Yo también era Óscar
Hubo una época de mi vida en que yo también era como Óscar: visita que hacía a una habitación de enfermo, enfermo que fallecía.
El momento coincidió con mis 18 años, la marcha a Madrid a estudiar y el fallecimiento de mis dos abuelos maternos (conmigo en la habitación) en el plazo de menos de un año. Empecé a traumatizarme y mi padre me repetía -medio en serio, medio en broma- que, si alguna vez pasaba por un hospital, prefería que me quedara en casa a que le visitase.
Total, que me solidarizo con ese felino con olfato para el agonizante y también, con los pobres inquilinos forzosos de ese hospital, que deben temerle más que a la aparición de Jessica Fletcher , indicio seguro de una muerte violenta por las cercanías.
Eso sí. Mientras miro de reojo a Michael Wilding, en ceñida malla y bailando con Leslie Caron en TCM, propongo al personal sanitario de ese centro que reduzca el estrés de los pacientes evitando las visitas de Óscar a sus habitaciones.
Es sólo una sugerencia, antes de que alguna muerte se les adelante vía infarto.



Comentarios
lo que me impacta es como dejan entrar a un gato a una clínica, ¿no está prohibido? ¿y si es el gato el que provoca las muertes? xD
Publicado por: RAPTOR | 27 de Julio 2007 a las 12:56 PM
Pues no sé qué sería peor: si dejar que el gato entre u oir sus arañazos en la puerta...
Publicado por: Esther | 27 de Julio 2007 a las 04:34 PM
Calla, Esther, calla. Que me estoy imaginando la cosa y Stephen King en el ajo :(
Publicado por: Angie | 27 de Julio 2007 a las 04:55 PM
Pues no es por nada, pero la foto de Óscar que venía en El País de hoy sí que daba miedo. A los animales hay que tratarlos bien, pero yo me lo encuentro al lado de mi cama y lo echo a patadas.
Publicado por: Ruymán | 27 de Julio 2007 a las 09:52 PM