacionales llaman la atención sobre la distancia que hay entre el marco jurídico que reconoce sus derechos y la realidad que los vulnera.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Louisse Arbour, pidió el martes a la Asamblea General que adopte la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que establece un marco universal de actuación.

Algunos países ya se han inspirado en tales principios y así España ha elaborado la Estrategia de Cooperación Española con los Pueblos Indígenas, presentada en mayo en la ONU, en la que se prevé el acceso a los servicios sociales básicos, con la educación y la salud como objetivos primordiales, sin olvidar el apartado de los derechos humanos.

En este ámbito, algunos de los problemas a los que se enfrentan estos pueblos son la enajenación y ocupación de sus tierras y territorios, la imposición de modelos de desarrollo de las sociedades dominantes y la falta de participación en decisiones que les afectan, según plantea la Estrategia creada a partir del Plan Director 2005-2008.

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional, la ONG 'Survival' entregará el 57.000 firmas al Gobierno de Paraguay en sus embajadas de Londres, Madrid, París, Berlín y Bruselas para que éste "cumpla con las leyes" y salve a la comunidad indígena ayoreo-totobiegosode.

El investigador de 'Survival' Jonathan Mazower explicó que la Constitución de Paraguay reconoce el derecho de los indígenas sobre sus tierras, pero que las medidas de protección "no están siendo respetadas". La deforestación ilegal, subrayó, continúa y sólo una quinta parte de las 500.000 hectáreas reclamadas se han transferido, amenazando la supervivencia de la tribu paraguaya.

Los más vulnerables, pobres y desfavorecidos

El subdirector general de Cooperación con países de América del Sur y director del Programa Indígena de la AECI, Rafael Soriano, dijo que los pueblos indígenas son 40 millones de personas, pero "especialmente vulnerables entre los vulnerables, los más pobres y los más desfavorecidos", y subrayó la "brecha de implementación" que existe entre la realidad que viven y los derechos que les protegen.

El responsable de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) defendió lo que definió como "institucionalidad" del mundo indígena en los programas de cooperación, es decir, la promoción y defensa de la participación de esas personas en los programas que tiene la Agencia con los distintos países con los que colabora.

'Ayuda en Acción' recordó, con motivo de la conmemoración, que trabaja con los Shuar del Amazonas ecuatoriano y cuenta como beneficiarios directos a alrededor de 2.500 mujeres y 6.000 niños en un programa integral que engloba temas de salud, educación o seguridad alimentaria.

La organización considera que a estas comunidades "se les imponen" sistemas de la medicina moderna que, generalmente, "no atienden lengua, creencias, ni costumbres sociales".

'Manos Unidas' también desarrolla un proyecto de cooperación en el Amazonas, pero con la población Hupd'äh de Brasil, una etnia considerada "inferior" y que engloba a 514 personas para quienes, entre otras medidas, están elaborando diccionarios en su lengua, uno sobre términos sanitarios y otro de traducción al portugués.

El cielo vuelve a llorar

Ya tengo plan para la madrugada del lunes y para las noches del fin de semana. Semirecostarme en algún lugar alejado de la civilización y con la vista fija en el cielo. Como siempre, en estas fechas, llueven estrellas sobre la Isla. Y así lo comunica Efe:

La ausencia de Luna facilitará este año la observación de la lluvia de estrellas "Perseidas", que tendrá su máxima intensidad en la madrugada del 12 al 13 de agosto, cuando se podrá ver un meteoro cada uno o dos minutos, informó hoy el Instituto de Astrofísica de Canarias.

El centro científico indica en un comunicado que la mayor actividad de estas estrellas fugaces está prevista para la madrugada de dicha fecha en torno a las 6:00 horas en Canarias (07:00 horas en la Península).

No obstante, algunos modelos predicen otros máximos de actividad, lo que según el IAC supone "un motivo para mirar al cielo más de una noche durante estos días".

En esta ocasión, la ausencia de Luna, que entrará en su fase nueva, permitirá una óptima observación, a diferencia del año pasado.

Las lluvias de estrellas son pequeñas partículas de polvo cósmico depositadas por algún cometa y que, en su viaje anual alrededor del Sol, se encuentran con la Tierra.

Las partículas de polvo entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad y se desintegran, brillando en su caída, explica el IAC, que indica que en el caso de las Perseidas, la nube de partículas que se encuentra en la Tierra ha sido producida por el Swift-Tuttle, un cometa descubierto en 1862 y que nos visita cada 130 años.

El nombre de "Perseidas" procede de la constelación en la que tiene su origen y la zona del cielo en la que aparentemente se originan las trazas brillantes de una lluvia de estrellas se denomina "radiante".

Para esta lluvia el radiante se produce en la constelación de Perseo, muy cerca del cúmulo doble del mismo nombre y casi a medio camino con la de Casiopea.

