Salvapantallas. Los Beckham y la fábrica de chocolate
Victoria Beckham jamás ha leído un libro en sus 31 años de vida. Puesta a no leer, esta especie de Barbie Anorexia en hueso y hueso ni siquiera ha ojeado su propia autobiografía ni las dos de su Ken particular y afirma que cuando quiere entrenar la córnea en algo que no sea admirar el precio de un vaquero de lujo o los tatuajes de su marido, le echa el ojo a una revista de moda.
El Daily Mail ha pedido a unos cuantos personajes públicos que recomienden lecturas para mentes vírgenes a Victoria, pero no puedo creerme que, a estas alturas, esta mujer desee realmente dedicar parte de su tiempo a algo más que las compras, los saraos y esa familia suya tan bien conjuntada.
En la misma entrevista en que confiesa que el Cosmopolitan es lo más intelectual que conoce, la Sra. Beckham también declara que quiere seguir dándole trabajo a su sistema reproductor y parir una niña. Principalmente, para tener un pequeño clon al que maquillar, peinar y colocar diferentes complementos en sus (pocos) ratos libres.
Acabo de ver la última película de Tim Burton y se me ha ocurrido imaginar lo que sería una visita de Torrelodones Beckham a la fábrica de Willy Wonka. Con sus antecedentes familiares, me imagino a la chiquilla criticando a los «umpalumpas» por no ir a la moda y desafinar o intentando montar un trío con el Sr. Wonka y Charlie, para posteriormente desaparecer por un desagüe.
Y todo, me temo, porque su madre conoce a Gabbana pero no tiene ni idea de quién es Roald Dahl.
Ni falta que le importa.
Canarias7.es - 17/08/2005


