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Obama y la vuelta del macho

Siguiendo el exitoso ejemplo de Sonsoles Artigas, una muchacha norteamericana ha colgado un vídeo musical en Youtube en el que se dedica a recorrer el metro de Nueva York, con una camiseta que más parece una mamografía, pidiendo el voto para Obama. Ni corta ni perezosa, otra galletona gringa le ha replicado con un clip en el que se declara devota de Hillary Clinton. La campaña electoral en el país de los McGuevara y los CheDonalds se pone lo más folclórico y erótico-festivo.

En el primer vídeo, Obama aparece surgiendo de las olas, en bañador y con una sonrisa resplandeciente que compite con los destellos de la espuma. La cantante, a la que Vito prometió esta tarde pedir la green card y falsificar su voto, se abraza los pectorales y lambusea otra instantánea del político, explicando que está loca por él. Lucha con otra muchacha por sobar el plotter con Obama, todo besos. Marea a sus colegas de oficina repitiendo que le tiene sorbida la neurona. Enseña diferentes prendas ceñidas con la palabra Obama, en letras de molde, cruzándolas de parte a parte.

El vídeo me recordó algo, pero no tenía claro el qué, hasta que repasé mi galería Flickr y vi las fotos de Yeya. O, lo que es lo mismo, de Obama trasmutado en mujer y con la piel blanca y los labios rojo pasión.

Aquí hago un inciso para explicar que Yeya tiene, como mínimo, tres pretendientes que la persiguen en celo por este Sebadal hundido bajo un edredón de polvo en suspensión. Y que provoca urgencias en intelectuales que se vuelven fieras hechizados por un pestañeo lánguido de sus ojos, empresarios de brazos tatuados y hasta -ocasionalmente- algún compañero de redacción que se ofrece a quitarle el hipo con una striptease improvisado en un andamio.

Ella los ignora, displicente, mientras se apuntala en la pared del Multi Ruedas con la mirada perdida en la máquina de tabaco. Ellos se retan entre cortados. Ella suspira, a medio camino de una lipotimia, al tiempo que escarba en su café. Ellos le lanzan requiebros aventureros. Ella, con la tensión empezando a hundirse en la marea más baja que lamer pueda las arenas de Las Alcaravaneras, se sacude la melena roja, prende un pitillo y se larga, dejando detrás un reguero de corazones quebrados que pisa, a un paso de la tontura sobre asfalto y bajo camionero.

Un día de estos espero que le monten un karaoke y bailen sobre la barra del bar, con la cara de ella estampada en alguna prenda íntima. Probablemente, ella ni se dé cuenta, arrumbada en una esquina, con el rimmel clausurándole la mirada adormilada y mientras se inyecta coca cola en vena por medio de pajita.

pd. Por cierto y aunque no tiene nada que ver, Alberto Vázquez-Figueroa ha decidido denunciar al gobierno de Bush Junior y a Halliburton por medio de una novela, que se puede descargar gratuitamente en internet. El escritor ha renunciado a sus derechos de autor y autoriza a todo ciberpaseante a bajársela y a todo medio de comunicación que así lo desee a publicarla sin pagar un euro. Como George Clooney diría: "¡magnífico!".




El oscuro objeto de deseo.

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Comentarios

  • No hay pecado alguno. Ni soy Mata-hari ni me persiguen los machos en celo por el Sebadal.

    Aunque sí hay algunos machurringos bienintencionados que me intentan subir la tensión echando sal y pimienta a mi cafecito.

    Me dicen cositas lindas para elevarme la moral, y yo les gruño, les ladro y amenazo con morderles. Jugamos a una especie de risk verbal muy público en el que el único objetivo es conquistar, o por lo menos ablandar, la piedra zanata que tengo por corazón. Yo me río. Ellos se lo pasan bien. Pero que conste que no ligo desde hace siglos y que mi personaje literario tiene poco que ver con la realidad. ¡Snif!

    PD. ¡Angie!¡Chivata! ¡No te metas con mis hembros, que son la alegría de la huerta!

  • No hay pecado alguno porque tú no quieres, que para tensiones subidas las que provoca ese contoneo de falda o esa mirada revirá que te hace pensar en lo que siente un ratoncillo cuando le presentan a una pitón.... y que no debe ser otra cosa que desear fundirse en el abrazo que le espera....

  • Mmmm.... cuando la llaman ('¡Yeya!'), ¿cuenta como decir una cosita linda?

    Ardua tarea, tratar de ablandar esa piedra.... Me conformaría con descifrarla, más que fuera un poquito.