Para observar las Perseidas es conveniente alejarse de las zonas urbanas iluminadas y contemplar el cielo desde una posición cómoda, preferiblemente medio acostado "y sin ningún utensilio: mejor a ojo descubierto", aconseja el IAC.

Proscrita Lily Allen

Me la recomendó Pío, que la vio en el Summercase, hace poco menos de un mes. Textualmente, su SMS decía: "¡Viva la libertad sexual y alcohólica de la mujer! ¡Abajo los hombres malos con la picha chica! ¡Abajo la Jolie! Éste es el mensaje de Lily Allen. Pásalo".

Pío también me contó, a su regreso de tierras peninsulares, que la mujer se pegó el concierto panfleteando entre canciones, empinando el codo, fumando y provocando al público con su desparpajo de hooligan pasada de vueltas. Mario, por su parte, me comenta que encuentra inexplicable su éxito, que no aporta nada especial a la música y que, puestos a buscar perdida con micrófono en la mano, prefiere a Amy Winehouse, viciosa, politoxicómana y anoréxica reconocida, además de gran voz.

Como Mario deben entenderlo las autoridades norteamericanas, que dejaron a Lily a las puertas de la MTV y de un vídeo de Kanye West. La excusa para revocarle el visado: que al parecer tuvo una jalada con un fotógrafo en su isla natal.

A mí esta muchacha ni me va ni me viene. Jamás he escuchado su música y supongo que lo suyo es pura faltonería disfrazada de reivindicación feminista. También ignoro si Naomi Campbell, Russell Crowe y Tyson -entre otros- reciben ese mismo tratamiento en los aeropuertos norteamericanos pero, en cualquier caso, opino que es una gran hipocresía expulsar del país a una supuesta agresora de paparazzis cuando en el Congreso se aprueban partidas de ayuda militar para Turquía, Israel o Colombia y el presidente del gobierno va por el planeta con el dedo en el gatillo y buscando víctima.

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Lily Allen, un peligro público.

Volcán en erupción

Una de las noticias de esta semana para el concurso de la Escuela de Escritores y Hoy por hoy es la de la posible erupción del Popocatépetl, en México. Y el micorrelato que pensé para la ocasión y que está inspirado en un relato breve delicioso de Dolores Campos-Herrero fue éste:

El último dragón del planeta roncaba aquella mañana de agosto bajo su caparazón de escamas plateadas. Llamaradas tibias se le escapaban de las fauces entreabiertas, junto a salivazos quemones y nubecitas de vapor transmutadas en borrones sulfurosos, que ascendían hacia el cielo púrpura de Puebla, mordido por las montañas. El último dragón del planeta estaba a punto de despertar, tras varios años de sueño. A su lado, en las profundidades del Popocatépetl, San Jorge afilaba su lanza, rencoroso, al tiempo que buscaba un punto débil en la piel verdosa de su lomo.


Viggo, mi Viggo

Palpitaciones me están dando al abrir el correo esta madrugada. El Festival de Cine de San Sebastián abrirá su edición de este año con película de Cronenberg. Su muso, una vez más y tras Una historia de violencia, es Viggo Mortensen. Mi escandinavo-argentino-norteamericano preferido regresa a las cercanías de Valdeteja, sin enronquecer la voz ni calarse un sombrero del XVII que semeja una teja superlativa sombreándole el épico bigote. Me preveo juguete de la Fortuna, una vez más, al perderme en los ojos acerados de mi héroe cinematográfico favorito este otoño.

El correo electrónico en cuestión reza:

El director canadiense David Cronenberg se muestra "encantado" con su próxima participación en el Festival de Cine de San Sebastián en un texto que ha enviado a la organización del certamen para su difusión.

Cronenberg, que inaugurará el 20 de septiembre el Festival de San Sebastián con su nuevo filme Eastern Promises, protagonizado por Viggo Mortensen, Naomi Watts y Vincent Cassel, y competirá en la Sección Oficial, quiso expresar su interés en participar en el certamen donostiarra porque: "la gente me ha dicho que es el festival más bonito del mundo".

"La gente me ha estado diciendo desde hace años que tengo que ir a San Sebastian ya que es el festival de cine más bonito del mundo, y siempre he sido consciente de que muchos de los directores que más he admirado han presentado su trabajo allí”, manifiesta en su escrito Cronenberg. “Estoy encantado de decir que finalmente estoy a punto de poder estar entre sus filas. Es un honor que me hace muchisima ilusión", añade.



Vuelve el héroe.

8 de Agosto 2007

El mejor yogur del mundo

Aterrizo ahora en la oficina para terminar de transcribir una entrevista al cantante senegalés Ismaël Lô, ayudada por el dominio del francés y otras artes que tiene el Hombre. Laboralmente, el día fue complicado hasta este mismito momento, en que pienso trasponer en pos de Alberto y Pachi para el paseo de rigor tras una comilona pantagruélica en honor al Maligno Darriba.

Para el que no lo sepa, el Maligno Darriba cumple años mañana y hoy visitamos el Brahma 42, en el Paseo de Las Canteras, a fin de embostarnos en su honor. Mañana, como apunta Estefanía Morán, celebraremos con fuegos, en San Lorenzo, la onomástica de nuestro redactor favorito (por un día).

Volviendo a este solajeriento mediodía, Floro, Zeppe, Lara, el Maligno y yo compartimos un ratito agradable en el local, del que hay que reseñar unos sabores deliciosos, sobre todo, vía huevos estrellados con chistorra y atún crudo y ensojado y un camarero noruego espectacular, con unos hoyitos en las esquinas de la sonrisa que desconcentraban a cualquiera mientras recitaba el menú en su español casi indescifrable.

Convencida de que el mejor yogur del mundo se hace en Trondheim o Stavanger y de que ganas dan -al conocer a algún escandinavo- de pedirle que te pierda en un fiordo, felicito por adelantado, de nuevo, a Javier Darriba y preparo un cargamento de lambuseos para Mendoza Chico, también de celebración mañana. Y me voy de la redacción a ritmo de Titán, Erica García, Illy Kuryaki, Fermín Muguruza, Yerbabuena, Ozomatli, La Mancha de Rolando, Bersuit y Porno para Ricardo, entre otros ... cortesía de Mario Alonso.

"Estoy casada, estoy casada, estoy casada", me repito, al recordar de nuevo los encantos del Brahma 42, ese lugar de perdición para las cartucheras, los ojos y las hormonas.



El mundo de Javier Darriba.

Extranjeros

Mi padre nació en Campanillas, Málaga, en 1938. Con dieciocho años se vino para el Sáhara, con el ejército. Era paracaidista en la guerra de África. A los veintipocos años conoció a mi madre, una chiquilla flacucha de Tejeda, a la que el éxodo rural metió tras un mostrador de tienda de aceite y vinagre en Schamann. Schamann era sólo una carretera polvorienta y cuatro casas en una loma entonces.

Mi padre acaba de cumplir 69 años y yo tengo 36 y medio. Él ha pasado más de cuarenta años de su vida, dos tercios de su existencia, en esta isla. Cuando vuelve a Málaga, una vez cada pila de años, se siente extranjero. Allí le llaman canario y si hablamos por teléfono, se queja de que quiere volver a Tejeda, de que tiene que regar las tierras y de que no aguanta la canícula andaluza.

Durante doce años, además, mi padre ha sido el presidente de la asociación de vecinos del barrio de mi madre, en el que además está empadronado y vive regularmente desde los ochenta. Su vida está entre las pitas y las higueras y es el motor de todo lo que pasa entre las casas blancas del Chorrillo.

Todo esto viene a que llegó esta mañana del mercado de Altavista, diciendo que un tipo de un puesto le ofreció ciruelas de Tejeda y que, cuando mi padre le dijo que él era de allí, ese mismo tipo le miró con desprecio mezclado con sorpresa para escupirle que eso no podía ser, porque él era peninsular. Al tipo en cuestión le faltó lanzarle una batería de tunos sin pelar ni barrer a la cara. O sugerir un linchamiento a lo Maximiano Trapero con colegas de otros puestos.

Eso me recordó a mis años universitarios. Mientras estudié la carrera en Madrid, mi padre vino a verme una vez. Cuando era joven y paracaidista, él pasaba tiempo en Alcalá y siempre contaba sus batallitas de cuando dormía en el metro porque no tenía dinero ni casa. Presumía de conocer Madrid como conocía cada una de las pecas de la espalda de mi madre. Recuerdo ver su brazo moreno colgando de la barra del techo del metro y cómo casi lo arrastra fuera una marea de viajeros pálidos en una parada, su ritmo pachorriento, su acento dudoso y sus ojos de extraño frente a un Madrid fósil y fantasma que había muerto y un nuevo Madrid desconocido que no le sonaba a nada.

Recuerdo darme cuenta de que ya estaba canarizado y apeninsularizado entonces y con el gesto desinquieto, porque quería volverse al barranco, a lavarse las manos callosas bajo el puente y secárselas en el tronco de un limonero.

Esta mañana me preguntaba, al oírle hablar de ese tipo del mercado de Altavista, cuántos años son necesarios en un sitio para que alguien no te eche en cara que eres un extraño. Y por qué siempre creamos barreras para dejar a la gente fuera.

7 de Agosto 2007

La cabraloca de Melanie B

Esta mañana me desperté feliz, aunque con el cuello medio fracturado por una mala postura al dormir. Anoche llegué pronto a la piltra desde casa de Hermano y Noe. Además, con sonrisa bobona, derivada del hecho de que Diego se me riera en la cara, con sus dos dientecitos apuntándome desde su boquita de viejo y con los ojos hechos dos ranuritas azules.

Hoy seguimos solos en la sección de Cultura Mario Alonso, mi jefe, y yo. Una cosita íntima bajo el solajero de agosto.

Precisamente Mario me inspira esta entrada, porque ayer me leyó la última, referente a Eddie Murphy, con rintintín en la voz y mirada irónica sobre el bigote negro. "¿Enteradito de Eddie Murphy? Enteradita de Melanie Brown ¿A quién se le ocurre no utilizar medios anticonceptivos en una relación intrascendente? Es una Spice Girl y amenazan con volver", clamó tras su pantalla.

Según Mario, lo que Mel B. quería al quedarse embarazada era relanzar su carrera, vía braguetazo con mogul de Hollywood, y lo mío es puro corporativismo. El Maligno Darriba añade, a su lado, que las mujeres no es que sean todas iguales, sino que son una.

A eso les respondería que ojalá profundizáramos en el corporativismo femenino más a menudo, porque parece que las mujeres sólo sabemos ponernos la zancadilla entre nosotras. Y me apresuro a aclarar que lo mío con la Loba Jolie (Jennifer López o Victoria Beckham) no es metida de dedo en el ojo sexista, sino crítica justificada que también haría si ella fuera un maromo descerebrado, tatuado hasta el coxis y con megabembas que dan miedo.



La Loba herself.

Revisionismo o memoria histórica

Esta entrada es también una noticia de Efe del día de hoy. Y va dedicada especialmente a Nenito, el Velas Negras y el colega rarito con el que compartimos enchilada en el Txiki en la despedida de Yeya. Con afecto y ánimo informativo.

El hispanista y escritor Ian Gibson manifestó hoy que la "derecha española debe ser más magnánima con los perdedores", porque Franco tuvo cuarenta años para "desenterrar a sus muertos", pero "hasta que los perdedores no busquen a sus asesinados y les den un entierro digno, este país no está en paz".

"Creo que ya ha llegado el momento de llevar a cabo este proceso. Cuando la gente ve los restos de sus familiares hay escenas de profunda emoción, pero es un proceso que ayuda a la gente a seguir viviendo y a morir bien", indicó hoy Gibson en Santander.

Este historiador imparte esta semana en la capital cántabra un curso enmarcado en la programación estival de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que, bajo el epígrafe "Andanzas biográficas por tierras de España", versará sobre su obra y prestará especial atención a las figuras de Federico García Lorca, Salvador Dalí, Antonio Machado o Luis Buñuel.

La península de La Magdalena es para Gibson "uno de los sitios sagrados de la cultura española", y es que los veranos de la UIMP estuvieron muy unidos en sus comienzos a la Generación del 27 y a las figuras de poetas como Pedro Salinas o Gerardo Diego, sin olvidar a Lorca, al que distinguió como su particular "gran héroe".

Preguntado por el hecho de que la plaza del Ayuntamiento de Santander sea el único lugar público de España que conserva una estatua ecuestre de Franco, el historiador aseguró que "sería mejor quitar todos los símbolos de un régimen que fue muy cruel con los disidentes", ya que "sería bueno para la salud mental de este país y la convivencia de los españoles".

"Anoche vi en el Sardinero, con cierta sorpresa, un monumento a los aviadores italianos que lucharon junto a Franco. No estoy por la destrucción de estos monumentos, pero creo que se pueden poner en otro sitio menos ofensivo como un parque temático de simbología fascista", ironizó este historiador de origen irlandés y afincado en España.

Gibson también mencionó el caso del monumento a Jose Antonio frente a la Diputación de Granada, algo que calificó como "ofensivo", dado que en esa ciudad "fusilaron a ocho mil personas" y todavía no existe ninguna estatua dedicada a la memoria del poeta Federico García Lorca.

En cuanto al fenómeno de revisionismo histórico que experimenta el mercado editorial español, el hispanista aseguró que "tiene un gran éxito porque la ultraderecha o la derecha en general compra mucho estos libros, mientras que la izquierda como siempre está dividida".
Así, un libro del escritor Pío Moa, cuyas publicaciones revisan los hechos históricos de la década de los treinta, "tiene unas ventas seguras, aunque sus libros hacen mucho daño", mientras que los jóvenes historiadores no tienen el mismo éxito, subrayó.

En cuanto a la Ley de la Memoria Histórica, que previsiblemente será aprobada en septiembre en el Congreso, Gibson confió en que varias de las enmiendas presentadas por Izquierda Unida sean incluidas en el texto, para que éste sea "completamente progresista"

"La ley va bien encaminada pese a la crispación que produce el Partido Popular, por ejemplo diciendo que somos unos revanchistas. Yo viajo mucho por España y no veo sed de venganza, sino sed de justicia de restitución y derechos, es una cuestión de decencia humana", señaló.

En este sentido, el escritor consideró necesario garantizar el que un individuo "pueda acceder a toda la documentación relacionada con el fusilamiento de un familia", incluido el nombre de los jueces implicados en las sentencias.

"Si yo tuviera un abuelo enterrado como un perro en una cuneta, buscaría a mi abuelo. Todos los cristianos deben entender que el ser humano necesita enterrar a sus muertos", insistió Gibson, quien recordó que en España se estima que existen 40.000 cuerpos enterrados en fosas comunes.

6 de Agosto 2007

El enteradito de Eddie Murphy

Eddie Murphy me cae fatal, empecemos por ahí. Eso de que dejara a Mel B. después de fecundarle un óvulo y que anunciara a los pocos días que salía con otra (productora de éxito por más señas) con la que pensaba casarse, me pareció muy bajo.

Que, encima, fuera diciendo por ahí que la chiquilla de Mel B. podía ser de cualquiera y que la tratara como agua sucia, le rebajó varios puntos más en mi estima. Y después, cuando creía que no lo podía hacer peor, clama que jamás tuvo intenciones serias con la pobre mujer, se hace la prueba de paternidad y le pasa una pensión para cerrarle la boca.

Gracias a Eddie Murphy, no veo películas de Eddie Murphy. Y ahora, además, gracias a Eddie Murphy, le tengo lástima a una Spice Girl. Nunca lo hubiera imaginado.



Mel B.

La dictadura del buen rollito

Llego a la redacción con dolor de cabeza, con los estampidos de Mayumaná todavía resonando contra las paredes de mi cráneo. El kibbutz del buen rollito, con su aire marcial y su estricta paridad de género en escena, se llega esta noche a Santa Catalina.

Debo confesar que me gustó Mayumaná cuando los vi, hace ya varios años, en el Apolo de Madrid. Y que el marcarritmos principal, un muchacho de ojazos verdes y barbita de tres días, me hipnotizó en el pase de prensa gráfica de este mediodía con sus movimientos de nuez y los hoyitos que enmarcaban su media sonrisa. Además, Eva Boucharite, la bailarina española que nos atendió en la rueda de prensa posterior, me pareció un encanto de persona.

Pero esa tendencia al buen rollito que parece que transpiran e inspiran también me parece engañosa y, no sé por qué, me da por imaginarles existencias espartanas, con cinco horas de ensayo diarias a las órdenes de algún israelita con varios años de instrucción militar y mucha mala baba en el currículo y giras extenuantes por medio mundo, en clave de disciplinado ballet soviético durante la Guerra Fría.

Básicamente, Mayumaná me parece una franquicia de éxito, en botas paramilitares, que ya pierde un poquito de frescura con la profesionalización, la estandarización y la imitación de otros grupos por todo el orbe. Me gustan, sí, pero creo que los cambio por las últimas páginas de la Guía del autoestopista galáctico y un largo sueño reparador esta noche. Además, sin remordimientos.

The look of love

El amor es lo que tiene ... Hace ocho meses, el Hombre me miraba con sus grandes ojos románticos llenos de mi persona, sentados los dos en mi coche y a su puerta. Mientras me inmovilizaba con su mirada hipnótica de puro azúcar, hacía presa de mi mano, algo guineoso, para preguntarme hacia dónde iba nuestra relación.

Yo me caía de sueño y tenía que volver desde Vecindario a la capital, así que intentaba responder algo coherente a medio camino entre el bostezo y el ronquido y meditaba la posibilidad de instalar un asiento que propulsara al copiloto fuera del vehículo motor a través de una trampilla hábilmente camuflada en el techo.

Hace ocho meses, el Hombre no me podía quitar sus diez dedos juguetones de encima y me mandaba mensajes SMS todos los días. Hace ocho meses, me compraba ropa que me quedaba chica y se maravillaba cuando me veía incapacitada para colarme en unos vaqueros fashion, repitiendo con su fuerte acento francés: "No lo entiendo, no estás gogda, pego la gopa no te entga".

Ya estamos en agosto y yo soy la que le mira, toda grandes ojos románticos llenos de su persona, en las ventolerientas, claras y breves noches de Vecindario. Él ronca en su enorme cama, feliz y ajeno a mi mirada devota, y apenas rebulle un poco, a veces, de madrugada, para agarrarse a mi cintura acogedora en expansión y retomar el ronquido.

Ya no se asombra cuando algo no me entra y el otro día, llegó a mirarme con ojo crítico y proponer una hora de ejercicio físico intenso (no sexual) para los domingos, como rutina para cuando vivamos juntos ...

Sin embargo, comprendí realmente que la venda del amor cegante, que me reducía tres tallas a sus ojos, se le había caído de la cabeza rizada el pasado domingo, cuando bajábamos juntos a Vecindario en coche. Le estaba explicando que quería cogerme unos días libres para terminar el curso de windsurf que empecé el verano pasado y se me quedó mirando con sorpresa.

- ¿Te dejan hacer windsurf con tu peso?, me espetó, maravillado.

Sentí que se me encendían las orejas.

- Bjorn Dunckerbeck pesa más que yo, casi tartamudeé, venenosa, y viéndome en sus grandes ojos oscuros como una especie de Moby Dick peluda, capaz de quebrar tablas con sólo mirarlas o de provocar maremotos por un remojarme de pantorrillas en una orilla cualquiera.

El amor es lo que tiene ... Hace ocho meses imaginé un asiento propulsable y una trampilla en el techo del vehículo motor para lanzar al Hombre fuera de mi noche y el domingo me sorprendí deseándola de nuevo.

Hermana Ballena y primos Delfín.

3 de Agosto 2007

Sí (me) importa

Hay una cosa que me tiene un poquito reconcomida el alma de unos días a esta parte y que sentía necesidad de sacarme del pecho. Tarde y en frío, lo tecleo ahora, dejando claro que para gustos hay colores y que lo legal y lo (que a mí me parece) moral, a veces, no coinciden. Puntualizo, pues, que lo que a continuación escribo es una apreciación subjetiva y totalmente personal sobre un ejemplo práctico de ética periodística.

Partiendo de lo anteriormente escrito (o sea, esto que sigue es sólo mi opinión personal), quiero decir que creo que importan mucho los titulares. Y -humildemente- opino que identificar a un violador y asesino como colombiano en letras de molde y en portada de un medio de comunicación no es -en principio- una buena idea.

No tengo nada en contra de la nacionalidad de un homicida figure en el cuerpo de la noticia, porque todo dato es poco para retratar a un asesino, igual que todo dato es poco para recordar a su víctima. Sin embargo, lo de titular con gentilicios no es algo que me parezca, como digo, en principio, bien y me refiero, en concreto, al presunto asesino de Fernanda Urzúa.

No es correcto -en mi opinión- porque tampoco se identificó en titular a la víctima, Fernanda, como chilena. Ni a Yeremi como santaluceño ni al Pariente como tejedense, si nos ponemos equitativos.

Porque de titular "el asesino era colombiano" a que un lector encuentre argumentos para pensar que los colombianos son sicópatas violentos hay un sutil y breve paso que se da con demasiada frecuencia. Y porque desde ese primer paso llegamos a la convicción de un lector, firme y documentada vía titulares, de que todos los latinoamericanos son, por naturaleza, maltratadores de mujeres y los inmigrantes, en general, una plaga. Y ahí interviene la Cope que, virtuosamente indignada, solicita antecedentes penales de todo extranjero que holle el terreno patrio.

Nada que objetar, en principio, a esa petición ... si nos ponemos equitativos otra vez.

Porque, puestos a pedir antecedentes penales y si se trata de controlar a los que viven con nosotros, querría los de mis vecinos chamaneros de toda la vida, entre los que conozco y reconozco a allanadores habituales de coches y viviendas ajenas. Y los de imberbes irlandeses que asfixian a prostitutas nigerianas en la playa. Y los de borrachos descerebrados que sajan cuellos humanos en la Rama. Y los de médicos homosexuales ingleses, con problemas de drogodependencias, que se cargan a turistas alemanes homosexuales con problemas de infidelidad. Y los de Gotovina y los jefes de la Camorra que veranean en Tenerife. Y los de los taxistas que desequilibran a motoristas mientras me llevan a algún sitio para luego quejarse de que les rayan el coche, con el cadáver todavía caliente de un repartidor en el suelo de la autovía.

Coincido con mi jefe: el salvajismo no tiene nacionalidad y realmente no importa que un asesino sea colombiano o aruquense. También, en que pecamos con demasiada frecuencia de llevar la corrección política demasiado lejos ... Pero por eso mismo, pienso que la nacionalidad sobra a primer golpe de vista y que un titular así, a mí, sí me importa.



Tecleo "colombiano" en Google y sale él.

Música existencial

Esta entrada (que es la reproducción íntegra de una noticia de Efe) está dedicada a los que lanzan pestes de la piratería y opinan que la música (la literatura o el cine, entre otras artes) es una cuestión de mero consumo y la SGAE, un adalid de la resistencia de una industria muy digna frente a las hordas de los bárbaros.

El músico argentino-israelí Daniel Barenboim, que en su Orquesta West-Eastern Divan dirige a jóvenes intérpretes árabes e israelíes, aseguró hoy que la música "no es algo ornamental, agradable o excitante solamente, sino algo verdaderamente existencial".

Barenboim, que presentó la gira de conciertos de esta formación, que arranca mañana en el Teatro Cervantes de Málaga, dijo en rueda de prensa que "de esta orquesta se habló muchas veces de forma muy halagadora como de una orquesta para la paz, pero no lo es", porque "la paz en Oriente Medio es algo mucho más complejo".

Por ello, considera que la orquesta "no es una alternativa, y sólo en el mejor de los casos puede ser vista como un pequeño modelo de cómo podrían funcionar las cosas si en la realidad se consiguieran las mismas condiciones que en la música".

La primera de esas condiciones es la "igualdad", puesto que los jóvenes músicos a los que dirige son "todos iguales, vengan de donde vengan, y eso en la vida real no existe", según Barenboim, que reiteró que la música "no es sólo para olvidarse de los problemas de la vida", sino que también "nos da herramientas para entender mejor el mundo".

En su orquesta "cada joven sabe que para tocar tiene que aprender a expresarse al máximo y simultáneamente oír lo que tocan los otros, y eso es una lección para la vida".

"Imaginen que israelíes y palestinos pudiesen llegar a ese punto. El problema sería mucho más fácil de resolver", señaló el director, que aseguró que sus músicos hablan entre ellos "de todo", también de política.

"Se habla abiertamente de las posibles soluciones, de dos Estados o de un Estado bi-nacional, y eso demuestra la madurez de estos jóvenes y que se puede hablar sin rencor, sin que nadie se vaya ni se sienta herido, y conseguimos un pequeño microcosmos en el que todo el mundo sabe que es absolutamente necesario oír la opinión del otro", añadió.

Sobre la situación actual del conflicto árabe-israelí, opinó que está "muy mal", porque "gran parte del mundo piensa que conoce la solución pero se sigue hablando y no se llega a eso".

"No se avanzará mientras siga existiendo una ocupación israelí de los territorios palestinos, que lleva más de cuarenta años, y ése es el punto clave", a juicio de Barenboim.

Insistió en que "no se puede seguir viviendo con una ocupación de ninguna índole y el pueblo judío, con su historia, es el último que se puede permitir ocupar territorios de otros".

Por otra parte, Barenboim justificó la elección de Andalucía como sede de la orquesta no sólo por el apoyo económico que recibe del Gobierno andaluz, sino porque éste es "el único sitio del mundo en el que durante siete siglos musulmanes y judíos vivieron en paz y en una situación de coexistencia no sólo pacífica, sino también creativa en muchos campos".
Por su parte, la consejera andaluza de Cultura, Rosa Torres, recordó que la orquesta está actualmente compuesta por 117 músicos, de los que 47 son israelíes, 45 árabes y los veinticinco restantes, españoles.

Después de comenzar mañana en Málaga, la gira pasará por Córdoba (4 de agosto), Madrid (5), Lisboa (7), Salzburgo (13 y 15), Lucerna (21) y Bruselas (23), y concluirá su periplo en Berlín el próximo 26 de agosto.

2 de Agosto 2007

Cuatro quiñones son pocos

Escucho a Javier Darriba silbando en su sitio, contra el trasfondo de un revuelo de páginas del periódico que ojea. Ayer, recitaba a Pedro Muñoz Seca en La venganza de don Mendo y me dejó repitiendo, como una bobona, parte del romance de los hermanos Quiñones. "Para asaltar torreones, cuatro Quiñones son pocos ¡Hacen falta más Quiñones!", clamaba interiormente anoche, mientras me dirigía a La Guarida, en Las Canteras, a despedir a Yeya.

Ella se va hoy (o no) a un diminuto pueblo de Salamanca, a reunirse con su hermano. Entre sus planes de los próximos días destaca subir hasta Bélgica a embostarse a chocolate. Con tal motivo, ayer salimos con su club de fans, a saber, el Velas Negras en modo conciliador y Nenito sin espelusar. Se nos juntó el Lobo Hortelano, un muchacho que le puso el toque exótico a la noche al rebautizar la Ley de Memoria Histórica como revisionismo, discutir el número de muertos en el holocausto judío a manos de los nazis y considerar a César Vidal un intelectual coherente, riguroso y preparado.

Desviándonos de la noche, que terminó arreglando el mundo a las dos de la madrugada en el Txiki, y volviendo a Don Mendo, tecleo que a ese personaje le pongo cara de Fernando Fernán Gómez con una peluca rubiancona y que me recuerda a las clases de literatura de segundo de B.U.P.

Hermano y yo estábamos juntos en la misma clase, con la misma profesora de Literatura, sor Pilar, una monja flacucha y reflexiva, con aires de mantis religiosa, gafas desproporcionadas para su cara y hábito gris. Gracias a ella leí Catalina Park e interpreté a la Paula de Tres sombreros de copa, con beso (a Quico, mi coprotagonista) en banco incluido.

A Hermano le tocó ejercer de trovador en La venganza de Don Mendo y recitar la odisea de los Quiñones con expresión suficiente en una cara que estaba chupada en esos días, llenita de pecas y sombreada bajo un hermoso tupé negro.

"¡Tended el puente!, ¡tendello!, pues de no hacello, pardiez, domaremos la altivez de este castillo, habréis de vello", clamo de nuevo en honor a Carlos, otro compañero de clase en aquellos días, que cumple los 36 agostos mañana. Él también tenía tupé, cara de niño y pose faltona aquellos días. Yo no sabía lo que era la depilación a cera. Por no saber, no sabía lo que eran una hipoteca, un parche anticonceptivo, una película de Viggo Mortensen o los veinte puntos esenciales de un vehículo motor.

En fin, que el mundo era un lugar mucho más coherente y dulce entonces y que a veces echo de menos esos quince años inocentes, con exámenes de análisis sintácticos y tablas periódicas incluidos.


Casi no hace fuego, pero ...

Total, que no hay forma de escribir sobre algo agradable estos días. O de levantarse con la sonrisa puesta y que te dure después de leer los titulares de los medios en internet. O se queman tres islas ante la mirada impotente del mundo. O desaparece una chiquilla y la encuentran enterrada, sentenciada a manos de tres desaprensivos. Por no hablar de surcoreanos talibanizados y otras desgracias que suceden por el mundo.

Esta madrugada caminaba por el Puerto con Yeya, camino de una enchilada del Txiki, y ella me decía que las Islas están enfermas. Como ejemplo ponía a un guarda forestal pirómano, la desaparición de Yeremi y Sara en Gran Canaria y el secuestro de una chiquilla de ojos enormes y llenos de vida, Fernanda, en el sur de Tenerife.

Yo le hablaba de Las Canteras, esa playa paradisíaca que varias decenas de vándalos insolidarios, con menos educación que una papa kinegua, convierten en un estercolero cada día. Y pensaba en las carreteras de esta capital, donde los malos humos se hacen más insoportables por minutos, vía pita, palabrota enconada, acto temerario o descarga colectiva de contaminantes.

Meditaba que ya no me parece tan adecuado el eslogan ¡Qué suerte vivir aquí!, que quizás Yeya tuviera razón y que la isla se me está quedando cada vez más lejos del paraíso romántico y exótico de la carrera, cuando paseaba mi insularidad huérfana de mar por Madrid.

Esta mañana, prendí el ordenador y vi la cara de Fernanda en portada. Hoy se celebra mi santo y pretendía llevar unos polvitos uruguayos a la redacción para endulzar la resaca de los fuegos, pero se me quitaron las ganas de golpe. Quizás tiene razón Yeya ...

1 de Agosto 2007

Hace fuego 3

Anoche llegaron mis padres del Chorrillo de Tejeda, acalorados y sin poder quitarse la preocupación de arriba. En la gasolinera del pueblo no hicieron mucho por tranquilizarles. El viento seguía soplando, huracanado, en la cumbre; las temperaturas seguían siendo de infierno en verano tórrido y se hablaba de monte prendido en El Carrizal, a dos metros de asfalto de la catástrofe en el barrio de El Chorrillo.

Hoy Zapatero ya está por las Islas, haciendo balance de este despropósito que se ha llevado por delante un cacho significativo de nuestro patrimonio natural, nuestra identidad paisajística, nuestros pocos animales y campos cultivados, las existencias de nuestros agricultores y ganaderos y, en general, nuestras vidas.

Tenemos a la tradicional panza de burro de vuelta sobre la ciudad y las temperaturas bajan casi diez grados en esta orilla del Atlántico esta mañana. Parece que la situación está estabilizada tanto en Gran Canaria como en Tenerife y que los fuegos están bajo control ... Si no pasa nada.

Todavía con el susto en el cuerpo, empiezan los reproches más serios, el análisis de lo que dejó el fuego y, sobre todo, la planificación de un futuro diferente para esos campos que son reservas de indios, con sus habitantes ejerciendo de presos con las manos atadas.

No dan ganas de hablar de otra cosa.

En general, diría que no dan ganas de hablar. Ni de escribir, ni de leer sobre la última semana. Ni de preparar textos apurados que patear en un inglés cochambroso para la BBC, histérica frente a un micrófono o un teléfono. Ni de pensar. Ni de subir a llorar al pie de un barranco arrasado por las llamas.

Imagen de Fernando Ojeda.